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Crece un nuevo servicio en Venezuela: los “coleros” arancela

Crece un nuevo servicio en Venezuela: los “coleros” arancelados

Ante el desabastecimiento de productos Como hay largas colas en los súper a raíz de la escasez, ofrecen reemplazarlo en la espera por una tarifa de US$ 10 la hora.




El laberinto de medidas que va tomando el gobierno venezolano para escapar de la crisis deriva muchas veces en callejones inesperados y, en algunos casos, insólitos. Uno de ellos es el novedoso servicio que inventó un emprendedor despierto que montó todo un negocio alrededor de una de las situaciones que más odian los venezolanos: pasarse largas horas haciendo cola para conseguir los productos de primera necesidad que el desabastecimiento escamotea.

El servicio se llama “Colas sin cola” y lo montó hace unos tres meses Silvestre Jaime, un ex taxista de San Cristóbal, según cuenta el diario El Nacional. Consiste en hacer la cola por el cliente, hasta que le llegue el turno. Cuando falta poco, lo llama al celular e intercambia el lugar. Para ello dispuso de un importante número de personal que cumple esa tarea.

El hombre percibió la indignación que causa en la población el hecho de pasarse horas en un supermercado para poder obtener productos de primera necesidad como arroz, harina, azúcar, o rollos de papel higiénico, y le buscó la veta comercial. Gana el cliente, que evita perder el tiempo, y obviamente el administrador del servicio. Al parecer, el negocio es muy redituable hasta el momento.

Comenzó con un pequeño aviso clasificado en los diarios nacionales donde ofrecía su servicio en la región de Caracas, en varios rubros donde las colas superan largamente las cuatro o cinco horas de espera: “Hago la cola donde necesite. Trasnochamos por usted por salud, batería, banco o comida”. Incluyó trámites administrativos en bancos y servicios públicos porque en Venezuela también son sumamente engorrosos. Pero lo que más beneficios le dejó fue el de los alimentos, debido a la creciente escasez.

“Cola sin colas” cobra 500 bolívares por hora, que serían entre 6 y 10 dólares, dependiendo del tipo de cambio que se elija, ya que en el país caribeño hay cinco diferentes. Pero si la cola se debe hacer de madrugada, el precio cambia. A partir de las 3 de la mañana, el costo sube a 750 o 1.000 bolívares. A los trabajadores de la empresa, Jaime les paga 200 bolívares. “Hay mucho desempleado sin estudio, pero serio y responsable, que puede trabajar en Colas sin cola”, afirma.

Como un buen empresario que ve una gran demanda, Jaime pensó en sacarle todo el jugo posible. Por eso ahora ofrece un pack de 5 cupones que suman 2.500 bolívares (50 dólares) y que equivalen a 5 horas de cola. El cliente tiene la posibilidad de utilizarlo en diferentes lugares y días. Así tendrá su “colero” propio para hacer compras en un supermercado o esperar a ser atendido por los pacientes administrativos venezolanos.

Como la rentabilidad del negocio fue creciendo, el emprendedor caribeño se diversificó. Ahora ofrece “Cola sin Colas” en varios estados del país, como Aragua, Carabobo, Zulia, Táchira, también afectados por la constante escasez en rubros de primera necesidad.

Mientras el gobierno de Nicolás Maduro sigue atribuyendo la falta de productos al acaparamiento y el contrabando que, según asegura, forma parte de una “guerra económica” de la oposición y el empresariado para desestabilizar al país, emprendedores como Jaime prefieren buscar una jugosa rentabilidad a las penurias cotidianas de los venezolanos.
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