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CFK denunció a quienes quieren voltear a su gobierno

La Presidenta denunció a sectores que quieren "voltear" su Gobierno


Convirtió un acto con gobernadores en una denuncia contra Obama, Griesa y "sectores concentrados", entre otros. Ordenará investigar a los bancos




Si quedaba alguna luz de esperanza de una eventual mediación del gobierno norteamericano de Barack Obama en la pelea con los fondos buitre, Cristina Fernández de Kirchner se encargó de apagarla ayer con dos horas de discurso de alto voltaje, intercalados ante cuatro auditorios en la Casa Rosada, uno del acto formal de desendeudamiento de provincias que derivó en la fuerte arremetida presidencial, y tres patios militantes. Así tensó al límite la relación bilateral, cuya grieta se empezó a divisar en la última Asamblea de Naciones Unidas, al denunciar sin tapujos que "sectores concentrados quieren voltear al Gobierno y hacerlo con ayuda extranjera".

A 24 horas de la declaración de "desacato" del magistrado neoyorquino Thomas Griesa contra la Argentina, la Jefa de Estado se quejó porque "nunca se ha llegado tan lejos en el disparate", reprochando la medida judicial en línea con la defensa oficial de Balcarce 50. Pero esta vez fue más allá: "Es una ingenuidad pensar que esto es obra únicamente de un juez senil".

El gobierno de Obama no sólo fue blanco de la diatriba presidencial por los holdouts. "Es una inmensa provocación en la que yo no voy a caer", fue el prólogo de otra acusación por "conspirar". En este párrafo dirigido contra Embajada de Estados Unidos por enviarle un mensaje a sus ciudadanos y turistas, publicado ayer por Clarin.com, sobre la inseguridad en la Argentina, al alertar sobre "pequeños robos, estafas de taxistas, asaltos, arrebatos desde motos y bicicletas y ocasionales hechos graves como secuestros, entraderas, robos de autos y ataques sexuales".

"Como si viviera en la peor época del far west", no disimuló su enojo Cristina Kircher; si bien antes había aclarado que no estaba "enojada". Con el antecendente del embajador Kevin Sullivan citado por el canciller Héctor Timerman, la mandataria aclaró: "No lo vamos a echar del país porque capaz que después tenemos un problema doble".

Y sumó una tercera arista, al reorientar su propia denuncia de supuestas amenazas del grupo terrorista islámico ISIS que habría recibido, como reveló la ONU. "Si me pasa algo, que nadie mire hacia el oriente, miren hacia el norte", afirmó. Luego, en un giro argumental, desestimó su propia confidencia, calificando de "historieta de que el ISIS me está buscando para matarme".


El acto presidencial se hizo esperar: comenzó a las 19.30, una hora más tarde de lo estipulado con un Salón de las Mujeres colmado en las primeras filas de ministros, gobernadores, intendentes bonaerenses y legisladores camporistas. Comenzó con la firma de 19 provincias del programa para patear otros tres meses una deuda de $1.880 millones (incluyendo las cuatro que habían sido discriminadas por oponerse a la Ley de Hidrocarburos). Pasó por un gesto al ex piquetero Luis D’Elía, al nombrar a un hombre de su riñón, Rubén Pascolini, en la subida de rango como Secretario Nacional de Acceso al Hábitat. También por el anuncio de un aumento del 37,2% de la recaudación de septiembre (a $98.550 millones). Y terminó derivando en el esperado plato fuerte: su reacción a la declaración de "desacato" del juez norteamericano. "No me sorprendió la medida de Griesa y tampoco me sorprendería que nos pongan sanciones económicas... A lo mejor me van a mandar presa la próxima vez que vaya a Nueva York... voy a ir igual, les aclaro", ironizó Cristina Kirchner. "¡Qué casualidad que lo declare justo el día anterior a que tengamos que hacer el pago de los bonos!", se sorprendió la jefa del Estado.


Reglamentada la ley de cambio de sede, ayer el Gobierno depositó el primer pago de u$s162 millones en dos cuentas de Nación Fideicomisos para los bonistas que adhirieron a los canjes de 2005 y 2010. Y la mandataria adelantó que igual "el 31 de diciembre próximo se depositarán u$s100 millones a favor de los holdouts (por el bono Discount)".


Los dardos presidenciales continuaron. Multitarget de cabotaje, con promesa de investigación a banqueros, al poner un manto de sospecha sobre las operaciones cambiarias de dólar que realizaron "los bancos Patagonia, Supervielle, Macro, Mariva e Itaú", que, según aclaró, "explican el 58% de las operaciones de contado con liquidación" (ver aparte). Prometió que la CNV y la AFIP deberán "investigar" las maniobras y enfatizó que "la verdad es que están desestabilizando (la economía)".


En plena defensa del modelo, la mandataria admitió problemas en la economía, pero los atribuyó a "tres o cuatro vivos quieren lucrar con todos los argentinos".


"Cuando te sentás arriba de la cosecha o escondés los autos, lo que quieren es forzar una devaluación para licuar los salarios". Así Cristina Kirchner también acusó a grupos empresariales y un viejo enemigo del oficialismo, desde el conflicto con el campo de 2008. Calificó de "ineficiencia privada, impericia e idiotez" a aquellos productores agropecuarios que retrasaron la liquidación de su cosecha, "porque ellos quisieron", y "ahora que bajó el precio pujan por una devaluación". No dudó en afirmar que "han perdido dinero a lo pavote" y que "quieren tapar sus errores", aludiendo a la decisión de productores y exportadores de cereales de "estar sentados sobre 27 millones de toneladas de grano".
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