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Chloë Moretz: La pequeña diva de Hollywood

Está lejos de ser la estrella juvenil más popular o la que más dinero gana, pero lo que no se le puede cuestionar es que se trata de una de las actrices que más riesgos ha corrido con los personajes que ha interpretado a lo largo de su carrera: anti-heroína, vampira, consejera sentimental, telequinética... y ahora la veremos en Si decido quedarme


 

El color de las uñas que van del azul al rosa en las manos de la actriz Chloë Grace Moretz, nos recuerdan que estamos ante una adolescente que fácilmente puede distinguirse de sus compañeros de generación por elegir su vocación desde los cinco años de edad. Pero no se trata de la típica estrella joven de Hollywood que desea bañarse de glamour; estamos ante alguien que asume como parte de su oficio el meterse en personajes que tengan algo qué decir o habiten en un mundo en donde el sol no sale todos los días.Como muchas estrellas de hoy, Chloë debutó en 2005 en el género de horror con el remake de Terror en Amityville, en donde hacía el papel de la hija del protagonista (Ryan Reynolds). Luego, entró al cine familiar haciendo la voz de la niña Penny en Bolt (2008), y un año después daría vida al personaje que la presentó formalmente en sociedad, el de la hermana sabia de Joseph Gordon Levitt en 500 días con ella, en donde la pequeña le daba innumerables consejos a su hermano mayor, sobre cómo amar a las mujeres sin morir en el intento.

Chloë generaba una singular química en la pantalla, una magia que muchas otras actrices no tenían: una complicidad con el sexo masculino. Y es quizá eso lo que llevó al director Matthew Vaughn a invitarla a participar en el filme Kick-Ass, como la intrépida y violenta Hit-Girl, despegándose por completo de cualquier tipo de héroe de cómic azucarado.

Después de eso, las ofertas de trabajo comenzaron a lloverle. Muchos cineastas deseaban trabajar con esta chica que por un lado mostraba un rostro tierno y dulce, y por el otro era un volcán en ebullición para las escenas de acción. El director Matt Reeves la convocó para que personificara a una mujer vampiro de más de 200 años de edad, que vivía atrapada en el cuerpo de una niña de 12 en el filme Déjame entrar. De acuerdo con la crítica, su actuación resultó “brillante, visceral y poéticamente deslumbrante”.

Si la cinta 500 días con ella había sido su graduación de primaria en la gran pantalla, Kick-Ass su graduación de secundaria y Déjame entrar de preparatoria, llegaba el turno de prepararse para la graduación universitaria, y qué mejor que lo hiciera de la mano de uno de los grandes genios del cine americano de las últimas décadas: Martin Scorsese. Así que no lo dudó ni un instante cuando Johnny Depp, en su faceta de productor, le propuso participar en la película Hugo, basada en la exitosa novela La invención de Hugo Cabret, en donde Chloë ayudaba a un niño a descubrir la verdadera identidad de un anciano juguetero que ocultaba ser George Méliès (el hombre que con sus películas transformara el cine en un entretenimiento y espectáculo de masas, luego de que los hermanos Lumiere inventaran el cinematógrafo, sólo como un descubrimiento histórico y científico).
Sobra decir que Chloë se graduó con honores y que su participación contribuyó a que Hugo se hiciera de múltiples reconocimientos y nominaciones en festivales y premiaciones de cine.



POR SUS PISTOLAS. No cualquier padre de familia o representante artístico permitiría que su hijo o representado, siendo niño, manipulara armas de fuego en la gran pantalla, sin embargo, el caso de Chloë es distinto, pues los guiones de las historias en las que ha tenido que hacerlo lo justifican ampliamente.

EL CIELO PUEDE ESPERAR


Luciendo su cabellera rubia, un vestido corto en color turquesa y unas sandalias de piel, Chloë Moretz llega a la cita en un lujoso hotel de Los Ángeles, saluda con un fuerte apretón de mano, se acomoda en un sillón y cruza las piernas antes de comenzar a hablar de Si decido quedarme, su más reciente película, la cual llegará en estos días a la cartelera de nuestro país.

Hace menos de un año, durante la temporada de Halloween, la imagen “ensangrentada” de la joven actriz aparecía en cientos de anuncios espectaculares y paradas de autobús, pues estrenaba una nueva versión de Carrie, el clásico del cine de terror basado en una novela de Stephen King.

Esta vez, de la mano del director debutante R.J. Cutler, Chloë ha decidido probar suerte en un nuevo género para ella, el drama romántico, con el que espera conectarse con un público que, al igual que ella, está en vías de dejar la adolescencia.

Si decido quedarme es una película especial, porque aborda temas como el primer amor y esa primera gran pasión en la vida de una chica, pero desde una perspectiva distinta a las comedias tradicionales de Hollywood, pues otro de los ejes centrales del filme es el asunto de la muerte y el renacimiento de una persona”, dice Moretz, quien no oculta una sonrisa pícara y llena de misterio al hablar de nuevo filme.



ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE. "Si decido quedarme" cuenta la historia de Mia, una cellista de 17 años que queda en coma luego de un accidente de tráfico que acaba con la vida de sus padres, y en el que su hermano pequeño resulta gravemente herido. Ahora, deberá luchar por regresar a la vida y afrontar su futuro.

Revela que su nueva película está basada en la exitosa novela If I Stay, de Gayle Forman, que a su vez cuenta la historia real de Mia Hall, una chica de 17 años que, con su familia, sufrió un grave accidente que la tiene en estado de coma y al borde de la muerte en un hospital. En el filme, Chloë interpreta un doble personaje, pues al tiempo que está postrada en la cama, también es una especie de fantasma que deambula por los pasillos del lugar escuchando las conversaciones de su novio, su doctor, sus amigos y sus seres queridos, enterándose de lo que realmente piensa de ella cada persona. “Me parece que es una historia muy conmovedora que toca fibras muy profundas en la gente, porque son situaciones que, de alguna u otra forma, casi todos hemos experimentado”, comenta la actriz originaria de Atlanta, Georgia.

“Yo no había entendido mucho el significado de la muerte, hasta que mi abuela murió recientemente. Fue la primera muerte que pude procesar y comprenderla, ya como persona mayor. Creo que cuando eres adolescente es cuando aprendes de golpe todas estas cosas y situaciones de la vida. Es una especie de etapa de primeras veces en el ser humano, algo muy importante”, dice Chloë.

Precisa la actriz que aunque en la cinta se aborda el tema de la muerte, de manera consciente jamás se pronuncia la palabra “Dios” a lo largo de la historia, lo que permite a cada espectador sumar su propia concepción religiosa o definición de la muerte.

“Me gustaría pensar que sí existe un cielo”, dice Chloë, quien recuerda que antes del inicio del rodaje del filme vio con su madre “un interesante documental en donde un budista, un cristiano y un ateo compartían la experiencia de haber estado en coma, en el umbral de la muerte. Todos despertaron para decir que habían visto y escuchado cosas; contaban que habían estado en un lugar en donde sintieron la presencia de alguien que les decía que aún no podían entrar ahí”.

Agrega que le llamaron mucho la atención esos testimonios, porque también relataban ese desprendimiento de su cuerpo para verse en el quirófano cuando los operaban.
“Fue una experiencia muy extraña el filmar las escenas en donde puedo verme a mí misma; tuvieron que poner a actrices doblándome, para después, con animación digital, sustituir su cara con la mía”, recuerda Chloë, para quien “lo más bizarro ha sido verme en la pantalla multiplicada por dos. Es una sensación de otro mundo verme en la película terminada”.

Por otra parte, los pasillos de hospital no le son ajenos a Moretz, pues su madre es enfermera y su padre cirujano plástico.

“Conozco muchas áreas de emergencia o de cuidados intensivos en los hospitales, en donde no dejan pasar niños, porque mi mamá me metía y sacaba de ahí todo el tiempo. Incluso, recuerdo que cuando tenía como seis años tuve una contusión que me llevó al hospital durante una semana. Pero aún así, confieso que le tengo miedo a la sangre”, dice.



PASIÓN A PRIMERA VISTA

Con más de la mitad de su vida dedicada a la actuación, Chloë Moretz confiesa que aunque hace mucho tiempo superó el miedo escénico, todavía la invaden los nervios cuando está frente a una cámara o sube al escenario en alguna obra de teatro, como le sucedió recientemente. “Acabo de hacer al inicio del año mi primera obra de teatro, bajo la dirección de Steven Soderbergh. Y esa primera noche de estreno fue el momento que he tenido más los nervios de punta en toda mi vida", confiesa.

“Soy súper segura con mi trabajo —continúa—. Sé lo que puedo conseguir, porque estoy acostumbrada a entenderlo desde que tengo cinco años de edad, pero cuando estoy sobre un escenario teatral me siento completamente removida de mi zona de confort. Aún cuando habíamos ensayado mucho, fue como si volviera a tener cinco años y todo fuera nuevo. En el teatro tienes que regresar a tu propia definición de ser actor, tratas de encontrar tus emociones, y una vez que empiezas debes de seguir, no puedes detenerte sobre el escenario”.
Resulta complicado entender que tales declaraciones provienen de una persona que no ha estudiado actuación de manera formal. El entrenamiento de Chloë se remite a ayudar a su hermano mayor Trevor, quien se prepara para sus audiciones para ingresar a la escuela de actuación. “De alguna manera mi método de filmar consiste en prepararme como una actriz de teatro para armar mi personaje, pero me ha sucedido más de una vez que llego al set de rodaje y el director me cambia de dirección y todo mi trabajo de investigación se va a la basura. Cuando hice teatro, pude ir construyendo mi personaje poco a poco en ensayos y en las presentaciones. Fue un proceso muy intenso, pero lo volvería hacer con mucho gusto”.

En un Hollywood en donde por cada Jennifer Garner hay tres Lindsay Lohan, Chloë Grace Moretz ha sabido sortear los ventarrones de la fama. ¿La culpable? Muy posiblemente su madre.
“Aunque crecí en el Sur de Estados Unidos, donde los valores son más conservadores, mi mamá trajo consigo una perspectiva más liberal. Ella suele centrarme en muchas cosas de mi vida. Por ejemplo, una vez estaba yo considerando salirme de filmar una película a mitad de la producción, a lo cual mi madre me dijo: ‘Yo, como tu mamá, estoy de acuerdo; pero creo que no sólo debes pensar en ti, piensa en todas esas personas que se quedarán sin trabajo si tomas esa decisión’”, dice.



“Mi mamá es la responsable de darme un código de ética de trabajo y le agradezco mucho por eso. También es alguien muy llevadera, con quien puedo platicar de mis amigos, novios y otros temas de la vida”, comenta.
Otras figuras femeninas que han rodeado a Moretz a lo largo de sus carrera son las actrices ganadoras del Oscar Julianne Moore y Charlize Theron, quienes la arroparon bajo su ala y le dieron consejos sobre cómo no sucumbir ante el aparato de Hollywood.

“Son mujeres muy fuertes y con talento. Saben lo que quieren y han defendido sus proyectos. Las admiro y ha sido un gran placer trabajar con ellas y aprenderles”, dice Chloë, quien se ve a sí misma afinando su actuación por varias décadas más”.

En la película Si me quedo, el personaje de Chloë tiene dos cosas que la dominan: la pasión por el violoncello (que está a punto de darle una beca fuera de su ciudad) y el amor por su novio, un roquero que toca la guitarra eléctrica. “Durante cuatro meses practiqué diario a el tocar el cello. Aún cuando estaba filmando otras películas antes, siempre habría la puerta de mi camerino o salía de escena y estaba ahí el cello esperándome. Obvio, no pude aprender, ni tengo el talento para dominar un instrumento tan especializado, en donde alguien que más o menos lo toque es porque ya lleva 15 años practicando; pero fue una gran experiencia lidiar con este arte”, dice la joven actriz.

Y agrega: “Creo que el celo es el instrumento musical más humano que existe. Así que escucharlo te lleva a una experiencia, porque es como somos los seres humanos. Creo que es el instrumento más cercano a la voz humana y su sonido de lamento realmente te conmueve”.

Además, no tiene pena en confesar que para las secuencia más elaboradas en las que aparece tocando el instrumento musical, contó con una doble. “Fue fabuloso verla interpretar y fundirse con el instrumento a esta joven y virtuosa intérprete”.
—¿Crees en el amor?
—Mira, tengo 17 años. Alguien me preguntó alguna vez si yo creía en el amor a primera vista, y mi respuesta es que creo en la “pasión” a primera vista. La verdad, no creo en el amor a primera vista. Y eso proviene de la naturaleza de cómo somos los adolescentes del nuevo milenio; atravesamos una etapa en donde todo, o casi todo, tiene que ver con las hormonas. Yo no digo que eso no pueda llegar a ser amor, pero no creo que haya una sola forma de amor en toda tu vida. Creo que hay muchos amores. El mundo es muy grande para tener sólo uno.
MARIO P. SZÉKELY es reportero de espectáculos y crítico de cine originario de Monterrey, pero adoptado por el DF; además de escribir para este semanario, también colabora en programas de radio e Internet; se ha destacado como publirrelacionista de varias películas mexicanas y co-escribió el guión de Hasta el viento tiene miedo.
Estas son cinco películas en las que Chloë Moretz ha participado:

2009: 500 días con ella



2010: Kick-Ass



2011: Hugo


2014: Carrie
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