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De la Villa 31 a las pasarelas de Milán

Son Delia Cáceres (19) y Sonia León (18). Las dos viven en el asentamiento de Retiro y son modelos de la agencia Guido Models, que funciona ahí desde 2009. Fueron convocadas para desfilar en julio para Dolce & Gabbana



ste es el resultado de mucho esfuerzo”, dice Guido Fuentes (47), fundador de Guido Models, la agencia de modelos que funciona, desde 2008, en la Villa 31. “A veces llego a casa y salto, lloro y grito solo de tanta emoción que tengo. Esto me da esperanzas porque quiere decir que las chicas pueden salir adelante”, cuenta Guido. Las chicas de las que habla son Delia Cáceres (19) y Sonia León (18), que fueron de las primeras en unirse a la agencia y ahora fueron seleccionadas para desfilar en Milán, para Dolce & Gabbana, una de las marcas favoritas de celebridades como Scarlet Johansson, Naomi Campbell, Victoria Beckhman y Lionel Messi.

El año pasado, Guido fue contactado vía Facebook por Paolo Galimberti, colaborador de la firma italiana. “Me felicitó por mi trabajo y me dijo que quería darme una mano de alguna manera”. Impactado por la belleza de sus modelos, le pidió que le enviara más fotos de ellas para poder mostrárselas a Stefano Gabbana. Unas semanas más tarde, Paolo le dijo que las quería a Delia, Sonia y María Portillo (que finalmente decidió no ir) para un desfile que se hará en la capital italiana de la moda, en julio. “Las chicas están juntando dinero y yo también para poder cubrir los gastos de traslado y estadía porque tenemos muchas ganas de ir pero no contamos con ningún tipo de financiamiento”, explica Guido.



Hoy siente que está viviendo un cuento de hadas, pero su vida nunca fue sencilla. Más bien estuvo rodeada de obstáculos que él aprendió a sortear con una voluntad de hierro. Guido nació en Tarica, Bolivia. “Tengo dos familias, la biológica, que es súper humilde y trabajadora; y la de crianza, que es de gente más acomodada. Son todos profesionales. A ellos los conocí cuando tenía 11 años. En ese entonces, yo vendía cigarrillos, chicles y dulces en los bares para ganar dinero porque mi familia era muy pobre. Mi mamá trabajaba todo el día. Ellos me adoptaron, me criaron y fue un cambio de vida total: me hicieron estudiar, me dieron una buena casa y auto; pero tuve que pagar un precio muy alto por recibir todas esas comodidades. Fui víctima de todo tipo de maltratos y de abusos físicos. Ni bien pude me fui del país y viene acá. Necesitaba alejarme de esa historia”, recuerda y se le quiebra la voz.

Cuando llegó a la Argentina, se instaló un tiempo en el barrio de Once. Trabajó como empelado de limpieza en la Terminal de Retiro pero quería hacer otra cosa. Sabía que lo suyo iba por el lado de la moda. “En Bolivia había pasado mucho tiempo en la casa de alta costura que tenía mi familia de crianza, así que crecí viendo modelos y vestidos”, detalla Guido. La esperanza fue siempre su motor, así fue que empezó a armar sus propios diseños de shorts, remeras y camperas para vender en La Salada. “Eran todas creaciones mías, nunca copié modelos de nadie”, aclara Guido.



Cuando vio que eso iba bien se animó a soñar un poco más: quería fundar su propia agencia de modelos. En 2008 comenzó a dar los primeros pasos con su tan ansiado emprendimiento: Guido Models. Fue casa por casa, buscando chicas que quisieran unirse a sur proyecto. “Yo hago los vestidos, les enseño a caminar a las chicas y armo las presentaciones”, dice Guido dando cuenta de su rol multifacético de productor de moda, diseñador y manager. El primero desfile que hizo fue en 2009, en la Villa 31. Desde ese entonces, fue organizando eventos en distintos barrios porteños: Flores, Parque Patricios y Retiro, entre otros. Ahora está participando, junto a sus modelos, de Bolivia Moda, donde se reúnen los diseñadores locales más importantes. Ya en 2014 había viajado a ese país vecino para hacer notas y presentaciones.

“Mi principal objetivo con todo esto es que haya integración. Queremos darle un fin a la discriminación, y concientizar a la gente para que sepan que somos gente de trabajo, que queremos salir adelante. Las chicas quieren progresar. Ellas estudian, trabajan, cuidan a sus familias y ahora tienen este sueño que puede hacerse realidad. Quiero que puedan lograr su objetivos y que no tengan que pasar por las cosas que, lamentablemente, yo he tenido que atravesar”, dice, entre lágrimas.



Guido cuenta que transitó momentos muy duros de depresión que lo llevaron, en dos oportunidades, a intentar quitarse la vida. “Pero todo eso pasó. Con Guido Models recuperé la esperanza. Ahora estoy luchándola”, reflexiona.

Su historia no pasó desapercibida. En 2009, cuando hizo lo que sería el desfile inaugural de su agencia, diferentes medios locales e internacionales fueron a cubrir el evento. Fundar una escuela de modelos en un asentamiento era de por sí osado. Animarse a desafiar los estereotipos y a luchar contra la discriminación parecía una misión imposible. O apenas un intento fugaz que no duraría.



Pero el sueño afianzó su proyecto y siguió creciendo. Hubo más desfiles donde sus modelos incluso llegaran a lucir vestidos de Jorge Ibañez. Llegó, el año pasado, la invitación para hacer distintas participaciones en eventos de moda en Bolivia y ahora, a pocos pasos, está el desfile de uno de los diseñadores más importantes del mundo en Milán. Esta historia es, sin duda, de película. Y fue la directora argentina Julieta Sans la que tuvo esa visión. Primero se acercó a Guido y sus modelos en calidad de fotógrafa, para retratarlos, pero luego fue por más y decidió hacer Guido Models, el documental con el que debutó en el mundo cinematográfico y que fue estrenado, con éxito, en el último BAFICI.


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