Check the new version here

Popular channels

Coldplay se tocó una de Leonardo Favio...

Coldplay en Chile: tras las huellas de U2

Clarín estuvo en el primer show sudamericano de la banda de Chris Martin. Ahí se comprobó cuán ambicioso, y a la vez consciente de sus limitaciones, es su proyecto de volverse el grupo señero de esta década. Detalle: Martin llegó a entonar una estrofa en español de un hit de Leonardo Favio. Hoy, mañana y pasado, el cuarteto se presenta en el Gran Rex
Suena Tomorrow Never Knows (The Beatles, 1966) y es la antesala del primer show sudamericano de otra banda inglesa en la cima del mundo. La cumbre psicodélica de Lennon aviva una distancia temporal y artística, y sería de necios pensar que los propios Coldplay no la perciben. Justamente, una de las mayores virtudes de estos ex universitarios londinenses es conocer a fondo sus limitaciones, más allá de que su proyección popular a futuro parece ilimitada.

Chris Martin, igual que Juanes y sus tres compañeros de banda, tiene una camisa negra. Agujereada, a la altura de la parte posterior de la axila. Aunque no tan alto como parece, se mueve como un espantapájaros buscando su centro: siempre hay una pierna o un brazo oscilando, siempre hay una estrofa que buscar en el techo. Tarda 15 segundos en encender su voz dentro del primer tema de los 16 que ocupa su show: Square One.

La gracia de verlos en un lugar con butacas, a priori, se agota en eso. Las autoridades del Espacio Riesco, un lugar cerrado en las afueras de Santiago con un techo demasiado alto como para asegurar un sonido correcto, prohiben cualquier intento de bailar o acercarse al escenario.

El guitarrista Jonny Buckland parece haberse adelantado varios casilleros en el plan de la banda de ser tan grandes como U2: con apenas tres discos ya tiene el look de bigotes y gorrito que The Edge empezó a implementar en el 91, con Achtung Baby! . El bajista Guy Berryman pasa poco menos que desapercibido sin su clásica porra y el baterista Will Champion es un calco físico de su colega Phil Selway, integrante del otro grupo al que suelen relacionar al suyo: Radiohead.

El caso es que entre el movimiento pendular de U2 (del mesianismo al cinismo, ida y vuelta) y la banda de sonido del ataque de pánico que escenifica Radiohead, los Coldplay encontraron su nicho con una síntesis metódica y melódica, realista y menos conflictiva de llamar la atención del mundo. Hacen una carrera con las estructuras melódicas de canciones como One (U2) y Fake Plastic Trees (Radiohead) y ponen los teclados a la altura de la guitarra como marco referencial. El resultado, y en vivo se corrobora, puede ser una garúa de emoticones en baladas para encendedores como In My Place o The Scientist. En casos más logrados, como la vibrante God Put a Smile Upon Your Face, arriman a la tensión (épica y eléctrica) de los primeros Echo & The Bunnymen.

Dentro de un show tan correcto y ensayado que conspira contra la atención, los esfuerzos de Chris Martin por interpretar las canciones con la inocencia de quien las acaba de componer (al estilo único de Michael Stipe, R.E.M.) son loables. En la introducción del hit Yellow, que realiza con una guitarra acústica entre sus manos, canta la primera estrofa de Hoy corté una flor (Leonardo Favio) y se gana una doble ovación. Y casi produce un blooper de magnitud cuando al aterrizar una bandera colombiana, está a punto de desplegarla como gesto de simpatía hacia la platea chilena. Por suerte, para él, el atento baterista Champion es quien lo pone al tanto con un grito y el incidente diplomático en ciernes queda en la misma nada.

En una hora y media, puede decirse que Coldplay toca la mitad de su discografía (tres discos) y que no omite los temas que todos quieren escuchar: Trouble, Clocks, Speed of Sound y los demás citados. Como una rara concesión, así lo avisa Chris Martin, también arremeten con High Speed, de su primer disco (Parachutes, 2000). El cierre inamovible, al menos en las tres noches chilenas, es el baladón Fix You.

Es difícil no pensar que Coldplay seguirá creciendo y que, acaso en unos meses más, sean carne de show de estadio. Para entonces habrá nuevo disco y otra forma de verlos y escucharlos.


FUENTE: http://www.clarin.com/diario/2007/02/20/espectaculos/c-00811.htm
0
8
0
0
8Comments