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Cura para el cancer, al fin.

Vacuna CONTRA EL CÁNCER

Ya existe una vacuna anti-cancer para piel y riñones. Fue desarrollada por científicos médicos brasileños, una vacuna para estos dos tipos de cáncer, que se mostró eficaz, tanto en la etapa inicial como en fase mas avanzada. La vacuna es fabricada en laboratorio utilizando un Pequeño pedazo del tumor propio del paciente. En 30 días está lista, y es remitida para el médico oncologista del paciente. Nombre del médico que desarrollo la vacuna: José Alexandre Barbuto Hospital Sírio Libanês – Grupo Genoma - São Paulo, Brasil.

Teléfono del laboratório: 0800-7737327

(conversar com Dra. Ana Carolina o Dra. Karyn, para mayores detalles)

http://www.vacinaco ntraocancer. com.br/


Otra Noticia desde otra pagina:

VACUNA BRASILEÑA CONTRA EL CÁNCER

El investigador brasileño Jose Alexandre Barbuto -científico del Instituto de Ciencias Biomédicas de Sao Paulo- ha desarrollado una vacuna eficaz contra el cáncer que detiene el crecimiento de los tumores. La vacuna, que ha sido probada ya en casos de cáncer de riñón y piel con éxito, utiliza como antígenos células dendríticas cultivadas in vitro a partir de células comunes extraídas de la sangre del enfermo que son luego fusionadas con células tumorales lo que permite al sistema inmune reconocer las células cancerosas y combatirlas. Se trata de vacunas individualizadas con las que se han obtenido un 80% de resultados positivos a la hora de detener el crecimiento tumoral.

Desde el mes de mayo del 2005 los enfermos con cáncer renal o melanomas tienen a su disposición una nueva herramienta terapéutica que nada tiene que ver con la Radioterapia o la Quimioterapia, una vacuna individualizada sin efectos secundarios -comercializada en Brasil bajo el nombre de HybriCell- capaz de estabilizar el crecimiento tumoral en caso de metástasis, ofrecer una mejor calidad de vida y ampliar las expectativas de vida de los pacientes. Se trata del fruto del trabajo de diez años de un grupo de investigadores encabezado por el inmunólogo brasileño Jose Alexandre Barbuto y de la primera vacuna que a nivel mundial se comercializa para enfermos de cáncer con los beneplácitos de una agencia reguladora nacional, la Agência Nacional de Vigilância Sanitária del Brasil. Detrás de su desarrollo se encuentra una compañía de biotecnología brasileña, Genoa, creada por los científicos brasileños para desarrollar la vacuna y que se ha adelantado a las compañías -más de 60- que en todo el mundo trabajan en el campo de la inmunoterapia. En la página web del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño aún hoy puede encontrarse la reseña del diario O Globo recogiendo la importante noticia: "Brasil crea novas terapias para tratar tumores"; la revista Época tituló: "Injecôes de resistencia", añadiendo: "Primeira vacina contra o câncer desenvolvida on Brasil interrumpe o avanço da doença em 80% dos pacientes com melanoma ou tumores de rim (riñón)"; y así podríamos seguir recorriendo un amplio número de medios de habla portuguesa con similares titulares. Incluso se solicitó en el Senado brasileño un reconocimiento para el doctor Barbuto por su trabajo, un "voto de apluso", con la siguiente justificación: "El homenaje que ahora formulo se justifica por la relevancia de la investigación del doctor Jose Alexandre. La vacuna contra el cáncer por él desarrollada merece la aprobación de la Agência Nacional de Vigilância Sanitária, por tener comprobada su eficacia para interrumpir el crecimiento de los tumores cancerígenos". Y firma el senador Arthur Virgilio.
¿Que usted como enfermo o familiar de enfermo no ha oído hablar de la vacuna? ¿Que su oncólogo no le ha contado nada? Bien, es cierto que la vacuna no se comercializa en Europa pero ni siquiera eso sería una excusa. ¿No se les da la opción a los pacientes de gastarse enormes fortunas en las carísimas clínicas norteamericanas? La pregunta pues es por qué nuestros oncólogos no hablan de ella, por qué no se utiliza en España. ¿Correría la Seguridad Social con los gastos de un tratamiento que no se facilita en España?
Ya que su oncólogo no se lo ha contado lo haremos nosotros.

RESULTADOS ESPERANZADORES
La Agência Nacional de Vigilância Sanitária dio el visto bueno a la comercialización de la vacuna -en realidad, la comercialización del protocolo de obtención de la misma- primero porque al tratarse de una vacuna individualizada no puede ser considerada un medicamento; y segundo -pero más importante-, porque consideró que como procedimiento médico, al haberse obtenido resultados esperanzadores en la fase de experimentación sin ningún tipo de efectos secundarios, podría ofrecerse a los pacientes cuya evolución clínica les permitiera beneficiarse de ella.
Los estudios de verificación se desarrollaron de forma conjunta por el Departamento de Inmunología del Instituto de Ciências Biomédicas da Universidade de São Paulo (USP), el Laboratorio de Patología Cirúrgica e Molecular y el Centro de Oncologia do Hospital Sírio-Libanês, y en ellos se trató a 70 pacientes en dos grupos diferentes. Todos ellos con melanoma y cáncer de riñón -ambos en fase de metástasis- a los que se había dado una esperanza de vida bastante reducida (entre 6 y 9 meses) y que ya no respondían a los tratamientos convencionales. Los pacientes no debían haber recibido además ninguna sesión de Quimioterapia, Radioterapia o Inmunoterapia durante al menos 4 semanas antes de la iniciación del estudio. Se decidió definir como beneficio clínico la estabilización de la enfermedad durante un período de 3 meses, criterio también utilizado en el caso de la terapia hormonal en el cáncer de pecho.
El primer grupo incluyó a 35 pacientes -13 con melanoma y 22 con cáncer de riñón- y los resultados fueron publicados en la revista Cancer, Inmunology and Inmunotherapy.
"Usando este criterio -escribía el doctor Barbuto en Scientific American Brasil- cerca del 80% de los pacientes que habían recibido al menos dos de las dosis inicialmente propuestas en el estudio presentaron beneficio clínico con la vacunación. Esta estabilización de la enfermedad tuvo un período medio de cerca de 6 meses y no hubo diferencias entre ambas neoplasias. Además, la supervivencia media de los pacientes vacunados fue de 13 meses para los portadores del melanoma y superior a los dos años para los portadores de carcinoma renal. Otro punto interesante es que esta estabilización de la enfermedad estuvo acompañada de una mejora en la calidad de vida de los enfermos que se sintieron mejor, ganaron con frecuencia peso y no presentaron efectos secundarios nocivos como consecuencia de la vacunación. La vuelta del crecimiento del tumor, cuando ocurrió, no siempre fue al mismo ritmo que antes del tratamiento y en algunos casos se dio en tejidos donde el sistema inmune tiene una actividad menor, como el sistema nervioso central. También en uno de los pacientes llegamos a observar una 'respuesta patológica', es decir, en un análisis histológico del lugar en donde tenía el tumor no se consiguieron identificar células neoplásicas ni apenas células del sistema inmune sugiriéndose que estas últimas infiltraron y destruyeron el tumor después de la vacunación".
Los resultados, considerados como muy esperanzadores, llevaron al doctor Barbuto y a su equipo a realizar un nuevo estudio con otras 35 personas enfermas haciendo unas modificaciones mínimas en el protocolo a fin de no sólo vigilar la respuesta clínica sino además obtener datos sobre la respuesta inmune. Los resultados clínicos se vieron confirmados. "Observamos otra vez -sigue recordando Barbuto- la estabilización de la enfermedad en cerca del 80% de los pacientes por un período equivalente y, una más vez, sin efectos secundarios significativos. Además también en este segundo grupo se pudo apreciar reducción del volumen tumoral después de la vacunación en algunos pacientes, como se observó, por ejemplo, en las tomografías de una persona enferma que antes de la vacunación presentaba grandes metástasis mediastinas, es decir, tumores en el mediastino, que desaparecieron prácticamente después del tratamiento".
Es evidente que al tener que probarse la vacuna brasileña en pacientes completamente desahuciados por la oncología oficial -como ocurre con tantos otros productos que podrían significar respuestas alternativas- era difícil obtener mejores resultados como reconocían los autores de la investigación en Cancer, Inmunology and Inmunotherapy: "El hecho que no se obtuvieran mejores contestaciones clínicas no es sorprendente. Todos los pacientes incluidos en el protocolo tenían grandes masas tumorales y en el momento del inicio del protocolo muchos estaban en una fase muy agresiva de la enfermedad con limitaciones evidentes en su calidad de vida. A pesar de lo cual algunos de esos pacientes experimentaron prolongados períodos de estabilidad de la enfermedad y volvieron a su vida normal sin las barreras de Quimioterapia que, para ellos, suponía un beneficio muy bajo". Barbuto y sus colegas tenían claro cuál era la línea a seguir: "En conclusión, los datos presentados apoyan el uso y un estudio más amplio de la vacunación con células dendríticas para el tratamiento de pacientes con cánceres avanzados y, más probablemente, indican su uso para pacientes con la enfermedad menos avanzada que podrían beneficiarse más aún de este acercamiento".
Con las cosas tan claras los investigadores se plantearon el siguiente paso: cómo llegar a hacer viable la vacuna para uso clínico. La respuesta fue la creación de una compañía de biotecnología, Genoa, encargada de poner en el mercado -con el beneplácito de la Agência Nacional de Vigilância Sanitária-, HybriCell, la primera vacuna comercializada contra el cáncer. De la importancia del proyecto es un buen ejemplo el interés que ha mostrado ya el Gobierno de Corea del Sur en la empresa. "Recorrieron la empresa, les gustó lo que vieron y nos invitaron a mudarnos allá. Luego propusieron los incentivos para hacerlo -declaraba Fabio Diogo, uno de los directivos de Genoa a un periódico mexicano-. Éstos incluían la exención de impuestos durante 50 años y todos los salarios de Genoa cubiertos por ese Gobierno durante 20 años. No hemos dicho que no". De momento, pues, la vacuna sigue siendo brasileña; y mientras no se apruebe en Europa puede conseguirse allí. Veamos ahora cuáles son las bases científicas de la vacuna desarrollada por Barbuto.

LAS CÉLULAS DENDRÍTICAS
Es obvio que la búsqueda de vacunas contra el cáncer -la primera en el mundo la desarrolló y patentó a nivel internacional el investigador español Fernando Chacón, creador del Bio-Bac, sin que los distintos ministros de Sanidad españoles hayan querido nunca comprobar oficialmente sus aseveraciones y su eficacia- se considera hoy el gran reto de la investigación oncológica mundial. Cada vez son más los científicos que estudian la relación entre el sistema inmune y las células tumorales. Y muchas las líneas de investigación que tratan de buscar respuestas a cómo activar el sistema inmune en presencia de células tumorales o en cómo impedir que éstas pasen desapercibidas ante nuestro sistema defensivo.
Nosotros, en Discovery DSALUD, les hemos contado también ya los éxitos conseguidos en México por el doctor Salvador Capistrán -miembro del Consejo Asesor de nuestra revista- con sus vacunas elaboradas a partir de fracciones peptídicas tumorales obtenidas de la orina de los pacientes, trabajo recientemente reconocido -¡por fin!- por la Oncología oficial mexicana pues acaba de ser invitado a presentar su trabajo y resultados en el más importante foro de oncólogos del país. Sólo año y medio después de que lo hiciese en la capital de España durante el I Congreso Internacional sobre Tratamientos Alternativos y Complementarios en cáncer que nuestra revista organizó en el Palacio de Congresos de Madrid.
E igualmente nos hemos ocupado de los trabajos del médico mexicano Sergio Estrada con factores de transferencia -cadenas peptídicas compuestas de decenas de aminoácidos que parecen almacenar toda la experiencia del sistema inmune- obtenidos de los glóbulos blancos. Pero claro, en ambos casos se trata de investigadores sin ánimo de lucro que además han llevado adelante su trabajo sin apoyo económico alguno con lo que ello supone de aislamiento del resto de la oncología oficial.
Así que mientras Chacón, Capistrán, Estrada, Barbuto y otros investigadores de los que hablamos más adelante- han obtenido ya vacunas anticancerígenas... decenas de laboratorios de todo el mundo siguen ignorando sus aportaciones y buscando otras que poder patentar y comercializar enfrentándose, una y otra vez, al hecho de que las células tumorales escapan a la vigilancia de nuestro sistema inmune.
Volvamos pues al trabajo del investigador brasileño -a quien dedicamos en esta ocasión el presente artículo- a fin de explicar que su trabajo empezaría con la identificación -realizada a nivel internacional- del importante papel que juegan las células dendríticas en la respuesta tumoral. Las células dendríticas son las responsables en nuestro organismo de atrapar a los antígenos -sustancias que inducen la formación de anticuerpos de virus, bacterias y otros organismos patógenos y señalárselos a las células T de nuestro sistema inmune para que inicien la respuesta inicial. Las células dendríticas se encuentran por todo el organismo y poseen en su parte externa receptores capaces de detectar los antígenos y trasladarlos hasta el ganglio linfático más cercano. Y es en el sistema linfático donde precisamente se producen los linfocitos T. La información entregada señala además el lugar exacto donde se requiere su intervención.
A los inmunólogos involucrados en esta línea de investigación les sorprendió constatar que el crecimiento tumoral se produce en un microambiente donde las células dendríticas no cumplen su función de forma adecuada. Para que una célula dendrítica presente un antígeno (una sustancia reconocible para el sistema inmune) a los linfocitos T tiene que haber pasado de un estado "no maduro" a uno "activado", estado que no acaban de alcanzar en el microambiente tumoral impidiéndose así la captura de antígenos y la posterior respuesta del organismo. Pero además puede ocurrir que en los enfermos de cáncer ni siquiera exista una adecuada producción de células dendríticas porque sus células precursoras, los monocitos, no acaben de diferenciarse adecuadamente.
"Así, para que el sistema inmune -escribe el doctor Barbuto- pueda responder a una sustancia extraña necesita que sea presentada por una célula dendrítica. Tales células pueden encontrarse difusamente por el cuerpo y su aislamiento in vitro, aunque es posible, es laborioso y poco eficiente. Hace cerca de diez años, sin embargo, fue descrita la posibilidad de inducir, en cultivos, la diferenciación de otros tipos celulares en células dendríticas. Entre estos tipos precursores está el monocito, una célula conseguida fácilmente de la sangre periférica y que da origen, en un período de 5 a 7 días, a células morfológicas y funcionalmente equivalentes a las dendríticas conseguidas en el organismo. Con esta innovación llegó a ser posible generar células dendríticas en gran cantidad y de manera relativamente simple".
El siguiente paso que diferencia las distintas líneas de investigación a nivel mundial es decidir cómo conseguir que las células dendríticas producidas masivamente en laboratorio presenten los antígenos tumorales al sistema inmune. Y entre las distintas maneras Barbuto escogió para su vacuna la fusión eléctrica de células dendríticas alogénicas -es decir de pacientes voluntarios sanos- y de células de tumor autólogas, es decir, procedentes del propio enfermo.
Y aunque otros investigadores también han decidido utilizar células dendríticas o monocitos del propio paciente Barbuto se inclinó por el uso de células de donantes sanos convencido de que al aprovechar la capacidad de presentación de antígenos de un donante sano la inducción de la contestación inmune contra el tumor es mucho más eficaz. Además las células de donante permiten afrontar el hecho de que uno de los problemas del enfermo de cáncer es posiblemente la incapacidad de sus monocitos para transformarse en células dendríticas.

LA FUSIÓN
En suma, para la preparación de la vacuna se consiguieron células mononucleares de un donante sano por leucoforesis -proceso similar a la donación de plaquetas- en el que separa la sangre del donante y se retiene solamente un tipo celular definido. Después esas células fueron separadas por gradientes de densidad y cultivadas durante cerca de dos horas período en el que los monocitos se separan dando después comienzo la fase de enriquecimiento con citoquinas y factores de crecimiento a fin de buscar la diferenciación de los monocitos en células dendríticas. Luego, al quinto día de cultivo, se añade otra citoquina capaz de provocar la activación de las células dendríticas. Y al séptimo las células ya cuentan con las características necesarias para actuar como presentadores eficaces del antígeno.
Después se obtienen directamente células del tumor primario o metastásico, razón por la que es necesario para el protocolo de vacunación que el tumor sea accesible. Células que son desmenuzadas a través de una digestión enzimática obteniéndose al final del proceso entre uno y diez millones de células monocelulares viables por cada gramo de tejido digerido. Éstas se recuperan, se lavan y se criogenizan hasta el momento de la hibridación.
En el momento elegido las células dendríticas cultivadas son recogidas y suspendidas en una solución estéril de glucosa al 5% en una concentración de uno a diez millones de células por mililitro. Después se descongelan las células tumorales y se suspenden en el mismo tipo de solución. Las dos suspensiones celulares son mezcladas en volúmenes iguales y a continuación las células son fundidas por un pulso eléctrico de 1.000 V/cm.
"Este método -señala Barbuto en su artículo- tiene una eficacia de fusión del 15%, pero para la inyección (intradérmica o directamente en algún nodo linfático, órgano del sistema inmune que concentra los linfocitos) no se procede a ningún método de separación adicional. De tal manera, son inyectadas tanto las células fundidas como las no fundidas. Antes de la inyección las células son sometidas a una alta dosis de radiación gamma (200 Gy), para prevenir su multiplicación eventual en el paciente".
Pues bien, los enfermos recibieron dos dosis de la vacuna celular híbrida con un intervalo de al menos seis semanas entre ellas. Tras la segunda dosis la vacunación continuó con el mismo intervalo hasta el final de la progresión de la enfermedad o hasta que no hubo ninguna célula tumoral disponible para la preparación de la vacuna.
Los resultados finales fueron los ya citados. A juicio de los investigadores, y más allá de las evidencias clínicas recogidas, una mayor concreción de los resultados directos de la vacuna sobre el funcionamiento del sistema inmune queda pendiente de estudios posteriores. "In vivo -explica Barbuto- fue posible percibir una recuperación funcional del sistema inmune de los pacientes por la recuperación de respuestas de hipersensibilidad tardía a los antígenos estándar, respuestas que eran negativas antes de la vacunación y que llegaron a ser positivas después de ella. Estos análisis sugieren que el sistema inmune de los pacientes, al recuperar sus funciones, habría podido también adquirir la capacidad de reconocer y de luchar contra las células tumorales del paciente. Esto se daría, por un lado, por la recuperación funcional de los precursores de las células dendríticas que, después de la vacuna, tendrían mayor capacidad de distinción de las células tumorales. Por tanto, como las células dendríticas, podrían presentar los antígenos del tumor a los linfocitos y desencadenar una respuesta específica. Por otra parte, la recuperación de las respuestas de hipersensibilidad tardía indica que los mecanismos del sistema se vuelven más activos después de la vacunación pudiendo dirigirse contra el tumor y destruirlo".

ENTREVISTA CON JOSE ALEXANDRE BARBUTO
Es evidente que el trabajo del doctor Barbuto ha abierto en todo el mundo enormes expectativas. Quisimos por ello saber el estado actual de su trabajo y ésta es la conversación que mantuvimos con él hace apenas unos días, el pasado 10 de noviembre.
-Ha recibido usted un reconocimiento público poco habitual: ¡el del Senado de su país!
-Efectivamente, recibí un Voto de Aplauso del Senado por el desarrollo de la vacuna. Lo que me anima a proseguir con más ahínco aún la investigación.
-¿En qué estado se encuentra ésta?
-En los últimos meses hemos dedicado la mayor parte de nuestro esfuerzo a investigar la biología de las células dendríticas para tratar de identificar las mejores maneras de aumentar la eficacia de su uso en la terapia anticancerígena. Y ello nos ha permitido entender mejor las alteraciones que en esas células sufren los pacientes de cáncer y diseñar estrategias para mejorar sus funciones.
-¿Se está investigando ya la eficacia de la vacuna en otros tipos de cáncer?
-En estos momentos estamos elaborando nuevos protocolos de investigación para constatar su eficacia en neuroblastomas, mielomas múltiples, glioblastomas, linfomas y, posiblemente, osteosarcomas pero ninguno de los trabajos ha comenzado aún.
-¿Y tienen más resultados sobre enfermos con cáncer renal o melanomas?
-No. Pero sí tenemos nuevos datos sobre la biología de las células de los pacientes cancerosos. Nos hemos dado cuenta, observando la fisiología del sistema inmune, de que los linfocitos, para determinar el modelo de respuesta necesitan identificar los diferentes antígenos y para ello dependen de la "presentación" de los mismos. Y dado que las células dendríticas tienen una capacidad única para presentar los antígenos a los linfocitos tiene mucho sentido que estén involucradas en la determinación de la respuesta inmune al cáncer así como a cualquier otro estímulo.
-¿El deterioro sufrido por el sistema inmune a lo largo de un tratamiento con quimioterapia y radioterapia no puede impedir que los resultados con la vacuna sean mejores?
-Se podría suponer que la "agresión" representada por la quimioterapia y radioterapia podría impedir el logro de mejores resultados con la inmunoterapia pero uno no puede olvidar que además de esa "agresión" la quimio y la radioterapia también reducen la carga tumoral en los pacientes. Y dado que el propio tumor afecta al sistema inmune negativamente es difícil determinar el efecto neto de estos tratamientos cuando consideramos los resultados de la inmunoterapia. Sólo estudios específicos diseñados para ese fin podrían contestar a esa pregunta de manera precisa.
-¿Cree que si se aplicara su vacuna en estados iniciales de cáncer en lugar de en fases avanzadas la reacción del sistema inmune sería mejor y, por ende, habría mayor esperanza de vida?
-Tiene sentido suponer que cuanto más pronto "aprenda" el sistema inmune de las células tumorales más pronto serán eliminadas y, por ende, más eficaz será la inmunoterapia. Pero eso sólo podrá saberse con certeza tras nuevos ensayos. Es importante recordar que durante mucho tiempo nuestras predicciones, sólidamente basadas en el conocimiento disponible, fueron negadas. Y aunque inicialmente nos hayamos sentido defraudados tales hechos han sido al final positivos para el progreso de nuestra comprensión de la naturaleza. Sólo corrigiendo continuamente nuestros puntos de vista y modelos podemos aprender más y actuar más eficazmente. En la ciencia como en la vida en general.
-Aunque por motivos de experimentación hayan sido pacientes con melanomas y cánceres renales los primeros en ser vacunados, ¿al ser la suya una vacuna que utiliza células tumorales del paciente y células dendríticas alogénicas no es lógico que pensar que ha de servir también en otros tipos de cánceres?
-Sí, pero debemos verificarlo de forma específica con protocolos clínicos diseñados para evaluarlo.
-¿Se han llevado a cabo experiencias con pacientes voluntarios en estados iniciales de la enfermedad que aunque puedan ser considerados "casos anecdóticos" reflejen una clara mejoría?
-Es difícil estar seguro de los resultados reales en los casos de pacientes en fases iniciales de cáncer porque el seguimiento ha de ser mucho más amplio para estar seguro de la respuesta.
-¿Están aplicando ya la vacuna en sus protocolos oficiales los oncólogos de su país?
-No de forma mayoritaria. Algunos la utilizan en casos específicos pero no se hace aún de forma masiva porque el número de pacientes tratados no justifica todavía la modificación estable de los protocolos oficiales.

OTRAS EXPERIENCIAS
En suma, en la actual carrera despiadada para conseguir una vacuna patentable -lo son todas las carreras comerciales- el profesor Barbuto y su equipo han conseguido llegar a la meta con ventaja. Ello no quiere decir que sean los únicos que están trabajando en esta línea pero son los que han conseguido romper el círculo vicioso de una investigación que se repite y repite a nivel mundial, una y otra vez, pero que -no se sabe muy bien por qué extrañas razones (¿o sí?)- nunca acaba de concretarse como ahora ha hecho el grupo de Barbuto. Un ejemplo. Fue en 1996 cuando Ronald Levy, Director de la División de Oncología en la Universidad de Stanford (California, EEUU), publicó junto a otros colegas un estudio en Nature Medicine titulado: Vaccination of patients with B-cell lymphoma using autologous antigen-pulsed dendritic cells. Y en él ya señalaba claramente este tipo de vacunas como solución al cáncer. "En este estudio -se lee en la síntesis de su trabajo- nosotros investigamos la capacidad de las células dendríticas autólogas (del propio paciente) fundidas con proteínas específicas tumorales para estimular la inmunidad antitumoral cuando son inyectadas como vacuna. Cuatro pacientes con linfoma de células B folicular recibieron una serie de tres o cuatro inyecciones de células dendrítico-tumorales seguidas, en cada caso, por inyecciones hipodérmicas de antígeno soluble dos semanas después. Y todos los pacientes desarrollaron respuestas antitumorales mensurables. Además un paciente ha experimentado la regresión completa del tumor, un segundo paciente una regresión parcial y a un tercer paciente le está desapareciendo toda evidencia de enfermedad"
Seis años después, según informaba la agencia Reuters desde Nueva York, Levy seguía demostrando que su vacuna puede inducir respuestas del sistema inmune y una regresión tumoral durable en pacientes con linfoma no-Hodgkin de células B, fases III o IV. En otro estudio modelo él y sus colegas vacunaron a 10 pacientes que habían recaído o que mostraban la enfermedad. Los investigadores observaron actividad antitumoral en cuatro pacientes y en tres de ellos una respuesta plena. Después ampliaron el estudio a 25 nuevos pacientes. De los 23 pacientes que completaron la serie de vacunación 15 mostraron respuesta linfocitaria y dieciséis estabilizaron la progresión durante una media de 43 meses. Y en un subgrupo de 18 pacientes que experimentaban escasa respuesta a la Quimioterapia cuando empezó la vacunación cuatro de ellos mostraron una regresión sostenida del tumor.
Y Levy no es el único. Hay muchos más investigadores con resultados similares, cada uno en su propio país. A. Kluger y otros colegas del Departamento de Urología de la Universidad de Gottingem (Alemania) publicaron en el año 2000 una investigación titulada Regression of human metastatic renal cell carcinoma after vaccination with tumor cell-dendritic cell hybrids para la que utilizaron básicamente el mismo método seguido por Barbuto en Brasil. "Nosotros -señalan en su investigación- presentamos un estudio de vacunación celular híbrida en 17 pacientes. Usando las técnicas de electrofusión generamos células híbridas de células tumorales autólogas y células dendríticas alogénicas (…) Después de la vacunación, y en un tiempo medio de 13 meses, cuatro pacientes rechazaron todas las lesiones de tumor metastático completamente, uno presentó una 'respuesta mixta' y dos tuvieron una reducción de masa tumoral de más del 50%. Nuestros datos indican que la vacunación celular híbrida es una terapia segura y eficaz para el carcinoma celular renal y puede proporcionar una estrategia ampliamente aplicable para otras malignidades con antígenos desconocidos".
E investigando en este campo nos enteramos de que dos investigadores de la Universidad de Chile, Flavio Salazar y Carlos Ferrada, han desarrollado también una vacuna que atenúa los efectos del melanoma. Para hacer su vacuna obtienen las células dendríticas de la sangre del paciente. Una vez cultivadas, se hace un "puré" de melanoma que se cultiva junto a las células dendríticas, éstas lo digieren y expresan en sus membranas las proteínas antigénicas del melanoma. Luego estas células son inyectadas en los pacientes, los linfocitos T reconocen las células tumorales y atacan al melanoma. En la actualidad trabajan en el desarrollo de vacunas contra el cáncer de piel, cáncer renal y leucemia.
"Estamos utilizando los mismos métodos de vanguardia que se están utilizando en Estados Unidos -afirma Salazar en el diario Últimas Noticias de Chile-. Pero una investigación de este tipo, de acuerdo a los estándares del Primer Mundo, requería de un millonario laboratorio de bioseguridad que no había cómo construir en Chile. La vacuna la hicimos igual pero no cumplimos con todos esos espectaculares métodos de seguridad. No la habríamos hecho si hubiésemos empezado por pensar primero en el laboratorio y después en la vacuna".
Hoy su proyecto tiene un coste de 420 millones de pesos y el Fondo de Fomento del Desarrollo Científico y Tecnológico les ha concedido 310. Otro 20% será aportado por dos empresas: Oncobiomed y Tecnofarma. En todo caso, Salazar afirma que el aporte económico más significativo proviene de los estudiantes de pre y post grado: "No se les paga o se les paga muy poco. Son profesionales que reciben 100.000 pesos y trabajan todo el día". Según recoge el diario chileno, el equipo -formado por médicos, biólogos, bioquímicos, veterinarios, biotecnólogos y químicos farmacéuticos- goza de otro tipo de satisfacciones: "Tuvimos un paciente -declaró Salazar al diario chileno- que tenía un melanoma intraocular bastante grande y estaba con morfina para el dolor. Se puso la primera vacuna y cuando volvió por la segunda nos dijo que ya no estaba usando morfina porque ya no le dolía".
Como vemos, soluciones al cáncer no faltan en el mundo pero casi todas se quedan en el ámbito universitario. En el caso de las vacunas estamos además ante tratamientos individualizados lo que hace más difícil su rendimiento comercial y, por ende, su difusión internacional. Afortunadamente en Brasil se ha dado un primer paso importante que incluye todos los elementos deseables: el enfoque individual de la lucha contra el cáncer desde el propio sistema inmune del paciente y no desde la agresión al mismo; un notable equipo de investigación encabezado por un inmunólogo, el doctor Barbuto; una universidad capaz de apoyar la investigación junto a otros centros públicos; la iniciativa -ante la falta de apoyo de grandes laboratorios- de crear una empresa biotecnológica propia: Genoa; el apoyo político del Gobierno del estado de Sao Paulo; y la visión pragmática de la Agência Nacional de Vigilância Sanitária que además de reconocer que como vacuna individualizada no necesita de los mismos requisitos que un medicamento aprobó su uso basándose en los beneficios clínicos obtenidos y en la ausencia de efectos secundarios en los pacientes.
Nadie puede afirmar hoy ya, en suma, que no existen vacunas contra el cáncer. Las hay aunque los oncólogos se hayan empeñado hasta ahora en ignorarlas.


Antonio F. Muro


Fuente

http://www.dsalud.com/numero89_3.htm

Despues de tanto esperar alfin salio, algo tan necesario como lo es esta vacuna.
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