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Coca cola te explota

“La unidad de los trabajadores es lo que va a cambiar la relación de fuerzas desfavorable”
Por ANRed - L - Monday, Jul. 31, 2006 at 2:42 PM


En diálogo con ANRed, trabajadores de Femsa Coca Cola relataron la persecución que la empresa realiza sobre los trabajadores que se organizan para pelear por reivindicaciones laborales. Despidos, traslados y no asignación de tareas son parte de las estrategias de la compañía que, con la complicidad del sindicato Sutiaga, tiene como premisa la política antisindical.


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Omar Rombolá (trabajador sin asignación de tareas), Carlos Zerrizuela (despedido el 9 de mayo) y Ariel Castello (cesanteado el 22 de mayo) dialogaron con ANRed sobre la política empresarial de Femsa Coca Cola, el papel del sindicato, la lucha por los derechos laborales y los despidos y persecuciones hacia los trabajadores que se organizan.

“La cultura es correr”

La empresa Femsa S.A. es la primera embotelladora de Coca-Cola en América Latina. Llegó a la Argentina en 1994 como una sociedad. Ariel relata que en el 2003 se descubre que en esta sociedad “una persona participa con el 0,0001 por ciento y Femsa con el 99,9999. Para la justicia esto es una anomalía porque vos no podés necesitar un capitalista que te aporte un peso para montar todo lo que vale millones de dólares. Hay un dictamen y la justicia los está investigando”.

Los capitales originarios de Femsa son mexicanos: “uno de los grupos que integra este monopolio es Monterrey, que tiene el 40 por ciento del capital de Femsa. El otro monopolio es Coca Cola Company, la central de Coca Cola en todo el mundo, que tiene el 40 y pico por ciento de acciones. El porcentaje restante pertenece a distintos grupos de inversión. Pero, si el jarabe que se vende es monopolio exclusivo de Coca Cola Company, es evidente quien tiene la batuta de la empresa”, señala Carlos.

Lo que no es secreto son las condiciones de trabajo que la empresa le impone a los empleados. Porque “la cultura es correr. Es todo rápido. Los operadores no sólo manejan la máquina sino que también la arreglan: hacen producción y mantenimiento, y últimamente les habían adosado planillas para que hagan control de calidad. Se rompe la máquina, el compañero se pone a arreglarla y se vienen todos los superiores encima, con una presión terrible”, afirma Omar. “La política de la empresa es 'yo impongo, vos obedecés. Vos sos un negro mulo, hacés el laburo y si no te doy el látigo´”, parodia Carlos.

El mayor volumen de contratación de empleados se da con el inicio de la temporada alta, es decir a partir de septiembre, bajo un contrato de seis meses. Carlos cuenta que, cuando a él lo tomaron en la planta de Loma Hermosa, entró con otros seis compañeros y que en los meses subsiguientes (entre septiembre y diciembre) entraron otros 40 trabajadores. “De todos, quedamos dos. Es una empresa echadora que renueva su plantel permanentemente y vos no podés enfermarte, no podés pedir elementos de seguridad, no podés decir este trabajo no lo hago porque no me corresponde, no tenés días por familiar enfermo”, indica.

Con respecto a los salarios, la empresa no escatima en maniobras. Omar da un ejemplo relacionado a las diferentes categorías creadas para un mismo puesto de trabajo: “Hay un puesto que se llama inspector de producto y la empresa dice 'No, este puesto es control de proceso'. Le cambia el nombre y tiene categorías de convenio que difieren en más de mil pesos. La vieja premisa de igual trabajo, igual salario no existe. La empresa baja salarios y se desprende poco a poco de los inspectores de producto para tener gente con la mitad del salario”. Ariel añade que “esto genera divisiones. Hay compañeros que dicen 'Vos ganás más que yo, hacelo vos, hacete cargo'. No es la mayoría, pero pasa”.

“El sindicato lleva hasta el último extremo la política de la empresa”

Omar recuerda que hace más de 15 años que no había ni comisión interna ni cuerpo de delegados en planta Alcorta (la planta de Pompeya): “los trabajadores veíamos a los dirigentes sindicales en los brindis de fin de año que hacía la empresa”. Durante estos años, el SUTIAGA (que pertenece a la CGT) firmó con FEMSA un convenio “a la baja” quitándole a los empleados el pago de la antigüedad, los adicionales nocturnos, el pago de título y el día por familiar enfermo, entre otros.

Al instalarse en la Argentina, entre los objetivos de Femsa figuraba el cierre de plantas para centralizar la producción en Alcorta y continuar con la política antisindical mediante un proceso de desafiliación compulsiva.

“Antes no querían sindicalización y hoy menos. Si está la producción centralizada, nosotros podemos centralizar nuestros reclamos y tenemos un gran poder que la empresa trata de desdibujar, poniendo freno a la sindicalización. -sostiene Omar- Esto con la complicidad del Sindicato Unido de Trabajadores de la Industria de Agua y Gaseosas (SUTIAGA), que, con sus dirigentes Pablo Fernández y Cacho Romero, y Raúl Álvarez en Federación, son cómplices directos de Coca Cola en evitar que los trabajadores nos organicemos”.

Los trabajadores señalan que frente a los abusos y atropellos de la empresa el sindicato jamás los defendió y “hasta hacían funciones del departamento de Recursos Humanos, algo que está prohibido por la ley de asociaciones sindicales. Por ejemplo, el anuncio de los despidos lo hacían los delegados. Cuando había errores operativos o llamados de atención eran los delegados los que venían con la noticia o directamente con el apercibimiento”, asevera Carlos, al tiempo que agrega que “entre los delegados, los supervisores y los vigilantes se repartían la tarea. A veces los compañeros piensan que el sindicato tiene más fuerza que la empresa. Pero el sindicato lleva hasta el último extremo la política de la empresa. Yo les he escuchado decir 'Miren, compañeros, que no le podemos pedir aumento a la Coca porque si no se va del país'. El rol del sindicato es vergonzoso”.

“Hay una lista negra y lo demás es una excusa”

A mediados del año pasado, Femsa despide a Alejandro Victoria, “Lumumba”, en un claro despido antisindical y persecutorio, ya que había participado en una reunión gremial una semana antes.

“Lumumba” es el primer despedido que lucha por su reincorporación a la empresa. Iba hasta la planta, dialogaba con los compañeros y repartía volantes que los trabajadores pegaban dentro de las instalaciones de Alcorta. “No logramos la reincorporación de Alejandro, pero sí empezó a cambiar algo en la cabeza de los compañeros a partir de esta actitud de lucha. El mérito de 'Lumumba' fue generar esta cuestión al interior de la empresa, así empezamos a avanzar”, afirma Omar.

Se abrió, entonces, una nueva etapa en la lucha por la reivindicación de los derechos laborales. El primer paso sería la elección de delegados en cada planta, para frenar los abusos de la patronal y del sindicato. En ese marco, se dan los despidos y las persecuciones sindicales, relatadas por los trabajadores:

Omar Rombolá, trabajador sin asignación de tareas de planta Alcorta, Sector Control de Calidad: “En noviembre de 2005, lanzamos un petitorio exigiéndole al SUTIAGA elección a comisión interna inmediata, que se nos restituyan los derechos que se nos habían quitado en la década del 90 y que se nos encuadre sindicalmente a los trabajadores electricistas, electrónicos y químicos de Control de Calidad.
“El sindicato contesta con evasivas a nuestro petitorio y, en una actitud cínica, dice que no podemos elegir delegados porque no hay nadie con antigüedad en la afiliación.
“El 21 de enero a un par de compañeros nos dicen que el Secretario Gremial Cacho Romero quiere charlar con los más 'empapados', que es el término que utiliza él. Cuando viene se encuentra con una asamblea de 70 compañeros. Le dijimos que todos estábamos empapados y que queríamos elegir una comisión porque no estábamos dispuestos a esperar. Para zafar, dijo que podíamos elegir una comisión provisoria. En tres días, los cuatro turnos votamos 20 delegados. Pero el sindicato no nos reconoció y la empresa tampoco.
“En marzo, el sindicato llama a una nueva elección para desmontar lo que hicimos en enero y nos prohíbe la participación a varios compañeros porque no estábamos por convenio, más allá de que el estatuto del sindicato y la ley de asociaciones sindicales lo permitía.
“Denunciamos esa cuestión, pero la mayoría de los compañeros ve como factible participar. Una semana antes de la elección me trasladan a Quilmes a una empresa que no es de Femsa; es Catorini, una empresa de botellas.
“Se hace la elección y quedan seis delegados. Tres son compañeros de la comisión de enero y otros tres comparten el punto de vista del sindicato. La elección es 'tan proporcional' que metieron gente que adhiera a sus posiciones, porque el 70 por ciento de los votos correspondió a los tres delegados nuestros y el 30 por ciento a los tres de ellos.
“Yo inicio una acción legal a la empresa por mi traslado y el 8 de mayo sale un fallo cautelar en mi favor de restitución en la planta. Entro a la planta, charlo con los compañeros y la empresa me dice que no me puedo quedar y me mandan a Berazategui. Intento nuevamente ir a la planta y cuando llego, en la oficina de seguridad, había una foto mía para que los vigilantes no me dejaran pasar. Viene un empleado que me dice que la empresa no me va a trasladar, pero tampoco me va a exigir tareas y me van a seguir pagando el sueldo hasta que haya una resolución firme en el juicio o que se genere una vacante en el sector; aunque falta gente, por los despidos y por renuncias. Es más, en forma cínica, me dicen en el telegrama 'para no perjudicar a otro trabajador' ”.

Carlos Zerrizuela, trabajador despedido de planta Loma Hermosa, Sector Bodega: “Hartos del manejo de los responsables de la planta y del sindicato, empezamos a organizar una lista opositora para las elecciones gremiales de la comisión interna.
“Estábamos tratando de formar la lista en secreto porque sabíamos que se iban a venir con todo para impedirlo. Igualmente se enteraron y aparecieron una mañana con una urna. Empezaron a hacer la elección sin los pasos previos legales: convocatoria, junta de avales, formación del colegio electoral, y elevaron un acta trucha para después homologarla en el Ministerio de Trabajo.
“Nosotros organizamos un boicot y de los 60 compañeros votaron 10. Cuando terminó la jornada, tenían la urna con los 60 votos y eran todos para ellos.
“Ese mismo día hicimos un acta de impugnación, firmado por 55 compañeros. El sindicato al ver que no reconocíamos esa elección -inclusive hicimos un pequeño paro de una hora- se comprometió a revisar esa cuestión. Nunca cumplieron; pero, a medida que lo iban postergando, los compañeros más decididos organizamos una impugnación por carta documento.
“El sindicato empezó a actuar con más persistencia. Nos agarraron uno por uno con una carta documento, a la que le faltaban las firmas, mediante la cual se retractaba la impugnación que habíamos hecho. Ocho compañeros firmaron y siete quedamos firmes.
“Al mes empezaron las represalias. A fines de noviembre nos trasladan a mí y a otro trabajador a la unidad operativa de Pilar. Mi compañero vive en Ituzaingó y lo obligaban a ir hasta Pilar, entonces renuncia. Lo que constituye un despido encubierto.
“A mí me dejan en un sector aislado, haciendo pocas tareas. Así estuve hasta el 9 de mayo cuando me dicen que no puedo entrar por reestructuración.
“En ese interín recibí amenazas de todo tipo, tenía a los tipos soplándome la nuca todo el tiempo. Eso configura maltrato y violencia laboral.
“Estoy haciendo juicio a la empresa. Desde el momento que me trasladaron, empezaron las cartas documento, que hoy ya suman 27 de cada lado”.

Ariel Castello, trabajador despedido de planta Alcorta, Sector Control de Calidad: “En noviembre de 2005 empiezo a participar de los petitorios por la afiliación, por la reincorporación de Omar a la planta y en otros más. Yo firmé todos los petitorios y de hecho los llevaba para hacerlos firmar por otros compañeros. No quise presentarme en la elección de enero, a pesar de que mis compañeros me lo pidieron, por una cuestión de tiempo en mi organización.
“A mí me despiden el 22 de mayo con la excusa de una supuesta falla operativa bajo mi responsabilidad. El 12 de mayo a las 8 de la mañana supuestamente hubo un desperdicio de alrededor de diez mil kilos de soda cáustica (que se utiliza en las máquinas lavadoras de botellas retornables) en línea uno, que es una de las líneas que está a mi cargo. Yo en esa semana trabajaba de noche de 18 a 6. En el turno del jueves a la noche había habido una serie de inconvenientes con lo que se estaba embotellando. Me llama mi supervisor para preguntarme qué había pasado y yo le comentó éste problema. Me dice que el tema era con la soda cáustica'. A partir de esto me comenta, porque yo no soy testigo directo de esto, que una válvula de la línea general de soda cáustica en línea uno estaba abierta. Pero nadie se preocupó en averiguar en dónde estaba accionada la bomba, que tiene 6 puntos distintos de accionamiento.
“Yo el jueves no estuve en la lavadora; eso lo saben y está declarado así. Yo sí estuve el miércoles. Pero del miércoles al viernes hay una cantidad de horas y de compañeros que por relevos también tienen la misma línea a cargo. Aparte es un lugar de libre acceso. Es amplio el abanico de gente que tenés para ver quién pudo ser.
“Sospechosamente la empresa determina que el único responsable soy yo. Cómo lo hace, no lo sé. Bajo esa consigna, justificable para ellos, me despiden. El artículo 242 de la ley laboral dice que no podés ser juez y parte y ellos fueron ambas cosas conmigo. Yo a la persona que me comunica esta decisión intento explicarle que no había sido responsabilidad mía. Se lo explico con números, con datos reales, y me dice que la decisión ya está tomada.
“En una reunión que tenemos con el sindicato, el abogado lee una respuesta de la empresa que decía que no iban a reincorporarme por las manifestaciones que yo había hecho. Es decir por la contestación al telegrama de despido, donde hago mención a la cuestión persecutoria, y por haber ido a la fábrica a explicarles la verdad a mis compañeros. Cacho Romero me informa que la orden de Pablo Fernández era que no se podía hacer nada porque el despido era con causa. Yo le pregunto cómo sabe eso y me responde que por un informe. Y, obviamente, el informe lo redacta la empresa y puede poner lo que quiera porque no hay contraparte para refutárselo”.

Omar concluye: “Hay una sumatoria de pruebas para demostrar que hay una lista negra, en la que estamos todos los compañeros que peleamos por los derechos, y lo demás es una excusa”.

“No guardamos expectativas más que en nuestras propias fuerzas”

“Abrimos expedientes e hicimos denuncias en el Ministerio de Trabajo. Todas las cuestiones legales son importantes, pero lo más importante sigue estando con nuestros compañeros en la planta. Esa es la verdadera fuerza que nosotros reconocemos. Hoy hay un grupo importante de compañeros activos que pelean por tener una representación sindical y por nuestras reivindicaciones y contra el avasallamiento de la patronal y el sindicato”, sostiene Omar. A su vez reseña que “un compañero, a principios de 2005, preguntó en una reunión qué pasaba con el aumento del sueldo y lo despidieron. Hoy los compañeros preguntan, se organizan, pegan volantes, se hacen asambleas. No estamos mal. Hay una situación de pelea y la empresa la va a querer resolver para su lado. Y, pese a que tiene un aparato como el sindicato, no puede dar el paso que ellos quisieran, que es pegar un sablazo sobre todos los compañeros más activos”.

Carlos agrega que “estamos recogiendo la solidaridad de organismos de Derechos Humanos, de distintas comisiones internas, que además colaboran con el fondo de lucha, porque tenemos familia y obligaciones que cumplir. Sin esa base material estamos muy condicionados a seguir con nuestra lucha. Y esa solidaridad también se traduce dentro de la planta: hay un ambiente más democrático y los compañeros no se comen cualquier chamuyo del sindicato o la patronal”.

Por último, Omar afirma: “No guardamos expectativas más que en nuestras propias fuerzas, en las fuerzas de los compañeros en la planta, y en la unidad con otros trabajadores en lucha en otras fábricas, en otros gremios. La unidad de los trabajadores es lo que va a cambiar la relación de fuerzas desfavorable”.

fuente indymedia
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