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Clasico Rosarino - Resumen Diaros Digitales

Resumen Diario ole:


"¡El que no salta se va a la B!"Un Newell's bravo sacó pecho en el Gigante, ganó una final y hundió más a Central en el promedio. La fiesta, adentro y afuera, se reflejó en un canto muy picante...
El festejo fue el fiel reflejo de la relevancia del partido, de lo que estaba en juego y de lo que significa un clásico en Rosario. El partido fue chato, gris oscuro. Pero el color de la tarde fue rojinegro. Por eso la explosión en el minuto 93, más allá de que en la cancha no hubo margen para el suspenso: Newell's lo ganó sin sufrir. Fue por ello que cuando Héctor Baldassi pitó el final, los fanáticos descomprimieron tanta ansiedad, y también la necesidad. Porque además se jugaban tres puntos vitales para zafar de la Promoción y hundir al eterno rival -ayer más que nunca- un poquito más en la zona roja del promedio. Por eso Santiago Salcedo saltó disparado del banco de suplentes, y el Pepi Zapata se abrazaba con Scotti en el medio, mientras Spolli y Quiroga ya estaban trepados al alambrado, de cara a su gente. Y Caruso, el inefable técnico ganador en el Gigante, se estrellaba contra cualquier cuerpo festejante en el césped o en el vestuario. Ni le importaba que muchos de los futbolistas siguieran enfrascados en su propia celebración y no le correspondieran el abrazo. El se les colgaba en señal de agradecimiento por un triunfo histórico.
"Esto es para ellos, este partido es para la gente", arengaba el DT. Mientras, todas las remeras eran revoleadas en la popular y ya se estaba armando una fiesta roja y negra.



"Nunca viví nada así, hoy me hice hincha de Newell's", tiraba el Negro Quiroga, uno de los más descontrolados a la hora de celebrar el 1-0 en su primer derby en la ciudad. Lo mismo le sucedió al entrenador. "Hoy no soy técnico, soy hincha. No se podía creer lo que se veía desde adentro", repetía Caruso Lombardi mientras se secaba la transpiración. "Me había perdido el último por lesión y esta vez se me dio la revancha. Además tenía dos ganados en el Coloso, quería llevarme uno del Gigante", confesaba Nico Spolli, una de las figuras. "Es para ustedes", ofrendaba a su gente Justo Villar, que vivía su último clásico antes de irse al fútbol español. Sí, fue una fiesta compartida, justificada en la cancha y que tuvo su climax en la tribuna.
Los canallas, hidalgos, despedían a los suyos alentando, y hasta hubo algunos aplausos. Pero la fiesta se desataba desde la popular sur del Gigante. Y de allí se extendió por todo Rosario. Con caravana de regreso, con bocinazos y dedicatorias para un solo destinatario. "Y llora la Acadé/ y llora la Acadé/ che Canalla vigilante te volvimos a c..."; "Y ya lo ve/ y ya lo vé/ el que no salta, se va a la B."



En el vestuario el clima seguía siendo festivo. Se tomaron su tiempo para descargarse. Como la gente en la tribuna, nadie quería irse rápido. Mientras SaSá, el goleador de la tarde, ya brindaba en la sala de antidoping, el resto del plantel seguía cantando, y eran las últimas voces que se hacían escuchar en el Gigante que comenzaba a quedar desierto. "Vení, vení, vení/ sacale una foto/ a todos los canallas con el culo roto", retumbaban los pasillos del estadio.
Habrá epidemia de Lepra en la ciudad. Serán seis meses de cargadas y, quién sabe, de observar cómo Central continúa en su agravado coqueteo con la Promoción. Habrá algo de aire y un buen envión anímico para escaparse aún más del fondo de la tabla de promedios e inclusive soñar con algo más: Caruso ayer pedía calma, pero al mismo tiempo ya hablaba de clasificación a las copas. Mientras los pobres corazones canallas sueñan con pronta revancha, los leprosos festejan. Habrá que ver cuándo paran de abrazarse los jugadores, cuándo paran de cantar sus hinchas, cuándo volverá a reinar la calma en la ciudad de la furia rojinegra.

Sangre leprosa
Ni la cabeza vendada pudo con Salcedo: el paraguayo hizo el gol que esperaba. "Esto no me lo voy a olvidar nunca en mi vida", aseguró.



Sangre guaraní de nacimiento y, a partir de ayer, sangre leprosa por adopción afectiva de esos locos de Newell's que deliraron gracias a una definición terrible, la que mejor le caía a un clásico tan caliente. Y ahí va Santiago Salcedo, paraguayo, goleador, corazón de hierro para seguir en la cancha con un corte en la cabeza. Encara hacia ese sitio que es lo más parecido a las nubes: la tribuna repleta. "Sin dudas, este gol no me lo voy a olvidar nunca en mi vida. Fue el más importante que hice desde que llegué a este club", dijo el héroe.
Salcedo se jugaba mucho. Había arrancado el torneo como titular, pero venía de dos fechas en el banco (primero por una lesión y después por decisión táctica). Y será muy complicado que Caruso Lombardi vuelva a sacarlo: Sasá no sólo hizo el gol del triunfo, sino que además fue la figura del clásico. "Vale muchísimo este triunfo, por el rival, por lo que había en juego por el tema del promedio. Un clásico no se gana todos los días, a mí me había tocado perder los dos que había jugado, así que me saqué una espina", explicó Santiago, que pudo completar el casillero que le faltaba: ya les había hecho goles a los cinco grandes y ayer se dio el gusto con Central.



Movedizo y enchufado, el paraguayo casi abre el partido cuando iban 12 minutos, pero Alvarez le tapó el zurdazo. Al rato, el arquero de Central le sacó un cabezazo. Pero, cuando se moría el primer tiempo, no perdonó: Raldes despejó horrible y Sasá no desaprovechó el souvenir, potente derechazo al primer palo. Y a correr, a abrazarse con todo el mundo, a sacarse el vendaje que le habían puesto luego de que Alvarez le cayera encima en un centro y le provocara un corte en la cabeza.
Caruso decidió sacarlo a los 16 minutos del segundo tiempo. A Salcedo no le gustó y le dijo algunas cositas. "No me di cuenta de que había reaccionado así. Se ve que alguna palabra se me debe haber escapado... je. Uno siempre quiere estar en la cancha, sobre todo en un clásico. Apenas me calmé, me puse a alentar y luego a festejar como loco", contó relajado y feliz como nunca en su vida. Era lógico, un rato antes había firmado un pacto de sangre con el pueblo leproso, el que vibró con Salcedo.

Fuente: http://www.ole.clarin.com/notas/2008/04/06/futbollocal/01644878.html

Resumen rosario 3:


Newell´s se tomó revancha y ganó el clásico 1-0 en el Gigante
Con un gol de Salcedo a los 42 minutos del primer tiempo, los de Caruso Lombardi fueron superiores a un Central, que no tuvo ideas y casi no llegó al arco. En un partido mal jugado, el resultado fue justo. La Lepra se aleja de la zona de promoción



El clásico más esperado fue para Newell´s gracias a un gol del paraguayo Santiago Salcedo a los 42 del primer tiempo. El partido fue malo, casi no hubo chances y el resultado terminó premiando al equipo más sólido, que con este resultado le saca cuatro puntos a Central en la lucha por no descender y se aleja de la zona de promoción
El arranque marcó las condiciones de juego que se mantendrían a lo largo de los 90 minutos: muy trabado y sin ideas. La primera clara de peligro fue a los 11 para Newell´s, luego una falla de Raldes que le dio una chance de gol a Salcedo, pero Álvarez tiró el remate del paraguayo al córner.
Casi los mismos protagonistas participaron de otra clara para la visita. El arquero canalla salió mal a cortar un centro y Salcedo cabeceó de pique al suelo pero sin la suficiente fuerza, lo que permitió que Álvarez alcanzara a salvar la caída de su arco.
Iban 30 minutos, Newell´s aparecía como más sólido y con algunas llegadas esporádicas mientras que Central aún no había pateado al arco con riesgo y ya no manejaba el balón como en los primeros minutos. Recién a los 39, mediante un tiro libre, el Kily González lanzó el primer disparo al arco de Justo Villar, pero se fue muy desviado.
A los 42, cuando otra vez la defensa canalla hizo agua, Salcedo cumplió con aquello de que la tercera es la vencida y metió el 1-0 con su pie derecho.
Antes de que se cerrará la primera etapa Zelaya tuvo la segunda llegada para el local, pero no pudo convertir.
Así se fueron al descanso. Ya en el complemento, el planteo era más que claro. El Canalla iba a buscar el empate en su cancha y los de Caruso Lombardi a aguantar el triunfo.
Como en los primeros 20 minutos Central no inquietó a Villar, Madelón probó con Messera y con Vizcarra (por Imperiale y Zelaya) pero el trámite no se modificó. Incluso Cabrera lo pudo haber liquidado a los 29 con una muy buena jugada que él mismo terminó, pero muy mal: su disparo se fue muy desviado.
Y el final llegó como una consecuencia inevitable porque Central no tenía cómo igualarlo. Con el pitazo final se desató la locura en la hinchada rojinegra y el festejo de los jugadores. Newell´s suma ahora 128 puntos en la tabla de promedios y le saca cuatro puntos al Canalla y seis a Racing, que está en zona de promoción.

Incidentes en la previa

Los jugadores de Newell´s y Central llegaron al Gigante de Arroyito antes de las 15. Si bien se registraron algunos problemas cuando un grupo de hinchas de Newell´s quiso ingresar a la cancha sin entradas, la policía logró dispersar a la multitud con balas de goma. De todos modos, fuentes policiales confirmaron que el ingreso se desarrolló luego sin grandes novedades.

Fuente: http://www.rosario3.com/deportes/noticias.aspx?idNot=28579

Resumen diario Rosario 12:


Con el sabor de la revancha
El equipo que dirige Lombardi se impuso con gol de Salcedo, se "vengó" por el clásico pasado, y fundamentalmente logró marcar el ritmo físico del partido. Central careció de creación y fue débil a la hora de defender. Poco para ver en los 90 minutos.
Se anunciaba como el clásico más hablado de los últimos años, distinción que regaló Lombardi disparando frases que embarraban la cancha. Tanto conversó el entrenador de Ñuls, que entre sus expresiones disertó de las bondades que cedería una igualdad, tanto para sus jugadores como para los vecinos. Fue esa una premonición del verborrágico técnico leproso. Porque si bien el final de la tarde no lo encontró con acierto en su pronóstico, el ocaso del Gigante mostró a Lombardi con discurso encendido para regar de adjetivos a lo hecho por sus jugadores, que en vez de lo charlado hicieron lo soñado por sus hinchas: tomarse revancha del clásico pasado.
Además de ser conversado, en la semana los entrenadores amagaron con meter alguna sorpresa --dentro de sus posibilidades-- en la composición de sus respectivos equipos. Pero nada de eso ocurrió. Jugaron los que se pensaban que podían jugar y hasta los equipos jugaron a lo que se pensaba que podían jugar.
Es que fue Ñuls el que marcó el ritmo físico, buscó en ataque con criterio de cirujano, puso la pelota por arriba; y fue Central el que renegó de su incredulidad, fue torpe en la creación y débil en la defensa, aspectos, por caso, que sufrió ante Banfield, por ejemplo, aunque allí el resultado se encargó de enmascarar.
En consecuencia, nada atractivo se vio en los 90 minutos, aunque un puñado de emociones (un gol y algún que otro errado) fue suficiente para que la tarde tuviera un ganador. En eso pensó Ñuls, desplegando convicción en la estrategia de juego, que no fue más que cerrar tranqueras con Spolli y Schiavi como custodios de Villar, quienes ganaron absolutamente todas las pelotas que Central metió por vía área. Es que a eso debió recurrir el local para poder hacer foco en el rostro del uno rojinegro.
El arco de Ñuls siempre estuvo lejos para Central. Pero los tres palos de Alvarez de a ratos estaban cerca para Ñuls. Es que cada tanto la lepra atacaba con profundidad, lo que mantenía vida la ilusión visitante, más aún al ver las discordinaciones de Raldes y Fassi, quienes dudaban en la pelotas aéreas y hacían traspirar a Alvarez.



El primer yerro de Raldes dejó a Salcedo frente al arco definiendo por arriba. El segundo paso en falso de la zaga canaya encontró, tras tiro de esquina, al paraguayo cabeceando ante el uno, que resolvió revolcándose a su derecha. Pero la tercera duda fue la vencida: centro frontal de Ré al área, Fassi dejó picar la pelota y lo sobró, Raldes cabeceó para atrás, justo donde se encontraba Salcedo para definir con poco ángulo, de derecha, ante un Alvarez indefenso. Como respuesta, se vio la única acción de gol a favor del canaya: un mano a mano que Villar le ganó a Zelaya al desviar con los pies el disparo del goleador.
En el entretiempo fue el turno de que hable Madelón para despertar a sus jugadores. Seguramente el técnico agilizó la lengua, pero de la palabra a la práctica hay un distancia tan grande como la que mostró el equipo de Villar. Fue así como se lucieron Spolli y Schiavi sacando de cabeza cada pelota que metió Central, si antes el balón no caía en las manos del arquero.
Madelón buscó alguna solución con los ingresos de Costa, Messera y Vizcarra, pero nada inquietó a un Ñuls cómodo en posición defensiva y que tenía que contener a un rival incapaz de dar pases de primera, que fue tolerante con un Arzuaga con ritmo de torneo regional, y que resignó a Zelaya para el tramo final, a pesar de que el delantero venía en racha goleadora. Así, Ñuls se escapa del descenso y la promoción, tema que por Arroyito se vuelve a hablar, y con preocupación.

Clásico de clásicos
Dos hinchas de Ñuls y tres policías resultaron heridos como consecuencia de distintos actos de violencia que protagonizaron los hinchas visitantes en el Gigante de Arroyito, mientras que otras 20 personas fueron detenidas en el marco del operativo de seguridad.
Uno de los hechos se produjo en el ingreso de los hinchas rojinegros a la tribuna de calle Génova, en las inmediaciones de las puertas 3 y 4, donde integrantes de la barra brava provocaron una avalancha para poder ingresar sin las correspondientes entradas.
Esto derivó en el accionar de la policía que realizó disparos para dispersar pero una de las perdigonadas impacto en el brazo de una persona, que terminó internada en el hospital Centenario. Además, tres de los uniformados sufrieron heridas, aunque ninguno reviste gravedad.



Otra situación violenta se desató en los pasillos que comunican las dos cabeceras visitantes, cuando un hincha recibió un ataque con un arma blanca, que le provocó una herida leve, pero por la cual debió ser trasladado a un centro sanitario de Alberdi.
En tanto, unos 20 hinchas fueron detenidos en los alrededores del estadio por infracción al Código de Faltas y otros 16 quedaron demorados en Funes tras provocar disturbios dentro de un ómnibus de la empresa Monticas, que se dirigía hacia Rosario. El episodio se registró en horas de la mañana cuando el interno 116 de la empresa de media distancia fue abordado por un contingente de hinchas de ambos equipos.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/11-13028-2008-04-06.html
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