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Chabán: "Tengo miedo de que me linchen y me maten"

Omar Chabán: "Tengo miedo de que me linchen y me maten"

En una entrevista que concedió a LA NACION, el ex gerenciador de Cromañón habló sobre el fallo de la Corte; cumple arresto domiciliario y teme salir a la calle.



Está cada vez más flaco. Dice que no quiere comer. Que se pasa el día viendo películas en televisión, casi sin contacto con el mundo exterior. Pero la semana pasada, cuando se enteró de la resolución de la Corte Suprema que derivó en que el Tribunal Oral en lo Criminal 24 dispusiera la libertad de los músicos de Callejeros y los funcionarios que estaban condenados por la tragedia de Cromañón, quiso hablar.

En una entrevista con LA NACION en su departamento del barrio porteño de Monserrat, donde cumple arresto domiciliario, Omar Emir Chabán descargó su bronca. En medio de contradicciones y repentinos cambios de humor, dijo que le cayó "como el culo" la excarcelación del resto de los condenados por el incendio en el que murieron 194 personas en 2004. Pero también sostuvo que los músicos nunca deberían haber ido presos. Aceptó ser culpable pero aclaró que "todos son culpables". Y luego aseguró que los únicos responsables de la tragedia fueron "los tres pendejos que quemaron el lugar".

Vestido de jogging gris y chaleco azul, contó que le da asco la comida, aunque le gusta mirar el canal Gourmet. Dijo ser un imitador de Andy Warhol, un snob, el mejor crítico de cine del país y hasta reveló que toda su vida odió el rock. Verborrágico, enojado por momentos, con algunos ataques de angustia y otros de buen humor, Chabán no se calló nada.

-¿Cómo tomó el fallo que derivó en la liberación de todos los imputados, salvo usted y el comisario Díaz?

-¿Puedo decir malas palabras?

-Sí

¡Como el culo! ¿Cómo puede ser que ellos estén en libertad y yo no? Y es mentira que yo no tenga doble fallo. Los medios dicen que no, pero tuve un montón de fallos. De todas formas yo ya acepté mi culpa. Yo soy culpable y lo dije 20 veces. ¿Cómo es que ellos salen libres y yo no? ¿Por qué? No hay ninguna razón. Si ellos salen libres, yo debería tener la posibilidad de salir libre. Y no puedo.



Chabán fue condenado a 20 años de prisión en 2009 por el Tribunal Oral Criminal 24. Su defensa apeló esta sentencia y él continuó en libertad. En 2012 hubo un cambio de carátula: la acusación pasó de estrago doloso a estrago culposo, lo que redujo las penas. El ex gerenciador de Cromañón fue condenado a 10 años y 9 meses de prisión. A fines de ese año se ordenó el cumplimiento efectivo de la pena tanto para él como para el resto de los acusados. Los 14 condenados fueron presos. Ya en prisión, a Chabán le diagnosticaron un linfoma de Hodkins grado IV. Ante esta situación, se le concedió el arresto domiciliario. Durante un año estuvo internado en el Hospial Santojanni recibiendo quimioterapia. Pero desde hace unos meses cumple arresto domiciliario en su departamento. Sólo puede salir de ahí para ir al hospital a continuar con su tratamiento.
Sobre la mesa hay una montaña de medicamentos. Chabán cuenta que cada tanto le sube mucho la fiebre. La quimioterapia lo dejó muy debilitado. Entre otras cosas, se le cayeron varios dientes.

Mientras él habla, pasando de temas concretos a análisis "metafísticos" y comparaciones rebuscadas, el teléfono suena una y otra vez. Son periodistas o productores, que quieren su opinión sobre el fallo de la Corte. A todos los atiende, o manda a Andrea, la mujer que lo cuida, para que tome nota. "Hay que hablar con todos porque si no hay quilombo.", dice por lo bajo.

Uno de los llamados es de Yamil, su hermano. Solicita hablar con LA NACION y pide a los periodistas que tengan cuidado con la salud de Omar. "Se pone nervioso muy fácil y no le hace bien. Si ven que se pierde o que se desespera, por favor déjenlo tranquilo". Fátima, su otra hermana, ya había solicitado hace algunos días que Chabán no atendiera a la prensa. El ex empresario decidió hacerlo de todos modos. Él mismo llamó a varios medios a pedir que lo entrevistaran.

-¿Esperaba alguna resolución que lo dejara en libertad?

- No, eso no. Nunca lo esperé. De hecho en el Tribunal fueron muy claros y se portaron muy bien.[Se larga a llorar recordando a Nahuel, el secretario del juzgado, que siempre le manda saludos a través del hermano] Yo entiendo y respeto mi situación de arresto. Lo que no comprendo es cómo el resto ahora puede salir en libertad y yo no.

LOS MIEDOS DE CHABÁN

-La última vez que lo entrevistamos faltaba poco para el fallo de Casación. En aquel momento nos confesó que sentía miedo. ¿Qué siente hoy, después de todo lo que pasó?

- Mi miedo no era ficticio. De hecho pasó. Estuve preso. Hoy ya sé cómo es. Entiendo bien lo que pasa y ya no siento nada. Incluso yo estoy de acuerdo con lo que dicen. Yo creo que soy culpable. De verdad soy culpable. Pero estoy en desacuerdo con que no se acepte que todos son culpables a la vez. Cuando se acepte eso socialmente, entonces yo voy a estar completamente de acuerdo. Sólo eso quiero.



-En los momentos en los que estuvo muy grave con su enfermedad ¿Qué se le venía a la cabeza?

-No no, a mí no me importa morirme. Yo soy ateo. Siempre digo en chiste que soy musulmán ateo. No le tengo nada de miedo a la muerte.

En este momento, Chabán se larga a llorar por el falleciemiento de su madre, que ocurrió durante el año en que estuvo internado en el Hospital Santojanni. Sus hermanos no quisieron decirle porque por recomendación médica no podía atravesar situaciones de crisis emocional.

-¿Entonces hoy ya no le tiene miedo a nada?

-No, claro que tengo. Es más, le tengo miedo a todo. A volver a la cárcel por ejemplo. Y eso que yo tuve una buena experiencia en la cárcel. Me trataron bien porque yo era buen tipo, no era un asesino. Entonces los tipos ya saben y te lo dicen desde el primer día. Si te portás bien, te van a tratar bien. Ahora, si te portás mal. También me da miedo salir a la calle y que una madre me empiece a gritar "hijo de puta".

-¿Pasa seguido?

-No, no me pasó, pero supongamos que pasa. ¿Yo qué hago? Porque puede haber un levantamiento popular. Me da miedo que me ataque la gente. Me pueden linchar, me pueden matar...

-¿Tendría una charla con los familiares de las víctimas o con los sobrevivientes?

- Sí, pero son muy brutos los chicos. Brutos y mentirosos. Ellos dicen que no estaban con Callejeros, pero sí estaban, si no, no habrían ido esa noche. Sabían que había bengalas e iban a verlos porque había bengalas. Quiero hablar con ellos, pero me da miedo. Mirá si me linchan, si me matan. No quiero. Sí, sé que es una contradicción.

-¿Piensa en el 30 de diciembre de 2004 o trata de evitarlo?

- Todas las noches sueño con eso. En Cromañón, en las muertes. Por más que trate de evitarlo, el inconsciente me gana. Es una obsesión.

-¿Alguna vez hizo terapia?

- Jamás fui a un psicoanalista. Es más, todos los psicólogos me parecen unos imbéciles. Sin embargo estudié a Lacan a los 22 años. Toda mi vida leí sobre psicoanálisis. Y soy más freudiano que lacaneano. Pero me parecen unos estúpidos los psicólogos. ¿Hay gente más moralista que los psicólogos? No. Te moralizan. Hacen a la gente más estúpida. Y la gente está chocha, porque necesita eso.

-¿Qué balance hace de cómo lo afectó todo esto, tanto desde lo físico como desde lo emocional y psíquico?

- Borremos todo esto [los últimos 10 años]. ¿Soy codicioso, no? Lo dicen todos. Bien, yo sería ultramillonario. Manejaría todo. No sé ni cuántos boliches en la Argentina. Mis sobrinos trabajarían conmigo.

-¿Cómo se imagina el resto de su vida?

- No tengo ni idea. Yo no quiero trabajar de lo que hacía. Tengo miedo de que me vuelva a pasar lo mismo. Prometí no hacerlo nunca más y lo voy a cumplir.


CÓMO ES SU VIDA HOY



Al departamento en el que vive ahora lo compró en la década del 90. A pesar de su ubicación, es un ambiente muy luminoso y casi no se escucha el tránsito del centro. En la mesada de la cocina hay un bol con quinotos, algunas paltas y un paquete de porotos. Andrea intenta por todos los medios hacer que Chabán coma algo. En un rincón de la casa tiene un par de obras de arte que dice que él mismo pinto hace mucho. Pero ya no pinta más, no le gusta. Sus horas pasan entre las películas que ve en televisión y las visitas de sus hermanos y algunos amigos.

-¿De qué vive hoy?

- Yo vivo de una amiga que tiene mucho dinero, que tiene campos. Y que además es de la aristocracia. Ella me ayuda.

-Contó que pasa muchas horas al día mirando televisión. ¿También escucha música? ¿Qué cosas escucha?

- No, me aburre. No lo soporto. Nunca me gustó mucho la música. Siempre fui un snob.

-No le gusta la música y vivió toda su vida fomentando bandas, shows.

- El rock es una porquería. Siempre digo lo mismo. ¿Hay algo más de porquería que el rock? Yo siempre me peleaba con Daniel Grimbank porque me decía que pensaba así, pero vivía de eso.Me parece todo una porquería, porque todos dicen lo mismo. Entonces digo no, los yanquis son buenos, pero al final dicen las mismas estupideces que las canciones de acá. Entoces digo, ¿Son tarados estos tipos? En cambio de cine sí sé mucho. Soy el tipo que, de verdad, más sabe en la Argentina. No porque sepa más. El rollo es que yo soy el más crítico y nadie opina lo que yo opino.

-En todos estos años ¿Habló con los músicos de Callejeros?

- No, con ellos no. Sólo con Maximiliano Djerfy. Nos conocimos en el juicio y él pensaba mal de mí, pero al conocernos y yo ayudarlo, cambió la actitud hacia mí. Y eso me puso contento. Porque Callejeros no fue nunca al juicio. Ellos lo tomaron 'de taquito' porque siempre supieron que iban a zafar. Ellos tienen su vida, y su situación es totalmente diferente. Y no me parece injusto que estén libres. Es más, les tendrían que haber dado mucho antes la libertad, o nunca tendrían que haber ido en cana. A mí me parece genial lo que pasó ahora.

-¿Quiénes considera que fueron los responsables de lo que pasó?

- Los tres pendejos que quemaron el lugar son los responsables. Me parece una hijaputéz que no digan quiénes fueron, porque lo saben. Hay un pacto de silencio, porque yo soy el capitalista hijo de puta, entonces les robé la plata a ellos. Entonces yo soy el único hijo de puta.

-¿Y usted de qué es responsable?

- Ya te lo dije. De la puerta, de la cantidad de gente... de todo. Ahora, a cualquier persona que le preguntás te dice lo mismo. Esta mujer que les conté, que me mantiene, en ese momento tenía un hijo de seis años. Su mamá le contó la historia. ¿Saben lo que dijo el nene? Que los culpables eran los que quemaron el lugar. Un nene de seis años se dio cuenta.



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