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Cuán importante es el dólar paralelo

El análisis económico del día. El Gobierno plantea que el mercado del dólar paralelo es ilegal y, además, pequeño. Ambas premisas son ciertas. Pero eso no implica que lo que ocurra con el dólar paralelo sea irrelevante, porque impacta sobre el resto de la economía.





Cada vez que sube el dólar paralelo, el Gobierno lo minimiza con dos argumentos: es un mercado ilegal y es un mercado pequeño.

Ambas premisas son ciertas, pero la conclusión es equivocada. El dólar paralelo sí importa desde el punto de vista económico, por su impacto sobre el resto de la economía.

Por eso es posible estar de acuerdo con que las actividades ilegales vinculadas al dólar tienen que ser combatidas, como corresponde con cualquier actividad ilegal, y al mismo tiempo, analizar objetivamente su impacto económico, aunque se trate de actividades ilegales.

El mercado del dólar paralelo es un mercado ilegal.

En varias oportunidades, una de ellas el mes pasado, el Jefe de Gabinete planteó que “pretender bajar el dólar blue es como querer bajar el gramo de cocaína” y que “todo lo que significa mercado ilegal no puede ser responsabilidad del Estado”.

La comparación entre el dólar paralelo y la cocaína es equivocada (ver nota “La naturaleza del dólar ilegal”). La cocaína es una sustancia prohibida, para la cual no existe ningún contexto en el cual sea legal su comercialización. No tendría ningún sentido que un Gobierno quisiera incidir directa o indirectamente sobre su precio. Y tener que destinar recursos para combatir esta actividad ilegal bien vale la pena si estamos de acuerdo con la necesidad de combatir el narcotráfico.

El caso del dólar es diferente. No es una mercancía prohibida, ilegal. Lo ilegal son algunas formas de comercializarlo. Ocurre que cuando hay atraso cambiario, y el gobierno, en lugar de solucionar el problema, decide restringir la demanda de dólares, aparece naturalmente un mercado alternativo, informal, negro o paralelo.

En este caso, a diferencia del mercado de estupefacientes, tener que lidiar con un mercado ilegal no es algo natural, inevitable por las características de la mercancía en cuestión, sino la consecuencia de políticas económicas equivocadas. Con políticas económicas adecuadas se evitaría tener que destinar recursos a combatir la compra y venta ilegal de dólares, que podrían destinarse a combatir delitos más graves.

Incluso podría lograrse lo mismo con un desdoblamiento cambiario, estableciendo un mercado legal, con tipo de cambio flexible, para cualquier operación distinta de importaciones y exportaciones.

De cualquier modo el fenómeno económico persiste. De hecho, el dólar paralelo continuó existiendo, y su cotización subiendo, a pesar de todos los esfuerzos por perseguir “cueveros”. Seguramente porque la demanda se traslada a medida que se profundizan los controles.

El mercado del dólar paralelo es un mercado chico.

Nadie sabe qué volumen mueve porque, por definición, no existen registros de sus operaciones, como ocurre naturalmente con cualquier mercado ilegal. Pero todo indica que es un mercado pequeño.

Pero que sea pequeño no significa que sea irrelevante. La paradoja puede entenderse con un ejemplo. En una operación inmobiliaria realizada con pesos, ninguna de las partes comprará o venderá un sólo dólar en el mercado paralelo, pero ambas habrán acordado un tipo de cambio en algún lugar entre el dólar oficial y el paralelo. El precio que surge del mercado paralelo habrá influido entonces en una operación que no incide sobre el volumen en ese mercado, y sin que nadie haga algo ilegal.

Con miles de operaciones de estas características, la importancia del precio del mercado paralelo es entonces mucho mayor de lo que podría indicar su volumen.

Una dólar paralelo demasiado por encima del dólar oficial es un problema para el Gobierno. Acelera la pérdida de reservas, ya que genera incentivos para adquirir dólares en el mercado oficial para venderlos en el mercado paralelo, por medio de subfacturación de exportaciones, sobrefacturación de importaciones, compra de dólares “ahorro”, gastos con tarjetas de crédito en el exterior, entre muchos otros mecanismos.

Y las expectativas de suba del dólar paralelo frenan operaciones como las inmobiliarias, con fuerte impacto sobre la actividad de la construcción y el empleo del sector.

El Gobierno lo sabe. Y por eso, aunque diga que no le importa el mercado paralelo, porque es muy chico, y que no tiene sentido hacer algo al respecto porque es un mercado ilegal, tarde o temprano termina subiendo las tasas de interés, como hizo entre febrero y abril, para desinflar la demanda de dólares.

Si no le importara, ¿para qué subió las tasas de interés a comienzos de año, al costo de profundizar la recesión?



link: https://www.youtube.com/watch?v=LIfuefoRKOk#t=51



link: https://www.youtube.com/watch?v=vyWsQCA8_h8
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