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Cristina: una sala privada de Ezeiza con colección de europ

Casi de casualidad, como muchas cosas que ocurren en la vida de todo curioso compulsivo, vimos en una sala privada de Ezeiza la colección primavera-verano llegada de Europa para la Presidente. Pero ya casi la primavera es un recuerdo y la señora sigue vestida negro. ¿Hasta cuándo?




Ocurrió en mayo pasado. Un pequeño evento en Buenos Aires dependía que un avión llegara puntual de Europa. Era algo extraño, en la nave viajaba un integrante de un grupo masónico que le había sugerido a sus seguidores no hacer vuelos "over seas" (sobre los mares) hasta después del 21/12/12. Por suerte, otra profecía apocalíptica incumplida. Y van…


Cuando vimos que el vuelo llegaba demorado entramos en pánico, nerviosos, y los ojos electrónicos que todo lo ven en los aeropuertos nos hizo entrar en categoría de "sospechosos". Un operador que monitoreada las cámaras le avisó a su jefe de la PSA nuestra actitud extraña. Pero el hombre había resultado ser un viejo compañeros de deportes y otras salidas inconfesables. Nos conocíamos bien.


Por eso se nos acercó un guardia de civil diciéndonos que "fulano de tal" (no vamos a revelar su nombre, obvio) me quería ver.


En un par de minutos un abrazo para relajar tensiones, la consulta de qué nos ocurría que estábamos tan alterados y la respuesta averiguando al toque a qué hora llegaba el vuelo esperado. Estábamos a tiempo todavía, así que como reza el viejo slogan… Relájate y goza.


Entre historias y anécdotas el jefe aeronáutico nos dice: "¿Seguís sabiendo guardar secretos?".

"Obvio que sí", le respondo. La clave de esta profesión es que seas confiable con tus fuentes, aunque te digan quien mató a Kennedy si es secreto no lo podés revelar hasta que te liberen de él. Claro, hay un tiempo en que la promesa de guardar algunas confesiones prescriben. Como ciertos crímenes, todo prescribe.


El hombre de la seguridad aeronáutica me lleva por unos laberintos insondables de esos que uno ni se imagina que existen en las entrañas de la terminal de Ezeiza, hasta que llegamos a una sala amplia cerrada con siete llaves.


Cuando la abre, parecía una de esas secciones de la pilchería "Falabella".


Enormes y largos exhibidores de caño del cual colgaban ropas femeninas, y sobre una mesa de madera rústica muchos pares de zapatos y carteras.


Como hijo de modista (antes se llama ropa fina, después se bautizó alta costura), sé distinguir los trapos cualunques o de arpillera de las buenas telas.


Eran pilchas de lujo. El hombre me pregunta tipo adivinanza. "Qué imaginás?", nos dice.

Todo buen amante de la conspiración piensa siempre lo peor. Tomé un zapato de gamuza y lo olí con todos mis pulmones. Después hice lo mismo con la tela de un vestido.


"Me imagino que interceptaron un cargamento de cocaína diluido en prendas femeninas, pero estas cosas tienen olor a tela recién salida del taller. Un laburo perfecto si es lo que pienso".

El hombre largó una risa a todo trapo.

"No boludo, siempre pensando en eso. Estas pilchas son la colección primavera-verano de la Presidente, acaban de llegar de Europa".

¿Qué hacían en ese lugar? Estaban esperando que Florencia Kirchner pasara a darle el visto bueno y después la llevaban a Olivos. Al menos eso nos dijeron, nunca podemos dar por cierto todo lo que escuchamos.

Entonces hice otra observación. Prácticamente todos los vestidos eran en tonos pasteles, nada estridentes ni coloridos. Sobresalían las gamas más sobrias de marrones claros y similares.



Muy fino. Entre vestido, carteras y zapatos había una fortuna en esa amplia sala de Ezeiza.

Un comentario después de la revelación fue que quizás Cristina Fernández mantuviera el luto hasta el aniversario del fallecimiento de su marido, y recién después de octubre comenzara la mutación del vestuario.


Ya pasó el aniversario del fallecimiento, casi pasó la primavera y Cristina sigue luciendo el luto, sin señales de estrenar aún las nuevas ropas llegadas de Europa.


Cuánto dura el luto es la pregunta obligada. Y alguna respuesta que encontramos nos ofrece una pista que puede ser interesante para tenerla en cuenta. Ignacio Liendo, politicólogo y analista de estos fenómenos, dijo hace un año atrás: "El efecto de la muerte sobre la política aún no está estudiado. Pero la política pasa por lo emocional, por eso el tema del luto es fundamental para los asesores de la Presidente. Es la estrategia de campaña del kirchernismo".


En los libros de Protocolos no hay nada estipulado sobre los tiempos de luto de una autoridad máxima del Estado. Es una cuestión muy personal. "Nadie ve mal que un mandatario, como cualquier otra persona, prolongue su luto el tiempo que lo crea necesario", nos agrega un ex funcionario sobre el asunto.


Así que a esperar, cuando el monocromático negro ya sea recuerdo, la Jefa de Estado lucirá esos tonos pasteles que vimos en Ezeiza esperando la llegada del cuerpo que los luzca.


En cuanto a nosotros, ya prescribió la promesa de guardar secreto y por eso se lo contamos en primicia a los lectores de Diarioveloz.com.


Una semana de muchas pálidas, así que viene bien una historia bajas calorías para relajarnos un poco.
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