Check the new version here

Popular channels

Conmoción en México por una fosa común con 28 cuerpos

Violencia narcotraficante en el sureño estado de Guerrero Las víctimas podrían ser parte de un grupo de 43 estudiantes desaparecidos desde el 26 de septiembre.



Mientras los mexicanos digerían ayer su espanto por el hallazgo de 28 cuerpos calcinados en una fosa común en la ciudad de Iguala, al sur de México, el Ejército mexicano anunciaba el desarme de la Policía del distrito, sospechada de vínculos con los narcos y con la desaparición de 43 estudiantes, que probablemente sean las víctimas que están siendo desenterradas.

El presidente Enrique Peña Nieto calificó los hechos de “indignantes, dolorosos e inaceptables”. El mandatario ordenó a su gobierno dar con los responsables y evitar que “haya impunidad en los hechos de Iguala”, localidad del estado sureño de Guerrero ubicada unos 200 kilómetros al sur del Distrito Federal.

El mandatario habló en medio de preocupaciones de organizaciones internacionales de que sea un posible caso de ejecuciones sumarias, como temen ocurrió hace unos meses en una zona cercana.

El secretario de Salud de Guerrero, Lázaro Mazón Alonso, dijo que el reconocimiento de los cadáveres tardará unas dos semanas y que “continúan las excavaciones en el terreno donde se hallaron las fosas, en busca de más cuerpos”.

Guerrero es uno de los estados más pobres de México, de mayor conflictividad social, y distintos grupos del crimen organizado se enfrentan por controlar parte de su territorio, estratégico bien como zona de trasiegos ilegales o para el cultivo de droga.

En este escenario, la localidad de Iguala vivió el 26 de septiembre una noche de infierno que para muchos fue un recuerdo de los años más oscuros de la historia de México. El resultado fueron seis muertos (entre ellos tres estudiantes y un futbolista de 15 años), 17 heridos y 43 desaparecidos.

Policías locales y grupos armados atacaron a un grupo de unos 80 estudiantes de magisterio que habían acudido al municipio a tomar varios autobuses para utilizarlos en protestas. La acción, provocadora pero no violenta, forma parte de las técnicas de movilización social de una escuela de magisterio de gran activismo de izquierda y donde estudian alumnos de comunidades indígenas y muy empobrecidas.

Después de los últimos hallazgos, se informó ayer que 22 policías de Iguala habían sido detenidos y acusados de trabajar para el cártel narco Guerreros Unidos. Efectivos del nuevo cuerpo especial de Gendarmería, apoyados por el Ejército, asumieron desde ayer a primera hora las “tareas de seguridad pública” de este municipio de 140.000 habitantes, según informó el comisionado de seguridad, Monte Alejandro Rubido.
0
0
0
0No comments yet