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Corría una picada y lo dejaron ir, era policía

Corría una picada, lo pararon y lo dejaron ir porque era policía






Un caso insólito.
Ocurrió en Lanús Oeste. El agente que manejaba el auto y los dos que lo detuvieron fueron desafectados de la Bonaerense. El subteniente acusado aseguró que estaba en medio de una emergencia médica.




–Son dos efectivos policiales jugando picadas. Lo conozco, labura acá con nosotros.
–Ah bueno, ¿Quiénes son Miguel?
– No, no corresponde. No corresponde
–Decime cómo se hace, ¿elevo una nota?
–Ya está , ya los liberé, gracias Gómez.
–Hay que cagarlo a trompadas.
–Estaría, estaría...


El diálogo entre los policías de la Bonaerense se registró el miércoles a la madrugada, en medio de una persecución por las calles de Lanús, y derivó en una dura sanción contra tres agentes: ayer fueron desafectados de la Fuerza.

Todo comenzó cuando un policía alertó por radio a otros móviles sobre la presencia de un coche de “alta gama” que iba a toda velocidad y empezó a detallar el recorrido que estaba haciendo.
–9262, 9262
–Te copio–, le responden al agente desde la operadora.
–En persecución, calle Casal, pasando por Máximo Paz...
–Copiado...
–Un auto negro, alta gama, para el lado de San Martín. Dobló para Bolivia, Bolivia, para Escalada.
–Dominio Hombre Eva María Segundo Cuarto Primero– agrega una mujer policía que también participaba de la persecución, haciendo referencia a la chapa patente.
–Acá detenido, en Chaco.
–¿Ya lo pararon, Rosante?– le preguntan.
–Listo, listo, ya lo paramos. Es efectivo policial.




En el final del audio, el policía que había iniciado el diálogo asegura que conocía al agente que estaba manejando el auto detenido, evita decir el nombre y confirma que permitió que se fuera.

Según informaron fuentes del caso, el conductor del coche era un subteniente de la comisaría 1° de Lanús. Aunque durante el alerta a la operadora se habla de un coche de alta gama, el policía iba en un Wolkswagen Gol y estaba acompañado por una mujer. Eso fue lo que hizo que en el audio se hable de “dos efectivos”, cuando en realidad había uno.

El diálogo quedó registrado en la base de radio de la Jefatura Departamental Lanús y fue difundido ayer por TN. Luego de que trascendiera, Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense decidió abrir una investigación y desafectar tanto al agente acusado de correr la picada como a los dos policías que iban en el patrullero (un subteniente y una sargento del CPC).

Aunque en el audio no es mencionado, fuentes del caso informaron que el otro coche que participó de la persecución era un Honda Civic. El coche era manejado por Erika Salega (40), directora de una ONG llamada “Asociación Civil Diabetes Tipo 1 Lanús”. La mujer asegura que ella y el policía no estaban corriendo una picada, sino en medio de una emergencia médica.





“Yo tengo dos hijos, de 17 y 20 años. Los dos son diábeticos. Y Ariel, el policía que quedó enredado en todo esto, es amigo de la familia”, le contó ayer Salega a Clarín. “Mis hijos son insulino dependientes. Hace quince días a Martín, uno de ellos, ya le había agarrado hipoglusemia. Mi marido y yo estábamos de viaje y tuvimos que llamarlo a Ariel para que nos diera una mano. Hubo que internarlo y él se encargó de todo. Lo del miércoles fue algo parecido”, aseguró la mujer.

Según Salego, cuando los patrulleros comenzaron a perseguirlos estaban yendo a auxiliar a su hijo. “Todo lo que están diciendo sobre una picada es un error. Yo tengo un Civic, pero él tiene un Gol 2005 con equipo a gas. El miércoles yo estaba saliendo de la casa de un familiar. Mi marido me había llamado porque Martín estaba teniendo otra crisis”, contó.

La mujer explicó que en ese momento se encontró con el subteniente. “Cuando salí me lo crucé a Ariel en la salita de salud en la que él hace guardias. Le pedí que se viniera conmigo para darme una mano, porque Martín mide 1.80. Y él se vino atrás mío en su coche. En el medio de todo eso fue que me paró un patrullero, en Bolivia, que es una calle angosta. Me vieron llorando. Ariel salió diciendo: ‘Soy policía, está todo bien’. Entonces seguimos, llegamos a casa y le inyecté el medicamento a mi hijo. Lo que está ocurriendo es injusto, fue un equivocación el comentario que hicieron sobre una picada”.

Un alta fuente policial consultada por Clarín convalidó la versión de Salega, pero dijo que de todas maneras el hecho debe investigarse para precisar si es verídica y si hubo alguna falta administrativa por parte de los agentes. Desde el Ministerio agregaron que conocían la versión que brindó la mujer, pero solo mediante la prensa: “Los tres policías por el momento están desafectados y tienen que hacer su descargo ante Asuntos Internos. Luego se decidirá qué hacer”, concluyeron.










SOÑA CON COSAS BUENAS






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MoleboideZ
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