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Crece la venta ilegal de armas en zonas rurales

Crece la venta ilegal de armas por temor a robos en zonas rurales


Vecinos coincidieron que es más FÁCIL conseguir armamento y municiones de manera informal. La ola de inseguridad y el miedo a las intrusiones disparó las ventas. Las zonas de frontera facilitan su comercialización



Debido al aumento de robos, la falta de policías en las zonas rurales y el miedo a posibles intrusiones, vecinos advierten que es muy FÁCIL conseguir armas por los circuitos ilegales y por tal motivo deciden armarse para resguardar su seguridad.

“Es muy difícil que no haya un productor que no tenga armas en su casa, sobre todo escopetas y rifles, armas largas, es por seguridad por las cosas que pasan. Acá podés conseguir con gente que pasa a Brasil, va y viene a Brasil, muchas de ellas ya las compra con la numeración limada, con bala y todo”, contó un vecino que reside en Colonia Paraíso a 30 kilómetros del casco céntrico de El Soberbio.

Respecto de los precios sostuvo que varían, “podés conseguir a partir de 3.000 pesos más o menos algo bueno”. Consultado sobre el peligro que implica portar un arma el colono manifestó que si bien representa un riesgo, “no voy a dejar que se lleven lo que me costó trabajo, ni que toquen a mi familia, es él o yo”.

La creciente demanda de armas y municiones de distinto calibre hace que proliferen puntos de venta ilegales los cuales facilita el acceso a estos equipos, sobre todo en las zonas fronterizas.

En el interior de la provincia se pueden comprar armas a mil pesos pero una de mayor calibre puede llegar a costar más de 5000 pesos. De igual manera las municiones se consiguen por unidad a cinco pesos o una caja pequeña a 250 pesos.

Si bien la mayoría de estas se consiguen en el mercado negro, sin garantías, sobre todo en las zonas limítrofes con Paraguay y Brasil, también está el caso de colonos que heredaron las armas de sus padres y por este motivo algunas datarían de hace más de 30 años.

Delito penal
La tenencia y portación sin autorización de armas de fuego está penada por la ley. En 1995, mediante la ley 24.492 se creó la figura del Legítimo Usuario de Armas de Fuego y establece que sea el Registro Nacional de Armas (Renar) el que otorgue en forma exclusiva las credenciales de Legítimo Usuario y de tenencia sobre armas de fuego.

Posteriormente, en el 2004 se endurecieron los controles con la ley 25.886 que sanciona a todo tenedor y/o portador ilegítimo de armas y al que entregare un arma a quien no fuere Legítimo Usuario.

A partir de esta normativa, la simple tenencia de armas de fuego de uso civil, sin la debida autorización legal, será reprimida con prisión de seis meses a dos años y una multa de entre mil a 10 mil pesos.

Los trámites para la habilitación del uso armas de fuego y materiales especiales se realizan en el Renar y consisten en una serie de exigencias legales y reglamentarias establecidas a cumplir, que varían en costo y complejidad de acuerdo al tipo de usuario que solicita la habilitación a los diferentes actos que la normativa vigente prevé para las armas de fuego (tenencia, transporte, uso, portación, fabricación, comercialización en sus diferentes modalidades, entre otros).

Fronteras armadas
A pesar de la normativa vigente en el país -que sanciona la tenencia y portación de armas-, ciudadanos que residen en las regiones fronterizas compran todo tipo de armamentos en las ciudades limítrofes.

En Puerto Iguazú, por ejemplo, el visitante sólo debe cruzar el Puente de la Amistad para darse cuenta de las realidades distintas de la región. En Ciudad del Este, de acuerdo a fuentes abordadas, se puede comprar un arma desde mil hasta cinco 5 mil pesos.

Las armas están siempre a la vista de cualquiera que pase por allí. Quienes saben de las intimidades de la ciudad, cuentan que las diferencias entre inmigrantes chinos y árabes se resuelven a los tiros.

Sin ir más allá, comerciantes aprovechan de la FACILIDAD para adquirir armas y se dedican al próspero negocio de la reventa ilegal. A causa de esto, en barrios de Puerto Iguazú se pueden encontrar armas a diferentes costos, como una 9 milímetros a 2.500 pesos.

Allí también, las balas se pueden comprar en algunos almacenes "de ramos generales" desde 5 pesos cada una y la caja pequeña cuesta unos 250 pesos.

Hecho similar acontece en la localidad de San Vicente, donde el contrabando no sólo trae cigarrillos y drogas a Brasil, sino que también se pasan armas cuyo destino sería Río de Janeiro. En la citada localidad, los Barrios Unidos y Maracaná son receptores de todo tipo de armas.

Ola de inseguridad
Como resultado de la falta de respuestas por los hechos delictivos que se vienen dando en zonas rurales, los colonos decidieron armarse no sólo con armas de fuego sino también armas blancas. Dicha situación se reproduce en la localidad de Montecarlo.

En una época donde los colonos que se dedicaban a la ganadería eran constantes víctimas de abigeato de aquí a un tiempo, los casos han disminuido notablemente, pero para ello llevaron adelante numerosos reclamos y manifestaciones, y otros tantos se cansaron de denunciar y no ver avances por lo que optaron en armarse para PROTEGER sus vidas y patrimonio.

En la localidad también es posible conseguir un arma calibre 32, con algunas balas, entre mil y mil quinientos pesos, según el bolsillo del comprador.
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