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Comparativa de navegadores wed 2014

La batalla entre los navegadores más utilizados está en constante evolución, y resulta absurdo mantener afirmaciones cuya veracidad ha perdido consistencia con los años. O lo que es lo mismo, ni Explorer es inseguro ni Firefox lento. Por todo esto, hemos realizado una comparativa entre los cuatro más utilizados a nivel de velocidad de carga, memoria consumida y rendimiento.


Equipo de pruebas y condiciones del análisis

La máquina utilizada para realizar el análisis ha sido un portátil Sony Vaio Intel Core i5 a 2.5GHz con 4GB de RAM y Windows 8.1 x64 recién instalado. Está totalmente optimizado y tan solo carga elementos indispensables para el arranque y buen funcionamiento del sistema. Los cuatro navegadores elegidos para el análisis han sido instalados desde cero y no incluyen ningún tipo de complemento o extensión. Estas son las versiones de cada uno de ellos:

Mozilla Firefox 29
Google Chrome 34
Internet Explorer 11
Opera 20


El objetivo del estudio es ofrecer datos transparentes que cualquier usuario, tenga el nivel que tenga, pueda comprender. Por eso, vamos a desglosar la evaluación en tres apartados principales: consumo de memoria, velocidad de carga y rendimiento, dejando de lado las funcionalidades específicas de cada uno de ellos para un artículo posterior.

Consumo de memoria

El consumo de memoria del navegador es un importante factor a tener en cuenta, sobre todo si andamos escasos de RAM en nuestro equipo. Para este apartado se ha evaluado el estado de apertura inicial del navegador sin ninguna página cargada y teniendo cinco pestañas abiertas (Uptodown, TrenchPlay, Google, Wikipedia y una página en blanco). En ningún caso se ha cargado ningún tipo de extensión o complemento adicional, y el cálculo de memoria se ha realizado a partir de todos los procesos lanzados por el navegador.



En ‘reposo’, Internet Explorer 11 es el que se lleva la palma en cuanto al bajo consumo de recursos al integrar gran parte de sus procesos al propio sistema operativo, por lo que la diferencia de memoria tras su carga es meramente testimonial. Igualmente, con cinco pestañas abiertas es el que menores recursos consume. Lo que no hace tan bien es la liberación de memoria tras el uso, por lo que aún cerrándolo quedan más de 70MB ocupados por procesos del navegador.



Estos datos hay que evaluarlos en su contexto, ya que posiblemente, el consumo real del navegador de Microsoft sea mayor si tenemos en cuenta la carga previa de programas residentes que Windows así como otros archivos temporales que ‘engordan’ sospechosamente, pero como ya hemos dicho, el objetivo de este test es proporcionar datos entendibles por todo tipo de usuarios. Eso sí, al otro lado de la balanza está Chrome, que se lleva más de 200 MB con tan solo cuatro pestañas abiertas. A tenor de los resultados, si hay que elegir uno de ellos por el equilibrio de carga y su ‘pulcritud’ en segundo plano sin duda nos quedamos con Opera.

Tiempo de apertura

El tiempo de apertura ha disminuido sustancialmente en los últimos años, y ya es cosa del pasado aquellas largas esperas que podían llegar hasta los 15 segundos en las versiones más ‘dramáticas’ de Firefox en equipos algo más ahogados. Para evaluar estos lapsos de tiempo se ha utilizado la herramienta gratuita AppTimer.



En este caso, se han tomado dos tiempos de referencia: el de arranque en frío con el sistema operativo recién iniciado y el de apertura posterior tras haberlo ejecutado por primera vez, siendo este último lapso menor al quedar ciertos elementos del navegador cargados en memoria. En ambos casos vuelve a ganar Internet Explorer 11, un dato más que nos demuestra lo diferente que es la relación del navegador de Microsoft con el sistema operativo con respecto al resto.



Y de nuevo, Opera es segundón en una categoría; desde un arranque en ‘frío’ es capaz de ejecutarse en escaso medio segundo.

Rendimiento

Es muy complicado obtener resultados de rendimiento fiables a partir de una herramienta concreta de benchmarking, ya que dependiendo del tipo de cálculo que se efectúe o incluso el desarrollador de la herramienta podrían variar los datos obtenidos. Por eso, la mejor forma de realizar esta evaluación es tomando varios sitios y medidas como referencia para buscar patrones comunes.

Speed Battle es una web que registra una serie de datos de rendimiento de cada usuario que visita la página y realiza el test que ofrece, confeccionándose de forma automática un ranking en el que se muestra qué navegadores obtienen mejores resultados a partir de tres factores evaluados: velocidad de cálculo, de almacenamiento y de renderizado. Si nos regimos por sus resultados, Firefox arrasa prácticamente desde su versión 18, con Chrome 34 en décima posición.

Para la carga de JavaScript hemos usado dos herramientas de análisis de las muchas que hay. Según SunSpider, de nuevo es Internet Explorer 11 el que obtiene un mejor resultado, mientras que KrakenBenchmark da como ganador a Firefox (quizás porque la herramienta está desarrollada por la propia Mozilla, justo a eso nos referíamos antes ;-)).





PeaceKeeper, por su parte, es una herramienta de benchmark que basa la mayoría de tests en operaciones de renderizado general de páginas y cálculos con HTML5. En este caso, Chrome y Opera prácticamente empatan a la cabeza en sus resultados. Explorer, por su parte, es el que menor puntuación recibe, tarea pendiente para futuras versiones en cuanto a compatibilidad y rendimiento. Podéis consultar los resultados de cada prueba en esta imagen.



Conclusiones

Evidentemente, un análisis de estas características es totalmente sesgado y acotado a las propias características del equipo donde se realizan las pruebas, pero aún así, se pueden sacar conclusiones bastante reveladoras.

Comparando todos los aspectos evaluados, el navegador que ofrece unos mejores resultados globales es sin duda Opera, que supera tanto en velocidad como en optimización de recursos a Chrome y a Firefox. Estos dos últimos, por otro lado, siguen mejorando sus números aún cuando cada vez incluyen más funcionalidades de serie y resultan más ‘barrocos’ al utilizarlos. Hay quien incluso se queja de que el navegador de Google tenga complejo de sistema operativo, aunque queda bastante claro que esas son sus intenciones a medio plazo.

La gran sorpresa está en Internet Explorer 11, a quien Microsoft ha conseguido dar el lavado de cara que necesitaba una marca machacada por los errores del pasado. Aunque resulte complicado compararlo con el resto de navegadores y quede como tarea pendiente su impacto en el rendimiento general del sistema, es una gran alternativa que vuelve a entrar en el juego de los más grandes.
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