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Cristina K: A mi NO me corren



BUENOS AIRES.— Las calles de Buenos Aires estaban semidesiertas, lo mismo que otras del resto del país. Sin servicios públicos y sin transporte, la primera huelga general contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tuvo ayer un alto acatamiento y fue considerado “histórica” por los sindicalistas argentinas y como “un apriete” por la mandataria.

La jornada de protesta arrancó en la madrugada con el recorte de los servicios de transporte, y al paso de las horas se intensificó. Los principales accesos a la capital argentina, principalmente el Puente Pueyrredón y el acceso norte, fueron cortados por activistas sindicales, evitando el paso de vehículos. Lo mismo ocurrió en otras ciudades de la provincia de Buenos Aires y del Interior.

“En el sector agropecuario el paro de actividades es casi total. Las rutas están totalmente vacías”, dijo el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, organización que se plegó a la protesta junto a la Confederación General del Trabajo (CGT) y el Congreso de Trabajadores Argentinos (CTA), que lideran Hugo Moyano y Pablo Micheli, respectivamente.

“Hay más de 300 cortes en todo el país y el gobierno no puede desconocer que ha perdido el control social si observa lo que pasó en todo el país”, sostuvo Micheli.

La administración minimizó la huelga, la primera en nueve años. Primero fue el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, quien la definió como el paro “de la prepotencia y del autoritarismo”. Al caer la tarde, la presidenta subrayó que “no fue una huelga sino un apriete y una amenaza”.

“A mí no me aprieta ni me amenaza nadie por más que sea mujer. A mí no me corren con amenazas. Me voy a bancar (aguantar) lo que venga”, desafió la mandataria al hablar en el acto por el día de la Soberanía, en la localidad bonaerense de San Pedro, rodeada de militantes de la agrupación La Cámpora.

Desde la CGT, su ex aliado Hugo Moyano calificó la huelga de “histórica” y se lanzó contra el gobierno que “es autista y debe dejar la soberbia para escuchar el reclamo de los trabajadores en todo el país. Si no se elimina el impuesto a las ganancias a los trabajadores y no se da un aumento de emergencia a los jubilados, seguiremos profundizando estas medidas de fuerza”.

Además de esos reclamos, los huelguistas exigen al gobierno un aumento al salario mínimo y la universalización de las asignaciones familiares.

La jornada estuvo manchada por una serie de altercados en varios comercios como ocurrió en el histórico Café Tortoni de la avenida de Mayo, donde un grupo de presuntos activistas rompió al vidriera del lugar para evitar que otros trabajadores ingresaran a sus trabajos. Sin bancos, sin recolección de residuos, sin vuelos y sin trenes ni metro, finalmente la huelga se hizo sentir con fuerza. Por la noche, la presidenta hizo un llamado a “la unidad nacional”.

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