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Caius Veiovis, un yanqui que se implantó cuernos y se tatuó 666 en la frente, fue condenado a cadena perpetua por asesinar y desmembrar a tres personas en Masachussetts, Estados Unidos.





Pero el tipo no se amedrentó y redobló la apuesta, tal vez creyéndose el mismísimo Lucifer gracias a sus implantes frontarles.
Por el contrario, al escuchar la sentencia, Caius Veiovis (también, con ese nombre…) gritó a los miembros del jurado de Springfield que lo codenaron: “¡Los veré a todos en el infierno. A cada uno de ustedes!”.
Sus dos cómplices, el peruano Adam Lee Hall y el estadounidense David Chalue, también recibieron la misma condena.