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Crack bursatil y manejo de la tasa de interés de EEUU x Chi

Como todo tiene que ver con todo, estas 2 noticias van de la mano. El echo que me sorprende es la poca trascendencia en los noticieros "serios" y "objetivos" de la tv (sic).

El primer artículo habla sobre como evitaron el crack bursatil la semana pasada inyectando 323 mil 300 millones de dólares. El segundo sobre quien maneja las tasas de interés de EEUU, China.

El primer articulo es de Roberto González Amador, un autor Mexicano, por lo que durante la mitad del mismo se explaya un poco sobre la situación de su país, para luego volver a hablar a nivel general; el segundo articulo lo redacta Paul Craig Roberts, quien fue Secretario Adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan.

X cierto, como siempre digo, acepto criticas al articulo, pero criticas coherentes, con fundamentos y lógica. Siempre me aparecen 2 o 3 fachos que atakan la fuente, sin nunca debatir el articulo en si.

Espero lo disfruten
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Respuesta tan contundente como la que dieron tras el ataque a las torres gemelas

Para evitar crack bursátil, bancos centrales abren llave a la liquidez


Roberto González Amador
La Jornada

Intervención de Fed y FMI dan respiro a mercados ante temores a una crisis inmobiliaria en EU. Inyectaron 323 mil 300 millones de dólares a sistemas financieros de las principales economías

Los principales bancos centrales del mundo reforzaron este viernes acciones para tratar de evitar que los problemas del sector inmobiliario de Estados Unidos se traduzcan en una crisis generalizada en los mercados bursátiles. El Fondo Monetario Internacional y en especial el banco de la Reserva FEderal recurrieron a medidas que en el último siglo sólo tomaron cuando se colapsaron las bolsas.

El creciente temor a que la crisis inmobiliaria se extienda a otros sectores de la economía de Estados Unidos mereció una respuesta de los bancos centrales tan contundente como la que tuvieron inmediatamente después de los atentados que hicieron desaparecer de la faz de la tierra las torres gemelas de Nueva York en septiembre de 2001.

En los últimos dos días, los bancos emisores de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Canadá, Suiza y Australia inyectaron liquidez a sus sistemas financieros por un total de 323 mil 300 millones de dólares -monto que equivale a 35 por ciento del producto interno bruto de México- en un intento por frenar la sacudida en los mercados financieros de todo el globo, que continuó este viernes.

Las bolsas de valores terminaron la semana en terreno negativo, aunque con un respiro después de las inusuales intervenciones de los mayores bancos centrales del mundo y de llamados a la calma por parte de autoridades monetarias y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Perdió la BMV 1.55 por ciento

En México, al término de una jornada con tendencia perdedora de principio a fin, el Indice de Precios y Cotizaciones, principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores, retrocedió este viernes 463.49 unidades, para situarse en 29 mil 420.47 puntos, una caída de 1.55 por ciento y que borró las ganancias de los días previos.

El principal indicador del mercado, que en la semana bursátil que ayer concluyó reportó avance en tres sesiones por dos de pérdidas, acumuló en los últimos cinco días un retroceso de 251.30 puntos, que equivalen a una disminución de 0.85 por ciento. En lo que va del año, no obstante el resultado de las semanas recientes, acumula un avance de 11.24 por ciento.

Alejandro Werner, subsecretario de Hacienda, descartó que la crisis inmobiliaria en Estados Unidos y su efecto en las bolsas de valores del mundo pueda afectar a la economía mexicana, que, dijo, está sólida y no ha resentido ningún impacto.

"Este fenómeno no ha afectado a los mercados domésticos, le ha pegado a la bolsa, donde hay ciertos movimientos, pero los títulos en moneda nacional y la deuda gubernamental en moneda nacional ha tenido movimientos muy ligeros", aseguró Werner.

Pero entre analistas bursátiles y financieros la opinión fue contraria. El mercado mexicano siguió la tendencia marcada por las principales plazas del mundo, que ayer nuevamente retrocedieron por nuevas evidencias de que los problemas del sector inmobiliario de Estados Unidos, derivado de un alto número de préstamos hipotecarios con baja recuperación, puede tornarse en crisis mayor que se transmita a otros ámbitos del aparato productivo y sistema financiero de la mayor economía del mundo.

Joel Virgen, analista de Banamex-Citigroup, destacó el hecho de que los datos sobre el comportamiento de la economía, que apuntan a una recuperación de la actividad en el segundo semestre, han quedado de lado en el ánimo de los inversionistas. "Los datos económicos quedaron de lado para dar lugar a otra jornada de alta volatilidad en los mercados internacionales y nacionales", comentó.

Mencionó que con la pérdida de 1.55 por ciento ocurrida este viernes, el principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores ha descendido 8.5 por ciento desde el 23 de julio, "fundamentalmente afectado por la tendencia internacional relacionada con el mayor grado de aversión al riesgo".

Los apagafuegos

El índice Dow Jones de la Bolsa de Valores de Nueva York limitó sus pérdidas al cierre de la jornada y finalizó con un retroceso de 0.23 por ciento, para cerrar en 13 mil 239.54 unidades, 31.14 unidades menos que la víspera. El índice compuesto Nasdaq, que refleja el comportamiento de acciones de empresas de tecnología y servicios, cerró en dos mil 544.89 puntos, un retroceso de 0.45 por ciento, reportó Afp.

En América Latina, informó Reuters, los mercados financieros cayeron por segundo día consecutivo, golpeados por temores de los inversionistas a que los créditos hipotecarios de alto riesgo terminen por afectar al sistema financiero y transmitirse a la economía estadounidense.

Una región con alta dependencia económica de Estados Unidos, América Latina fue particularmente afectada en los últimos días por la crisis inmobiliaria estadounidense. El índice Bovespa de la Bolsa de Valores de Sao Paulo, Brasil, la mayor de la región, perdió 1.48 por ciento, para situarse en 56 mil 638 unidades. En Argentina, el indicador Merval de la bolsa de Buenos Aires cerró con una caída de 1.65 por ciento, para situarse en dos mil 53.13 unidades, reportó Reuters.

La misma agencia informativa dio cuenta de que la Reserva Federal de Estados Unidos, conocido como Fed, inyectó al sistema financiero un total de 38 mil millones de dólares el viernes, la mayor cantidad de liquidez desde los días posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001. Además, la Fed tomó la inusual decisión de emitir un comunicado fuera de calendario en el que informó que proveería de la liquidez necesaria para facilitar el funcionamiento ordenado de los mercados financieros.

"En las actuales circunstancias, las instituciones de depósito podrían experimentar necesidades de financiamiento inusuales debido a las dislocaciones de los mercados de dinero y crédito", señaló la Fed, citada por Reuters. La última vez que el banco central estadounidense hizo una declaración similar fue inmediatamente después de los atentados de septiembre de 2001.

Antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001, la última vez que la Fed había tenido que salir a tranquilizar a los mercados con promesas de liquidez fue el 20 de octubre de 1987, el día después del llamado "lunes negro", cuando la bolsa de valores de Nueva York tuvo la mayor caída en un día de su historia, 22.6 por ciento, superior incluso a la del 28 de octubre de 1929, que fue de 12.8 por ciento, y marcó el inicio de la Gran Depresión de Estados Unidos.

Otros bancos centrales también mantuvieron ayer las inyecciones de recursos a sus sistemas financieros, operaciones que comenzaron a realizar el jueves. En total, la aportación conjunta significó una inyección de capital de 323 mil 300 millones de dólares.

Los bancos centrales realizaron las aportaciones adicionales de recursos a sus sistemas financieros para garantizar liquidez suficiente y evitar de esa manera una alza fuerte de las tasas de interés de corto plazo, que de ocurrir se trasladaría a los países en desarrollo, como México.

El FMI, también en un comunicado que no estaba programado, afirmó este viernes que "los agudos vuelcos" en los mercados financieros mundiales aún no han desafiado la estabilidad del sistema y la rápida acción de los bancos centrales debería asegurar un ajuste ordenado.

Fuente
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Tío Sam: Te llaman del banco...
En un aprieto ante China


Temprano esta mañana China hizo saber a los idiotas en Washington, y en Wall Street, que los tiene agarrados por los cuernos. Dos importantes voceros del gobierno chino señalaron que sus considerables tenencias de dólares estadounidenses y bonos del Tesoro “hacen una gran contribución al mantenimiento de la posición del dólar como moneda de reserva.”

Si EE.UU. procediera a adoptar sanciones para provocar la apreciación de la moneda china, “el banco central chino se verá obligado a vender dólares, lo que podría llevar a una masiva depreciación del dólar.”

Si los mercados financieros occidentales son suficientemente inteligentes para comprender el mensaje, las tasas de interés de EE.UU. aumentarán sin tener en cuenta ninguna acción ulterior de China. En este momento, China no necesita vender un solo bono. En un instante, China ha dejado en claro que las tasas de interés de EE.UU. dependen de China, no de la Reserva Federal.

La precaria posición del dólar de EE.UU. como moneda de reserva ha sido completamente ignorada y negada. La ilusión de que EE.UU. “es la única superpotencia del mundo,” cuya divisa es deseable a pesar de su excesivo suministro, refleja el desmedido orgullo estadounidense, no la realidad. Ese orgullo es tan extremo que sólo hace 6 semanas McKinsey Global Institute publicó un estudio que concluyó que incluso una duplicación del actual déficit de la cuenta corriente de EE.UU. a 1,6 billones de dólares no causaría un problema.

Pensadores estratégicos, si alguno queda que no haya sido purgado por los neoconservadores, concluirán rápidamente que el poder de China sobre el valor del dólar y de las tasas de interés de EE.UU. también da a China poder sobre la política exterior de EE.UU. EE.UU. pudo atacar a Afganistán e Iraq sólo porque China posibilitó la mayor parte del financiamiento para las guerras de Bush.

Si China cesara de comprar Títulos de deuda emitidos por el Tesoro de EE.UU., sería el fin de las guerras de Bush. La tasa de ahorro de los consumidores estadounidenses es esencialmente cero, y varios millones están afligidos por hipotecas que no se pueden permitir. Con el presupuesto deficitario de Bush y sin sitio en el presupuesto del consumidor estadounidense para un aumento de impuestos, las guerras de Bush sólo pueden ser financiadas por extranjeros.

Ningún país del mundo, con la excepción de Israel, apoya el deseo del régimen de Bush de atacar a Irán. China tiene que decidir si llama al embajador de EE.UU. y le transmite el mensaje de que no habrá un ataque contra Irán u otra guerra a menos que EE.UU. esté dispuesto a recomprar 900.000 millones de dólares en bonos del Tesoro de EE.UU. y otros activos en dólares.

EE.UU., por supuesto, no tiene reservas extranjeras con las cuales realizar la compra. El impacto de una venta tan grande sobre las tasas de interés de EE.UU. arruinaría la economía de EE.UU. y terminaría efectivamente con la capacidad de librar guerras de Bush. Además, otros gobiernos probablemente seguirían la iniciativa china, ya que el principal apoyo para los dólares de EE.UU. ha sido la disposición de China de acumularlos. Si el mayor poseedor se deshiciera de dólares, otros países también lo harían.

El valor y el poder de compra del dólar de EE.UU. caerían. Si estadounidenses en dificultades fueran a Wal-Mart a hacer sus compras, los nuevos precios los llevarían a pensar que escogieron por equivocación una tienda de lujo. Los estadounidenses no podrían mantener su actual nivel de vida.

Al mismo tiempo, los estadounidenses serían afectados sea por aumentos de impuestos a fin de equilibrar un déficit presupuestario que los extranjeros no seguirían financiando o por grandes recortes en los programas de seguridad de ingresos. La única otra fuente de finanzas presupuestarias sería que el gobierno imprimiera dinero para pagar sus cuentas. En ese caso, los estadounidenses se verían ante más inflación fuera de los precios más elevados por la devaluación del dólar.

Es una perspectiva sombría. Nos colocamos en esta posición porque nuestros dirigentes son imbéciles ignorantes. Lo mismo vale para nuestros economistas, muchos de los cuales son cómplices a sueldo de algún grupo de intereses. Lo mismo son nuestros dirigentes corporativos cuya codicia dio a China el poder sobre EE.UU. al enviar a China la producción de bienes y servicios. Fueron los peces gordos corporativos los que convirtieron el Producto Interno Bruto de EE.UU. en importaciones chinas, y fueron los economistas “de libre comercio, libre mercado” los que los incitaron a hacerlo.

¿Cómo se llena de tanto orgullo desmedido gente tan estúpida como los estadounidenses?

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