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Comisaría en ruinas: la gente arregló los patrulleros.

Lanús
Es porque no funcionaba ningún móvil y les impedía hacer operativos. Los vecinos también pintaron y soldaron los calabozos.



Este año en Villa Diamante hubo numerosos casos de inseguridad, incluyendo homicidios. Por lo general, cuando se repiten delitos en una misma zona, el fusible suele ser el comisario. En el caso de Diamante se cambiaron tres, pero la situación no tuvo mayores modificaciones: robos de autos, motochorros, trabajadores de la salud amenazados, alumnos y docentes asaltados llenaron las páginas de noticias policiales. Asimismo, cuando desde Provincia se implementó el CPC las comisarías quedaron con escaso personal y, en el caso puntual de Diamante, sin un solo patrullero en condiciones de recorrer las calles. Ante ese panorama, un grupo de empresarios y vecinos retomaron la costumbre de pasar la gorra para entre todos reparar la mecánica dañada de vehículos arrumbados y casi convertidos en chatarra, además de arreglar baños, calabozos y pasar una mano de pintura para rejuvenecer el castigado edificio de Warnes al 3000.

Daniel González, desde su curtiembre, fue uno de los abanderados de la iniciativa. "Había dos Chevrolet Astra y una Ford Ranger fuera de servicio. Nuestro trabajo fue volverlos útiles". Cuando empezó a funcionar el CPC, las comisarías pasaron a ser meras dependencias administrativas donde el vecino podía seguir yendo a formular denuncias urgentes, pero para un delito debía recurrir al 911. Eso lo sabe González, quien agrega: "Sabemos que las comisarías no están para salir a perseguir ladrones, pero sus hombres deben ir a los Tribunales, trasladar detenidos, apoyar operativos contra motochorros. Para todo eso necesitan movilidad y creemos que lo mejor que podemos hacer por el barrio es colaborar". Un tren delantero a nuevo, cambio de cubiertas, otra llanta, una batería nueva, reemplazo de tapicería, fueron algunas de las necesidades que solucionaron para que los vehículos volvieran a rodar. Sólo en los autos, los alrededor de 20 comerciantes y vecinos que se unieron llevan gastados algo más de $ 30 mil.

En el interior de la sede policial, con el aval del entonces titular Blas Mpatsios (hace unos días asumió como jefe en la Distrital), desfilaron herreros, electricistas y soldadores para dejar a nuevo los calabozos, que tienen capacidad para 12 detenidos. Consultados, los comerciantes coinciden en que saben que no les corresponde a ellos, por ejemplo, arreglar un patrullero, pero expresan que de esa manera además de sentirse más protegidos saben que están en condiciones de exigir un mejor servicio a la Policía. "No es la primera vez que lo hacemos. Ponemos nuestras ganas, porque entendemos que tenemos que involucrarnos y porque no aceptamos un no se puede hacer tal cosa porque el auto está averiado. Esto es una decisión como vecinos que no tiene ningún tipo de inclinación política", explica Mario Martínez, empresario químico.

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