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Cuba libera Internet pero debaten ley para restringirla

CASTRISMO CONTRADICTORIO

Cuba libera Internet pero debaten Ley de Medios para restringirla (?)

"La apuesta por la Revolución cubana ya no es solo la apuesta por un sistema económico alternativo (fallido e ineficiente) sino también una apuesta por mantenerse al margen de la civilización. ¿Hipérbole? No, descripción fiel y exacta de la situación. Con esta resistencia a Internet diríamos que el próximo proyecto del régimen castrista es ver cómo un ser humano puede vivir sin su dimensión digital, aquella a la que todos, poco a poco, nos vamos acostumbrando."
¿Internet será más libre en Cuba? ¿Tendrá consecuencias una Internet más libre? ¿Es posible una Ley de Medios para impedir la actividad de los internautas? En este caso, ¿qué cambia?

Hay que comenzar por la noticia pura, luego el debate.
 
La noticia:
 
> 1 hora de navegación internacional por Internet: 4,5 pesos cubanos convertibles (US$ 4,5). Una hora de navegación nacional por Internet, con activación de correo electrónico internacional: 1,5 peso convertible. 1 hora de navegación nacional: 0,60 peso convertible. Serán 118 nuevos centros de conexión estatales que comenzarán a operar en Cuba el 04/06 (que se sumarán a los 200 centros de conexión que ya funcionaban en hoteles y oficinas de correo), como parte del plan de ampliación del acceso público a Internet anunciado por el Gobierno de Raúl Castro.
 
> Velocidad de conexión de 2 megabits, acceso a salas de chat, redes sociales, descarga y envío de archivos en diversos formatos, consulta de sitios web, acceso a correos electrónicos internacionales; pero quedan exceptuadas las llamadas de voz. Las cuentas de correo que ofrece la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) estarán bajo el dominio @nauta.cu: un servicio de webmail con capacidad de almacenaje de 50 megabytes. La información que se envíe a través de ellas estará disponible para el usuario durante 2 meses posteriores a la última recarga de saldo de la cuenta. 
 
> “Ahora, con 1/3 del salario mensual, compramos 1 hora de mala #Internet”, escribió el bloguero Henry Constantin en su cuenta de Twitter @constantincuba. En Cuba, el salario promedio de un ciudadano no supera los US$ 20: con 1 mes de sueldo se compran 4 horas y media de Internet. 
 
Osmany Sánchez, desde el blog La Joven Cuba, brinda el punto de vista gubernamental acerca de esta novedad:
 
"(...) Algunos me dirán que sí, que se autorizó Internet pero que los precios son muy altos y es verdad, pero ¿y los hoteles, celulares, pasaportes? Es cierto que son altos y alejados del alcance de un amplio sector de la población pero están ahí. Ya no la tenemos que contar entre las prohibiciones absurdas o no- que teníamos y que aún nos quedan por ahí. Navegar por Internet será un lujo pero el correo electrónico, por ejemplo, está un poco más asequible y eso contribuirá al acercamiento entre las familias cubanas.
 
Cuando me paso un día sin conectarme a Internet me siento mal, es como una adicción, pero la verdad es que la Internet no es esencial para la vida o para ser libres como algunos nos quieren hacer creer. Tengo amigos y familiares que no saben lo que es Internet y viven felices, para ellos lo fundamental son otras cosas. Por supuesto la opción de convertirlo o no en algo esencial debe ser de cada persona a partir de tener la opción de acceder a ella.
 
Cientos de miles de jóvenes cubanos tienen acceso a Internet en las universidades de forma gratuita, a eso sumamos profesores, investigadores, deportistas y trabajadores en otros sectores, muchos de ellos desde sus casas. No tengo el dato pero no creo que dediquen mucho tiempo a leer esos blog que de lo único que hablan es de las falsas golpizas o de la falta de marañones. Pensar que con el resto de la población será diferente es ser un soñador.
 
Otra cara del asunto es la actitud del gobierno de los Estados Unidos que durante años ha estado diciendo que Cuba le tiene terror a Internet y que cuando esta llegue la Revolución no dura 24 horas. Si estuvieran realmente seguros de que esto fuera cierto por qué le negaron siempre a Cuba la posibilidad de conectarse a los cables de fibra óptica que pasan a pocos kilómetros de nuestras costas. Si no lo permitieron es porque decían una cosa en público pero pensaban otra en privado.
 
Hace poco publicamos una encuesta en La Joven Cuba donde hacíamos una pregunta: ¿Cuál de estas tres noticias le gustaría que fuera mañana primera plana en Cuba? Y dábamos tres opciones: 1- Nueva reforma migratoria 2- Acceso público a Internet 3- Eliminación de la doble moneda. Los resultados no pueden ser más interesantes. En total votaron más de 770 personas y solamente el 29 % dio máxima prioridad al acceso a Internet.
 
Esto puede tener varias lecturas: si la mayoría de los que votaron son cubanos o personas favorables al proceso revolucionario entonces se demuestra que hay otras prioridades. Si la mayoría votaron desde el exterior o son detractores de nuestro sistema social entonces no se sostiene la tesis de que ellos están seguro de que la Revolución se cae si el pueblo tuviera acceso a Internet. (...)".
 
 
Joan Antoni Guerrero Vall, desde Martí Noticias, brindó la versión crítica del anuncio cubano, y también una información muy controvertida sobre Osmany:
 
"(...) El anuncio de la apertura de 118 salas, con 334 equipos, que el régimen pondrá a disposición de una minoría del pueblo, a precios que pocos pueden pagar -a no ser que renuncien a un plato (o dos) de comida-, no es más que una nueva maniobra de los que no dejan el poder ni a tiros para seguir ganando tiempo, un tiempo que ni ellos mismos saben para qué lo necesitan. Lo que sí es seguro es que todo el tiempo que ellos ganan lo pierde el pueblo cubano, y lo que es peor, sus nuevas generaciones.

 
Se ha dicho en otras ocasiones, y hay que insistir, la Revolución cubana no está preparada para la web 2.0 porque jamás fue concebida bajo estos parámetros en los que la civilización humana se está adentrando desde hace algunos años. Vamos hacia un mundo de organización horizontal y en Cuba todavía creen en los pedestales y la glorificación de comandantes en jefe y líderes supremos, el jardín de esculturas. Esto está totalmente demodé, pero en La Habana todavía no han tomado nota.
 
La apuesta por la Revolución cubana ya no es solo la apuesta por un sistema económico alternativo (fallido e ineficiente) sino también una apuesta por mantenerse al margen de la civilización. ¿Hipérbole? No, descripción fiel y exacta de la situación. Con esta resistencia a Internet diríamos que el próximo proyecto del régimen castrista es ver cómo un ser humano puede vivir sin su dimensión digital, aquella a la que todos, poco a poco, nos vamos acostumbrando.
 
Las excusas para ofrecer el servicio de Internet en los domicilios particulares, básicamente en base al embargo comercial de Estados Unidos, resultan risibles y poco creíbles, al estar ya operativo el cable de fibra óptica que llega de Venezuela. Asimismo, las promesas del régimen sobre la implementación del Wi Fi y de la conexión doméstica sin intervención institucional siguen posponiéndose  a un futuro y condicionadas a una mejoría económica en la Isla. Siendo así, si se espera una recuperación de las financias estatales, habrá que esperar al año 5020 para que este sueño se haga, finalmente, realidad.
 
Por otro lado, en todo el mundo se observan las ventajas de una sociedad interconectada para el desarrollo económico. No solo por ser un elemento que dinamiza la economía, sino también porque contribuye a llevar a cabo políticas que suponen un ahorro para los gobiernos y para los ciudadanos. El régimen cubano no está dispuesto a explorar este filón porque en paralelo tiene que asimilar una apertura que pone en riesgo sus fundamentos, basados en el control y en mantener a la población maniatada y con la boca cerrada.
 
A la noticia de la apertura de los cibercafés, que dispondrán de una conexión a una intranet nacional con contenidos dispuestos a conveniencia por el propio gobierno, se le tiene que sumar la opinión de un bloguero oficialista que acaba de pedir a las autoridades una Ley de Medios para regular las opiniones que puedan aparecer en un Internet más difícil de controlar. Asegura el joven bloguero Osmany Sánchez que es preciso evitar que se pueda “afectar a la imagen del país y del sistema” mediante la publicación más libre en la red(...)".
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