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Cleto 50 años 49 hijos

LA VIDA HOY DEL FAMOSO PADRE PROLIFICO DE CORRIENTES
Cleto Ruiz Díaz: “Me dejaron solo”, con 50 años y 49 hijos





¿Qué es de tu vida? Es una pregunta que se hace para saber sobre el presente de quien en un pasado supo ser reconocido por algo. Ahora, es también una nueva propuesta que El Litoral ofrecerá todos los miércoles. Para no olvidar a quienes ocuparon sus páginas.

Cleto Ruíz Díaz, un correntino que tiene 36 años y 37 hijos, decía uno de los muchos titulares de diarios del país, que hace unos 5 años reflejaron la “noticia” del joven santaluceño y padre prolífico. Cleto Ruíz Díaz se escuchaba en todas las radios, y a éste correntino se lo veía en las pantallas de todo el país. Y del mundo. Cleto le dio incluso su nombre a una ley nacional y la norma provincial de adhesión, que garantiza a todos los hombres del territorio la posibilidad de realizarse, en forma gratuita en hospitales públicos, la intervención quirúrgica denominada “vasectomía”.
Pero el tiempo pasó y parece que el olvido también le tocó a Cleto. Sin embargo él sigue allí, en su humilde casa en Santa Lucía, a unos 194 kilómetros de la capital correntina. Con 50 años recién cumplidos, se alegra de que El Litoral se comunique con él. Pero se queja del olvido de otros. “Se olvidaron de mí”, dice casi con resignación. Es que allá por 2004, cuando su realidad fue mostrada por los medios, funcionarios, políticos y dirigentes se interesaron en el caso y ofrecieron ayuda. Algunos se acercaron. Pero “me prometieron mucho y no cumplieron”, asegura Cleto que, sin entender demasiado de qué se trataba pero confiando en la sugerencia de los especialistas, había decidido operarse.
“Yo tenía que ir, pero justo en ese momento estaba mi hija internada. Y su mamá estaba con ella en el hospital, y yo tenía que quedarme a cuidar a los otros, no podía irme”, explica y recuerda el momento en que todo estaba dispuesto para la vasectomía.
“Yo no pude en ese momento, y después, al final quedó todo en la nada”, agrega Cleto hoy, algunos años después y con doce hijos más. “Tengo 49 ya”, responde sonriente, con la alegría de un padre y sin demasiada conciencia de lo que la paternidad representa. Hace 5 meses nació Thiago, el último de los hijos que tiene con Isabel Franco; la mujer que hace casi dos décadas lo acompaña. "El mayor (de los hijos que tiene con Isabel) tiene 21 años, pero está en Buenos Aires, y seis nomás viven con nosotros", cuenta Cleto y con la ayuda de Isabel, recuerda los nombres y las edades de Nahuel (12), Antonella (11), Nicolás (9), Cleto Ramón (6), Florencia (5) y Dalma de un año y 10 meses.
Pero "cuando los veo me acuerdo bien de sus nombres", aclara este padre que mantiene a sus hijos con lo que gana de las "changas" particulares que hace ahora, hace un mes, tras quedar desocupado. "Hago changas de albañil, de pintor. Y ahora que el tiempo anda así (lluvioso), aprovecho para pescar y vender pescados", cuenta a El Litoral.
Su mujer lo ayuda cuando puede. “Lava, plancha y cocina por ahí, en algunas casas. Y cobra por los 7 hijos”, dice Cleto en relación al subsidio nacional. Pero Isabel ahora no puede salir a trabajar porque debe cuidar a Thiago, el más chiquito, que además de labios leporinos tiene tos convulsa. “Tenemos que llevarlo a Corrientes, pero no tenemos plata para irnos”, lamentan los padres y recuerdan que ya perdieron un turno el martes pasado.
“Necesito que me ayuden para llevar a mi nene al hospital en Corrientes”, pide Cleto y en su ruego aún quedan vestigios de confianza en las personas, a pesar de que asegura que a él lo dejaron solo.
“A mi me abandonaron, se olvidaron todos”, reclama con enojo y dolor. “Yo sigo siendo pobre y no me pude operar”, dice mientras lo rodean los tres hijos que tuvo luego de que, gracias a su caso, se sancionara la ley que posibilita hacerse la vasectomía.
“Yo me animo a operarme”, asegura también ahora Cleto. “Pero tendría que hablar con mi señora, porque ya me engañaron mucho”, aclara de inmediato, ante la consulta de El Litoral sobre la posibilidad de hacerse la vasectomía. De todos modos Cleto renueva su promesa de “cerrar la fábrica”. Las criaturas para mi son una felicidad, pero ya no más, éste es el último, asegura con Thiago en brazos.
Así pasa sus días Cleto, en la casa en la que vive desde que sus padres murieron. Pero no es mi casa nomás. También es de mis hermanos, aclara rápidamente y menciona a los que viven en Santa Lucía, y a los que están en Buenos Aires.
Allí, recibe a sus otros hijos. Incluso los que llegan de Buenos Aires a visitarlo y mostrarle a sus nietos. Soy abuelo, dice con orgullo Cleto pero no puede precisar de cuantos. “Pero en mi cumpleaños estuvieron todos”, agrega con alegría.
“No se olviden de mi”, dice Cleto antes de despedirse de El Litoral, y lo pide casi como un ruego.



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