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Cuando Francisco elogió a Néstor

NÉSTOR KIRCHNER
27 DE OCTUBRE 2014 - 11:46

Cuando Bergoglio elogió a Néstor


FEDERICO WALS

Siempre se los señaló como enemigos irreconciliables. Antagonistas. Sin embargo, a pesar de las diferencias, quien viviera a metros de la Casa Rosada sólo tuvo palabras de reconocimiento al despedirlo.
Recuerdo aquel 27 de octubre de 2010 como si fuera ayer. Día primaveral y feriado por el censo nacional, nada hacía presagiar lo que finalmente sucedió. "¡Murió Néstor!" me avisaron apenas conocida la noticia. En la incredulidad y sorpresa pregunté: "¿Que Néstor?" Colgué e inmediatamente llamé al cardenal Bergoglio –por entonces mi jefe- para ponerlo al tanto de la situación; como no lo encontré, le dejé un mensaje. A los pocos minutos suena mi celular; era él devolviendo la llamada. "Gracias por avisarme, Federico. Me acabo de enterar lo que pasó. ¿Se sabe algo más?" me preguntó con voz pensativa mientras lo ponía al tanto de lo poco que se sabía. "¿Vamos a hacer algo, padre?" pregunté. "Sí, seguramente. Hablemos mas tarde" me dijo. Finalmente decidió que esa tarde presidiría una Misa de sufragio por el ex presidente. 

Nota Relacionada: El último Tedeum de Néstor con Francisco como CardenalLa realidad política de entonces fue dejada de lado para recordar en la Catedral Metropolitana a Néstor Kirchner. Militantes, políticos, curiosos y gran parte del arco sindical nacional acompañaron el homenaje en silencio y con tristeza. "Hoy, que venimos a rezar por un hermano nuestro que murió, pensemos en esas manos. Son las manos que lo acompañaron, son las manos que lo amaron, que acariciaron su vida y que lo recibieron" dijo Bergoglio en referencia a una de las lecturas del día – del Libro de la Sabiduría- que dice que las almas de los que mueren están en las manos de Dios. Para agregar casi inmediatamente: "Uno no puede olvidar a aquellos que más íntimamente lo acompañaron en su vida y, en este momento, pedir al Señor por su familia, por su mujer, sus hijos, por sus amigos, y por sus compañeros de militancia que están doloridos...también aquellos que en el trabajo político (porque es un trabajo) fueron sus opositores. Porque es necesario ese trabajo de conjunto" sintetizó, remarcando de esta manera la necesidad de la unidad política. 

Sin embargo, el entonces arzobispo porteño sorprendió a propios y a extraños cuando, en un gesto de reconocimiento, dijo "este hombre cargó sobre su corazón, sobre sus hombros y sobre su conciencia la unción de un pueblo. Un pueblo que le pidió que lo condujera. Sería una ingratitud muy grande que ese pueblo, esté de acuerdo o no con él, olvidara que éste hombre fue ungido por la voluntad popular". Se estuviera o no de acuerdo con Néstor, fue un ungido. Ungido por el pueblo cuyas "banderías claudican frente a la contundencia de la muerte y las banderías dejan su lugar a las manos misericordiosas del Padre". Por eso"el pueblo...tiene que claudicar de todo tipo de postura antagónica para orar frente a la muerte de un ungido por la voluntad popular...se claudica de todo y se reza. Y hoy estamos aquí para rezar por un hombre que se llama Néstor, que fue recibido por las manos de Dios y que en su momento fue ungido por su pueblo", concluyó Bergoglio en su breve y concisa homilía.

Ese fue el día que Bergoglio elogió a Néstor.







Los dos personajes mas importantes de la Argentina de este siglo.


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