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Cómo volver al trabajo sin morir en el intento



Cómo volver al trabajo sin morir en el intento


ocho consejos para regresar a la rutina laboral sin la compañía del síndrome postvacacional

Un reportaje de Ana de la Cava - Sábado, 6 de Septiembre de 2014 - Actualizado a las 06:13h


Varias personas ajenas a la información, en una oficina (Oskar Martínez)


La vuelta al trabajo después de las vacaciones requiere de un proceso de adaptación que si no se afronta bien puede generar apatía, insomnio o dolor de cabeza de distinta intensidad dependiendo de la persona. ¿Es frívolo hablar de síndrome postvacacional en un país con casi cuatro millones y medio de parados? Los expertos creen que lo puede parecer si se le presta demasiada atención e inciden en la importancia de valorar el hecho de tener un trabajo hoy en día. No obstante, como detalla Elisa Sánchez, coordinadora del grupo de trabajo y salud laboral del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, “cuando alguien se siente mal, triste o con ansiedad, no suele consolarle que a otros no les pase”.

Un estudio elaborado por la empresa de trabajo temporal Randstad revela que el síndrome postvacacional es más frecuente entre las mujeres con estudios universitarios y de entre 25 y 29 años. Por ello, una vez terminadas las vacaciones la actitud positiva es totalmente determinante. El estrés postvacacional puede manifestarse a nivel emocional (malestar, ansiedad, depresión, apatía, falta de interés, irritabilidad, nerviosismo, inquietud, tristeza), conductual (deterioro de la actividad social, laboral o académica) y físico (cansancio, fatiga, somnolencia excesiva o insomnio, falta de apetito, dificultades de atención y concentración, molestias musculares). Los síntomas son transitorios y adaptativos a la nueva situación y al cambio, pero si cuando aparecen no se enfocan bien pueden evolucionar a un trastorno depresivo o de ansiedad. Debido a ello, los estudios recomiendan una serie de consejos fundamentales entre los que se encuentran comer sano, priorizar las tareas y centrarse en la realidad.

Adaptar el ritmo biológico

Hay que adaptar el ritmo biológico al trabajo para combatir la crisis postvacacional y minimizar los riesgos de padecer insomnio, apatía, ansiedad o decaimiento, tal y como aconseja Ester Grau Alberola, profesora de la Universidad Internacional Valenciana (VIU). La especialista recomienda evitar “cambios bruscos” entre el periodo estival y la reincorporación al trabajo, “adaptando los ritmos biológicos con antelación para minimizar el estrés postvacacional. Alberola también recomienda afrontar de manera gradual las dificultades laborales diarias y, si es posible elegir, empezar por las tareas más gratificantes además de mantener una actitud positiva y creativa, dormir una media de ocho horas, fijarse una adecuada gestión del tiempo y, sobre todo, “saber separar el trabajo de la vida familiar”.

El comienzo de otro ciclo

Aprovechar la vuelta de las vacaciones para plantearse el comienzo de otro ciclo en el que la persona lleve el control de su vida de una manera adecuada y con más equilibrio entre el trabajo y el descanso es uno de los consejos de Enrique Aubá Guedea, coordinador del departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra, aconseja. Aubá insiste en que hay que aprender a trabajar sin ir al límite y dejar cierto margen y espacio para otras cosas y para nosotros mismos. Manejar bien las expectativas a la vuelta de las vacaciones con unos objetivos ambiciosos y de crecimiento personal, pero a la vez realistas y progresivos, es esencial para afrontar el nuevo ciclo.

Pensamiento positivo

Para evitar los pensamientos negativos del tipo “queda un año por delante para las próximas vacaciones!, “no puedo con ello” u “otra vez lo mismo”, que nos pueden abocar al síndrome, lo mejor es recurrir al pensamiento positivo y centrarse en los buenos momentos del presente como aconseja la psicóloga Elisa Sánchez. Asimismo, mantener una actitud positiva ayuda a difuminar mejor el estrés y las tensiones que surjan en el seno de nuestro trabajo. No hay que pensar en lo lejos que está el próximo periodo de vacaciones, sino concentrarse en los pasos inmediatos a seguir y volver al trabajo con las pilas cargadas.

Programa el tiempo de ocio

Otra de los consejos para evitar el síndrome postvacacional es la programación de un “tiempo personal” para el ocio. Cada uno escoge la duración, pero lo importante es que hay que tener presente que es un periodo de tiempo personal e intransferible para desconectar. Asimismo, esta sugerencia se puede poner el práctica junto a algunas de los hábitos que se realizan durante las vacaciones como dormir durante horas, pasear o quedar con los amigos. Hay que identificar cuáles son esos hábitos para incorporarlos a nuestra rutina actual.

Comer sano y moverse

Comer sano durante los días de adaptación a nuestra rutina y respetar nuestros tiempos de descanso es una de las claves para afrontar el día con energía y ver las cosas de una forma más positiva. Levantarse de la mesa y moverse, ya sea a través de estiramientos o con un paseo corto, es una gran manera de retomar la jornada laboral. Otra sugerencia es buscar momentos de pausa durante nuestra jornada laboral para activar la respiración abdominal y profunda, una herramienta imprescindible de ayuda para afrontar los problemas a lo largo del día y para mantener la calma en momentos de máxima tensión.

Priorizar las tareas

Priorizar nuestras tareas nos ayudará a establecer unas pautas de funcionamiento que regularán una posible depresión posvacacional. Los expertos recalcan que es importante no intentar abarcar todas las tareas pendientes a la vez ni leer los correos electrónicos de golpe, ya que lo ideal es poder establecer un orden dentro de la planificación abordando primero aquellas cosas que necesiten una respuesta inmediata. Asimismo, es importante que comencemos a trabajar de manera gradual una vez incorporados a nuestro puesto de trabajo teniendo siempre en cuenta que nuestro rendimiento irá aumentando poco a poco.

No alargar las vacaciones

Es conveniente intentar no alargar las vacaciones hasta el último minuto, ya que eso supone empezar la jornada laboral sin descansar lo suficiente y fusionando el estrés en el hogar con el laboral. Por ello, es aconsejable volver de las vacaciones al menos dos o tres días antes de la incorporación al trabajo para poder tener tiempo suficiente para descansar, organizarnos y planificarlo todo. Si el día de la incorporación al trabajo es un lunes la sensación de depresión puede ser mayor, por lo que otro consejo es programar la vuelta un día diferente de la semana para reducir el impacto psicológico que puede provocar la vuelta a la oficina.

Centrarse en la realidad

Si enfrentamos el día a día pensando lo bien que estábamos de vacaciones estaremos ocupando nuestra mente con el pasado y con opciones que ya no son factibles. Por ello, lo mejor es centrase en la realidad y en lo que está pasando en el presente para hacer la vuelta al trabajo lo más agradable posible. El ocio y la desconexión permiten forjar nuevas metas para el nuevo curso, pero muchos se olvidan de la realidad. La meta a alcanzar a de ser muy concreta, medible y realista, de otro modo solo valdrá para llegar a la frustración.
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