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Creen que es el momento de purgar la policía bonaerense

Lo afirmó el ministro de Gobierno; quieren erradicar la corrupción y connivencia delictiva




"Esta es la oportunidad para purgar a la policía", se le oyó decir el jueves pasado al flamante ministro de Gobierno de Buenos Aires, Federico Salvai, luego de enterarse de una serie de sospechas de complicidades de sectores infieles de la policía o ligados con narcos que habrían dejado libre el camino para que los hermanos Martín y Cristian Lanatta, junto con Víctor Schillaci, escaparan hacia la provincia de Santa Fe. Para ese entonces ya habían pasado 11 días estériles de búsqueda desde que el trío de condenados se había escapado, con complicidad de sus carceleros, de la prisión más segura del Servicio Penitenciario provincial.

Desde que había asumido la gobernación, María Eugenia Vidal sabía que no iba a ser fácil manejar a la policía, en primer lugar, y luego, al Servicio Penitenciario. Las primeras medidas para combatir el delito se conocieron con la declaración de la emergencia en seguridad y la designación del nuevo jefe de policía, Juan Pablo Bressi, de 49 años, quien se desempeñaba al frente del área de Investigaciones de Tráfico de Drogas Ilícitas de la fuerza.


En el decreto de declaración de la emergencia firmado por Vidal, se explicó que sólo será por un año y de inmediato se giró a la Legislatura.

Cabe recordar que la provincia ya había estado en emergencia por la seguridad entre abril de 2014 y abril de 2015. Esa medida le permitió al entonces gobernador Daniel Scioli agilizar los tiempos y contar con más fondos -sin el obligado requerimiento de licitaciones- para la compra de armas, patrulleros, equipamiento y financiar la incorporación de 25.000 uniformados provinciales y 18.000 policías municipales.



Una deuda de 2.000.000.000

Estos gastos los vivió con mucha bronca Vidal cuando apenas asumió vio las cuentas en rojo. Sólo en el Ministerio de Seguridad habían dejado una deuda de unos $ 2.000.000.000. Ayer la gobernadora admitió públicamente con preocupación que, por falta de fondos en dicha cartera, están vencidos el 40% de los chalecos antibalas de los casi 90.000 policías que deben vigilar las calles de la provincia.

"Creemos que la policía bonaerense necesita un proceso de reforma sostenido en el tiempo, que tiene que ver con dignificar la carrera policial para poder controlar y exigir. Tuvimos una experiencia exitosa en la Policía Metropolitana; les dimos buenos sueldos, obra social. O sea, que se dediquen sólo a ser policías, no a custodiar shoppings ni bancos. Eso dio un giro copernicano: nos permitió exigirles. Permitió cortar la cultura de pasar la gorra y manguear en comercios, que hace mucho daño. Por otra parte tenés que rendir un apto físico, si no, no podés trabajar en la calle y se gana menos. Las prácticas de tiro son obligatorias", así afirmaba convencida Vidal sus nobles pretensiones para la "nueva policía bonaerense".

casa del nino
Para ese entonces, tal vez la gobernadora no habría terminado de leer el informe sobre la difícil situación de su policía: existen varias investigaciones en curso por corrupción a agentes y a oficiales jefes; también la provincia presenta altos niveles de inseguridad seguida de violencia en varios puntos del Gran Buenos Aires, así como en algunas ciudades del interior, y no es una cuestión menor que muchas comisarías alojen a centenares de presos con los consiguientes riesgos de fuga.

Hace pocas horas, el fiscal federal Jorge Di Lello afirmó a la prensa: "Hoy existe evidencia o semievidencia de que hubo puntos de apoyo de alguna organización narcocriminal en la fuga de los condenados".

Ayer por la tarde, desde Santa Fe, la ministra de Justicia de la Nación, Patricia Bullrich, fue clara sobre las pistas falsas que le sembraron a los investigadores para distraer la cacería de los prófugos: "Desde el primer día del caso nos pusieron piedras en el camino". La alusión tuvo un blanco nítido: la policía bonaerense.

Todo indica que no fue suficiente el relevo de jefes de la cúpula en la policía. Para que funcione mejor y no se repitan estos episodios oscuros, decían anoche en La Plata, no sería descabellado que se adopten cambios más rápidos y profundos.
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