DAIA pidió que los jueces "no tengan miedo" del caso nisman

La DAIA pidió que los jueces "no tengan miedo" de tomar la denuncia de Nisman


Los juzgados de Ariel Lijo y Daniel Rafecas rechazaron su competencia en la presentación que acusaba a la Presidente y a varios miembros de su Gobierno de intentar desviar la investigación por la voladura de la AMIA





¿Yo, señor? No, señor. La frase inmortalizada por El Gran Bonete parece aplicarse a la perfección a los caminos judiciales que recorre el dictamen presentado por Alberto Nisman antes de su muerte. Se trata de la denuncia que incluye a la presidente Cristina Kirchner, a su canciller Héctor Timerman, al piquetero Luis D'Elía y al líder de Quebracho, Fernando Esteche, entre otros.

En ese escrito Nisman acusó al Gobierno de organizar una "confabulación criminal" para desviar la causa por la voladura de la AMIA y librar de responsabilidades a los iraníes que están acusados en el expediente. Según el dictamen, Irán se había comprometido a mejorar las relaciones comerciales con la Argentina a cambio de que cayeran las circulares rojas emitidas por Interpol para detener a los sospechosos implicados en el atentado.

Antes de morir, el fiscal de la UFI-AMIA radicó su denuncia ante el juez federal Ariel Lijo. Lo eligió a él porque es el mismo magistrado que interviene en otra pesquisa por encubrimiento que este año debería llegar a la etapa del juicio oral. Eran mediados de enero, y la mayoría de los tribunales estaban cerrados. La jueza de feria, María Servini de Cubría, consideró que no había elementos para acelerar el tratamiento del escrito de Nisman y aplazó su tratamiento para febrero.

El domingo 18 de enero cambió el escenario judicial (y político). Nisman apareció muerto en su casa, Lijo interrumpió su licencia y tomó el control de la pesquisa. Durante los últimos días de enero, el juez dispuso una serie de medidas para preservar las pruebas pero no tomó decisiones de fondo en el caso. Ya tenía en claro que iba a rechazar su competencia una vez que cesara la feria.

Y así fue. El 2 de febrero el escrito de Nisman recorrió varios metros dentro de los pasillos de los tribunales de Comodoro Py. Lijo se declaró incompetente, la Cámara Federal realizó un nuevo sorteo, y el azar quiso que la instrucción quedara en manos de Daniel Rafecas, quien estará de licencia hasta fin de mes. Sebastián Ramos, el juez que lo subroga, también rechazó el caso -previa consulta a Rafecas-. Ahora la última palabra la tendrá la Cámara Federal. ¿Pues entonces quién la tiene?

"Espero que los jueces no tengan miedo, sino que se dediquen a otra cosa"

Las idas y vueltas disgustaron a la comunidad judía. El vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff, pidió que los magistrados no tengan miedo de tomar el expediente y analizar las responsabilidades de los funcionarios acusados por Nisman.

"En el caso del juez Rafecas, tengo muy buenas referencias; pero que están pasando cosas, sí están pasando cosas. La verdad espero que los jueces no tengan miedo, sino que se dediquen a otra cosa", señaló en diálogo con Luis Novaresio, en radio La Red.

El vicepresidente de la DAIA, manifestó así su preocupación por la falta de un magistrado en la denuncia presentada por Nisman contra la Presidente, cuatro días antes de morir. "Será hora de que en aras de una República mejor, con valores universales y para toda la sociedad, no usufructuados por intereses personales o partidarios, la gente se ponga la camiseta y sobre todo los que ocupan la magistratura", reclamó.

En este sentido, Wolff aclaró que no tiene pruebas sobre los posibles temores que hay en el Poder judicial, pero comentó que en su ámbito se "escuchan cosas". "No me consta que tengan o no miedo, pero a mí la gente me para por la calle y me dice que me cuide y que tenga cuidado", manifestó.

El representante de la comunidad pidió tranquilidad a la sociedad y dijo que "no va a pasar nada". "No tengan miedo, en diciembre no se termina el mundo, la Argentina sigue adelante", dijo y concluyó: "Somos pacientes y en algún momento vamos a tener juez".

La mirada del Gobierno

El secretario General de Presidencia, Aníbal Fernández, volvió a desestimar la presentación que había realizado el fiscal especial para la causa AMIA, que tenía como imputados a la Presidente, el canciller y otros dirigentes vinculados al oficialismo.





El funcionario kirchnerista insistió en que la denuncia "no la escribió" el fallecido funcionario judicial: "Cuando se presentó ya dije que era bochornosa. Alguien le dio ese escrito para que él le pusiera la firma".

Además reiteró que detrás de esta resonante acusación hay servicios de inteligencia que no responden al Gobierno. Y se refirió a la decisión del juez Ariel Lijo, que eligió declararse incompetente y envió la causa a sorteo.

"El trabajo que hizo Nisman están tan falto de solvencia que no ha constituido los elementos suficientes para demostrarle al magistrado que hay conexidad entre las causas. Y como no la hay, a Lijo no le quedó otra que elevarlo a la Cámara para que lo sortee", sentenció.