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Cronica le suelta la mano a Capi....




Nota desubicada, no por la gastada al gorila si no por que esta publicada en el pasquin servil de Cronica (antes de que salte algun gil, Clarin tambien es un pasquin servil, pero al servicio de otros )


Hay una suerte de sentencia que sostiene que un gesto vale más que mil palabras. Y es que, las imágenes dejan su huella en la retina y por ende, en la memoria, de un modo mucho más efectivo que un texto impreso e incluso, que un discurso. De allí, entonces, la importancia del lenguaje corporal y de la proxémica. No por nada los políticos de todo el mundo, a la hora de planificar sus campañas, eligen asesores de imagen para que cada mensaje que transmiten esté cuidado: tanto aquellos que manifiestan de forma explícita y como esos otros que se traducen a partir de sus movimientos, de sus expresiones faciales, hasta de los colores que eligen en sus ropas.

Es precisamente debido a ello que los gestos son tan importantes a la hora de comunicar un mensaje. Y eso, el jefe de gabinete, Jorge Capitanich, lo sabe. Y lo sabe bien. Por eso no se entiende el gesto que tuvo durante la conferencia de prensa de ayer en la mañana cuando rompió con sus manos dos artículos periodísticos del diario Clarín y otro más del sitio Chequeado.com. “Hay que hacer esto porque es falso”, dijo mientras rompía las hojas de papel. El gesto, además de sobreactuado es, por lo menos, desubicado en tiempo y espacio. Porque justamente ocurre tan sólo cuatro días después de que la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner, haciendo una defensa de sus dichos respecto del caso del fiscal Alberto Nisman, manifestara en cadena nacional que “la libertad de expresión es para los 40 millones de argentinos (a), es para ellos y también para nosotros, los que pensamos de otra manera. En eso radica la libertad”. Es más: ocurre a menos de un mes del ataque terrorista al semanario de humor Charlie Hebdo en París, cuyo repudio a nivel mundial se convirtió en la defensa por antonomasia de la libertad de prensa. Entonces, aun cuando se entiende que el propio Capitanich hizo ejercicio de su derecho a la expresión, y más allá del contenido del mensaje y de su denuncia, no se explica ni se define más que como un grave error aquel gesto en el que destruye las páginas de un diario. Porque si bien es cierto que a todos, como argentinos, nos ampara la libertad de decir, también es cierto que existen posiciones en las que el ejemplo y la tolerancia tienen que ser guías. Y con esto no se pretende que el jefe de gabinete ponga la otra mejilla, si no sencillamente que, al ejercer su defensa, lo haga con la altura que amerita su cargo.
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