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Cuenta regresiva para el ARSAT-1

“Estamos a la espera de la confirmación de fecha por parte del lanzador (Arianespace)”, señaló Bianchi , y destacó sobre la relevancia de este hito nacional que “no hay más de ochos países en el mundo que tengan la capacidad de fabricar satélites geoestacionarios del tamaño del Arsta-1".

El ministerio de Planificación Federal informó que finalizaron con resultados óptimos en los ensayos de vibración del modelo de vuelo del satélite Arsat-1, efectuados en las instalaciones de Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA).














El ministerio de Planificación Federal informó que finalizaron con resultados óptimos en los ensayos de vibración del modelo de vuelo del satélite Arsat-1, efectuados en las instalaciones de Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA).



Estas pruebas en la sede central del INVAP forman parte de los ensayos ambientales correspondientes que simulan las condiciones a las que estará sometido el satélite durante el lanzamiento, para garantizar su funcionamiento y calidad, informó el Ministerio. Así, con estas últimas pruebas, ya fue superado el primer ensayo de termovacío donde se simuló durante 45 días las condiciones más estresantes del ambiente, a las que el satélite estará expuesto durante sus 15 años de vida. La segunda consistió en ensayos de vibración, en los cuales se simularon las condiciones que el satélite debe soportar durante la etapa de lanzamiento, condiciones inducidas por la enorme potencia desplegada por el cohete. El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, destacó que “con el avance satisfactorio de estas pruebas estamos más cerca del objetivo de poner en órbita un satélite de telecomunicaciones completamente nacional, alcanzando nuestra independencia y soberanía satelital”.













Las condiciones de aseguramiento ofrecidas a ARSAT para sus satélites son record, con tasas muy convenientes, sustancialmente menores a las otorgadas a otras plataformas nuevas. Además, es la primera vez que se le ofrece a una primera plataforma un seguro a largo plazo, por la duración de toda su vida útil.


Para obtener el aval, del mercado reasegurador internacional, los satélites debieron pasar intensos procesos de auditoría y revisión de procedimientos, de manejo del riesgo y de control de calidad, realizados bajo la observación de expertos internacionales y empresas de primera línea.





El ARSAT-1 que, como el seguro otorgado indica, cuenta con respaldo internacional, fue diseñado e integrado por INVAP, empresa estatal de la Provincia de Río Negro. INVAP, que contaba con experiencia previa en satélites de observación de la Tierra, asumió un desafío mayor: la integración de satélites geoestacionarios que orbiten a 36.000 km de distancia de la Tierra y tengan una duración aproximada de 15 años. Para ello, fue fundamental la experiencia de los ingenieros satelitales de Arsat en operar satélites Geoestacionarios de Telecomunicaciones, que además de especificar los satélites, también siguieron técnicamente todo el proyecto, controlando tanto el diseño como los procesos utilizados y los ensayos realizados por INVAP.

Este programa, le dio a la Argentina un salto significativo en su capacidad de diseñar, fabricar, y operar un sistema tan complejo como un satélite Geoestacionario, que requiere una vida útil de 15 años en órbita sin posibilidad de ser reparado, y con una disponibilidad de servicio del 99,99%.




El ARSAT-1 mide 3,925 metros de alto y 16,416 metros de largo (con los paneles solares extendidos), tiene una profundidad de 5,037 metros y pesa 3 toneladas. La confiabilidad de su diseño y producción, que ahora avalan los máximos expertos internacionales, posiciona a la Argentina como uno de los ocho países en el mundo capaces de producir satélites geoestacionarios. En el continente americano son solo dos: Estados Unidos y Argentina.

El diseño de la huella del ARSAT-1, que concentra su potencia máxima sobre el territorio nacional –incluyendo las bases antárticas e Islas Malvinas– permitirá brindar conectividad a todas las regiones del país, enmarcándose así en las políticas públicas del Estado nacional para reducir la brecha digital. Su capacidad para incrementar la conectividad en todo el territorio nacional y su producción en el país son demostrativas de que Argentina está cumpliendo con el objetivo de ser un país con soberanía satelital.



link: https://www.youtube.com/watch?v=Gs5hs7hn4As






Entre otros servicios que el satélite brindará para la Argentina y todo el continente americano, Bianchi mencionó la “distribución de la televisión digital abierta (TDA), de señales para cableoperadores y de contenidos hacia afuera de la Argentina.

Además, ofrecerá Internet y participará “en la industria de telefonía celular para reemplazar conexiones en lugares donde no las hay y cubrir zonas aisladas”.

Por su parte, el subgerente general de la empresa rionegrina de tecnología INVAP, Vicente Campenni, explicó que “la cobertura de estos satélites incluye no solamente la productividad comercial iluminando las zonas de mayor población, donde hay más negocios, sino también las zonas que son menos rentables pero que se necesitan para el crecimiento social de la Argentina”.


Bianchi destacó la decisión del Estado de “proteger las dos órbitas geoestacionarias asignadas a la Argentina por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para brindar servicios de telecomunicaciones con satélites” a través de ARSAT, “desarrollando un plan de fabricación”.

Antes de la llegada del expresidente Néstor Kirchner al gobierno, la empresa alemana Nahuelsat se encargaba de la administración de las órbitas, pero como esa firma privada “empezó a tener problemas de sustentabilidad” y quedaron en riesgo de perderse esas dos posiciones orbitales, el Estado decidió tomar eso activos” y así se creó la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT).

“El Estado puede mantener las posiciones alquilando el satélite y brindando servicios, alquilándole el servicio a un operador o fabricando un satélite propio, que es la decisión que tomó la Argentina”, destacó Bianchi.






“Junto con el conocimiento que había en Nahuelsat, más el conocimiento que tenía adquirido INVAP de hacer satélites de baja órbita, se comenzó este proyecto de fabricación de satélites geoestacionarios”, sostuvo Bianchi sobre el proceso.

Asimismo, subrayó que se trata de “un tema de soberanía”, ya que “Gran Bretaña estaba detrás de una de las dos posiciones que pudo retener la Argentina”.

A fines de junio INVAP confirmó que había finalizado los preparativosdel ARSAT-1 y Télam presenció en la sede central de la empresa, en San Carlos de Bariloche, los últimos ensayos del satélite-1, previo a su traslado a la Guyana Francesa, desde donde será lanzado.

“Durante ocho meses se realizaron ensayos funcionales y ambientales para garantizar que el diseño, la fabricación y la integración del satélite sean los adecuados para soportar el ambiente severo durante su lanzamiento y los 15 años de vida útil”, detalló Campenni .

Además, destacó que en el proyecto participaron alrededor de 400 personas en distintos momentos, "pero cada una se siente dueña del satélite completo”.

El subgerente general de INVAP agregó con orgullo que “la pasión en los trabajadores” se debe a que “este proyecto es muy importante para el país” y recordó que “desde la fundación de INVAP, el doctor Varotto (Conrado) siempre nos inculcó el no al colonialismo mental, o sea, se puede”.

En cuanto al tiempo de fabricación, explicó que “duró varios años” y que al ser “un satélite productivo para el país implica requerimientos mucho más exigentes a la hora de diseñarlo, fabricarlo, implementarlo y testearlo. Es un satélite que tiene que durar tres veces más que uno de observación de la tierra”.
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