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Conmovedora historia de un piloto...

La conmovedora historia del piloto, el perro y la veterinaria
http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=272341&IdxSeccion=100

El hecho es real, aunque parezca digno de cualquier película. Sus involuntarios protagonistas -Alberto, Cartucho y Miriam- demostraron que en el deporte no siempre el show debe continuar. Un relato tan conmovedor como llamativo

El deporte es sólo entretenimiento, dicen muchos. Y como tal se rige por un solo principio: “El show debe continuar”. Pero hay historias que dan una demostración de que la gente que forma parte del show deportivo es de piel y hueso y que tiene sentimientos de “fierro”.

Esta historia transcurrió en la ciudad de Rafaela (Santa Fe) y fue relatada por la médica veterinaria Miriam Dalinger en una carta que pone la piel de gallina a cualquiera.

Sus protagonistas no intencionales los descubrirá con el correr de la historia. Historia que créame vale la pena:

“Era el jueves 13 de julio cuando llega a mi veterinaria una persona asustada pidiendo pronta atención de un perro que había atropellado. Lo ayudo a bajarlo del baúl de su auto y lo llevo al consultorio.

Mientras estaba trabajando me comenta el señor que era corredor de autos y que, haciendo reconocimiento de la pista atropelló al perro dentro del Autódromo y que fue con su auto particular a ver si el perro estaba muerto.

Cuando vio que el perro estaba corriendo en tres patas desesperado, él lo persigue con el auto y lo encierra para agarrarlo, y ve que estaba lleno de sangre, entonces se saca su remera y lo envuelve y lo mete al baúl.

El perro estaba sangrando mucho, así que hice lo que corresponde en éste caso y le pedí al señor que me lo deje internado, entonces me pide mi número de celular para llamarme luego.

Así fue cuando "el piloto" me llama dos veces en la noche preguntando por el estado del perro: le contesto que estaba muy bien.

El viernes lo viene a ver a las 19 con cara de agotado. Le pregunto qué le pasaba y me contestó que estuvo internado con oxígeno todo el día porque se había intoxicado con monóxido de carbono que había entrado al auto mientras practicaba, y me dijo que no sabía si el sábado iba a poder venir a ver al perro porque tenía que clasificar para el domingo. Pero que igual me llamaba, porque se lo llevaba a Bu! enos Aires, lo hacia operar (el perro tenía fractura de fémur) y le buscaba un lugar donde dejarlo porque ni en su casa ni en la de su mamá podían tener más perros (ya tenían varios).

El sábado a la tarde lo viene a ver un ratito porque ya era tarde y me presentó a “su copiloto”.

Me dio un número de teléfono para que lo llame el domingo al mediodía porque alrededor de las 13 lo buscaba y se lo llevaba a su casa en su auto.

Así fue cuando el domingo a las 12:45 llamo al celular para confirmar bien el horario al que buscaba al perro por la veterinaria y del otro lado de la línea me dan la noticia de que “el piloto” había sufrido un accidente en el cual “su copiloto” falleció en el acto y que “el piloto” estaba muy grave.

A la tardecita voy al Policlínico donde estaba internado y me dicen que ya lo habían trasladado a Buenos Aires en un estado muy crítico.

El lunes decidí quedarme con el perro, operarlo y luego regalarlo a alguien quien lo cuide.

Entonces lo tenía dentro del consultorio, cuando llega una pareja amiga a vacunar a su cachorro y les pregunto si no le molestaba que se quede el perro ahí dentro, a lo cual me responden que no tenían problema.

Como si fuera un milagro la señora mira al perro y lo reconoce como si fuera el perro del vecino de su mamá, diciendo que era "Cartucho"; en ese momento el perro la mira y mueve la cola.

Le pedí que llame a su mamá y pregunte si al vecino le faltaba su perro, pero no pudo encontrar a nadie en la casa en ese momento.

Eran las 22 de ese mismo día cuando suena mi celular y me dicen que al vecino de su mamá le faltaba su perro y que a la mañana siguiente pasaban por la veterinaria para ver si ése era su perro.

Así fue cuando el martes viene toda la familia a ver si el perro era "su perro", y la verdad que fue muy lindo ver la alegría de todos, incluso la mía.

El perro fue devuelto a su familia luego de operarlo, y el miércoles por la noche me dan la mala noticia de que “el piloto” fall! eció.

Contar esta historia me pone piel de gallina, no puedo dejar de pensar en lo rara que es, y muchas personas me dijeron que conocí a un ángel, creo que tienen razón, y que fue la última gota que le faltaba para ganarse el cielo. Me gustaría que todos la conozcan.

El protagonista de esta historia fue Alberto Noya, “el piloto”, que murió, tras una agonía de tres días, el 19 de julio, luego de haber sufrido un grave accidente automovilístico en una carrera de la categoría TC Pista, que se disputó en la ciudad santafesina de Rafaela, donde también perdió la vida su copiloto, Gabriel Miller.



Por Jorge Baravalle
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7Comments
      cheloelite

      en fin..

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      cherckyto

      Y el perro que tiene que ver? es todo muy poético... 😕

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      cheloelite

      No, no es un perro maldito!!!

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      greenspirit

      si, la primera impresión que me vino fue la del perro maldito, y bue, pasa que leía
      mucho a stephen king cuando era pendejo

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      00ferro

      para mi que el perro lo saló, el perro es un demonio

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      rajachango

      Impactante.. 😢

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      TonyVero

      Conmovedora historia, lo siento..

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