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carta de un conscripto a la viuda del soldado inglés que mat

La emotiva carta de un conscripto a la viuda del soldado inglés que mató en la Guerra de Malvinas


Se la escribió Oscar Ledesma a la esposa del teniente coronel Herbert Jones, el militar inglés de más alto rango caído en las islas. Buscan concretar una reunión entre ambos



Con tan sólo 29 años, el teniente coronel Herbert Jones fue el militar inglés de más alto rango muerto en la Guerra de Malvinas. Era el jefe de los paracaidistas británicos y toda una leyenda para su tropa. Lo acribilló el conscripto Oscar Ledesma, que tenía 19 años y estaba a cargo de la única ametralladora Mag que funcionaba en su grupo. Hace unos años el soldado argentino le escribió una carta a su viuda, Sara, pero nadie se hizo eco de sus palabras, hasta que una profesora de historia cordobesa, Alicia Panero, las desempolvó y las publicó. Ahora podría concretarse una reunión entre ambos.

Panero encontró la carta mientras realizaba una investigación sobre las mujeres que participaron de la guerra, que se puede descargar de la web. Sara Jones fue la única protagonista que no pudo entrevistar. Entonces, hurgando en su historia, halló la misiva.

"La carta es todo un símbolo de paz, de ir por otro camino, de no volver a la guerra. Es un mensaje no sólo para los argentinos, sino para el mundo, de buscar lugares comunes en vez de exacerbar la violencia. De hecho, Ledesma tiene el enorme sueño de plantar un olivo por la paz en Malvinas con Sara", observó Panero en diálogo con Infobae.

Hace unos años, cuando se cumplió el trigésimo aniversario de la guerra, Ledesma, hoy de 49 años, brindó varias entrevistas en las que contó su versión de la batalla de Pradera del Ganso, en el Puerto de Darwin, en lo que fue la primera lucha terrestre de la guerra.



"El primer ataque duró entre 4 y 6 horas, pero para mí fue eterno. Fue muy duro, porque ellos nos superaban en todos los aspectos y lanzaron una ofensiva sorpresa. En pleno combate se me trabó el arma y con el fuego enemigo zumbándonos los oídos tuvimos que repararla, fue terrible. Pensé que era el fin, pero pudimos arreglarla a pesar de la balacera y volvimos a defendernos. El coronel Jones fue uno de los que comandaron el ataque. Aún no entiendo por qué estaba al frente de ese avance, supongo que nos creyó muertos. Cuando lo vi venir le disparé una ráfaga de disparos que alcanzaron a herirlo. Aun así intentó tomar una granada, pero con una segunda ráfaga de disparos acabé con su vida", recordó a Perfil.

Por esa acción, Jones recibió la Cruz de la Victoria, la máxima distinción para un soldado británico. Algunos historiadores aseguran que sus acciones cambiaron el curso de la batalla.



En aquella ocasión, Ledesma manifestó su intención que reunirse con Sara Jones, pero esa posibilidad estuvo congelada hasta que hace unos días los diarios Clarín y Los Andes publicaron una historia similar, pero que empieza en suelo británico: la del soldado inglés Gordon Hoggan, que asesinó con su bayoneta a un argentino en la batalla de Monte Tumbledown, se quedó con su casco y ahora se lo quiere devolver a los familiares, pero no sabe quién fue su víctima.

Según pudo confirmar Infobae, a partir de ese suceso hubo un contacto entre la embajada argentina en Londres y la familia Jones, que habría accedido a coordinar un encuentro con Ledesma, hoy un filósofo bilingüe que trabaja en la perrera municipal del municipio cordobés de La Carlota, donde le dieron el puesto por ser veterano de guerra. Por su parte, Sara tiene 72 años, preside la Asociación Familias de Malvinas y está a cargo del mantenimiento de las tumbas de los soldados desconocidos británicos en todo el mundo. Su figura es todo un símbolo para los ingleses.

Carta abierta a Sara (viuda de Herbert Jones)

"El tiempo obra en consecuencia de lo actuado y la memoria se rige por nuestros actos"

Con escasos 19 años me tocó enfrentarme con el Regimiento 2 de Paracaidistas Británicos la mañana del 28 de mayo de 1982, en el combate de Darwin Hill. Cualquiera hubiera sido su desarrollo no modificará en mi alma y mi mente el recuerdo de aquel terrible enfrentamiento.

Eventualmente me tocó apretar el gatillo para abatir un adversario y en momento alguno sentí odio al hacerlo, como tampoco me jacté ni alegré por aquel acto. No tenía opciones, debía salvar a mis camaradas que contemplaban aterrados cómo un Para asaltaba su posición, desconociendo que a escasos metros se encontraba mi ametralladora, de la misma manera que yo desconocía quién era tan temerario soldado que en una muestra de asombroso arrojo atacaba una posición argentina. Una vez terminada la batalla elevé una plegaria por todos los caídos y pedí a Dios por sus familias.

Siempre tuve como pendiente el poder decirle, mirándola a los ojos, que su esposo cayó como un valiente soldado y que su ocasional adversario le honra cotidianamente con el mayor de los respetos al igual que a todos los caídos.

Le presento mis respetos, como también a sus hijos, herederos de un valiente guerrero.
Oscar Ledesma
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