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debate

entrevista dada por Vargas Llosa al diario La Nación de Argentina y respuesta entregada por Eduardo Galeano.

Eduardo Galeano le contesta a Vargas Llosa
Milenio/ 24-enero-06

El destacado novelista peruano publicó el artículo "Asoma en la región un nuevo racismo: indios contra blancos".
La caracterización como "caudillos bárbaros" de los actuales líderes populares de algunos países de América Latina es "un mito mentiroso" y un "acto de autodesprecio", según el escritor Eduardo Galeano, quien asiste a la toma de mando presidencial del líder indígena Evo Morales.

Así respondió Galeano al artículo del escritor Mario Vargas Llosa, en el que califica de "racistas" los planteamientos de líderes latinoamericanos como Evo Morales, Hugo Chávez y el candidato presidencial Ollanta Humala.

El destacado novelista peruano publicó el artículo "Asoma en la región un nuevo racismo: indios contra blancos", reproducido en el periódico argentino La Nación, en el que calificó de racistas los planteamientos del presidente electo de Bolivia, Evo Morales; del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y del candidato presidencial peruano Ollanta Humala.

"Plantear el problema latinoamericano en términos raciales como hacen aquellos demagogos es una irresponsabilidad insensata", señaló el escritor y ex candidato presidencial peruano.

"Me parece muy significativo lo que ocurre en Bolivia como un acto de afirmación de la diversidad", lo cual es opuesto al "racismo, el elitismo y el militarismo, que nos dejan ciegos de nuestra maravillosa plenitud, de ese arco iris que somos", declaró Galeano en La Paz.

El escritor uruguayo, autor de Las venas abiertas de América Latina y de Memorias del fuego, asistió al ritual indígena en las ruinas de Tiahuanacu, en el cual Morales fue investido de la máxima autoridad sobre los pueblos originarios de Bolivia.

"Esto de los caudillos bárbaros lo he leído muchas veces y lo escuché muchas veces", dijo Galeano.

Y usted, ¿qué opina sobre esta polémica? "Es la resurrección de uno de los mitos más caros, más entrañables de los dueños del poder en América Latina, que es el mito de la civilización y la barbarie", precisó. "Éste es un acto de autodesprecio, que es una herencia colonial y se ha convertido en la cultura dominante, que es lo que yo llamo la cultura de la impotencia", afirmó el escritor.

Oportunidad histórica

Eduardo Galeano aseguró que las ceremonias oficiales le aburren, pero que asiste a la toma de mando presidencial de Morales porque "señala para Bolivia el nacimiento de una era muy importante de afirmación de su derecho a la soberanía plena, lo que incluye la soberanía sobre sus recursos naturales". "No creo que esta sea una repetición de la historia sino el nacimiento de una historia nueva", dijo el escritor.

Según él, Morales encarna un movimiento de cambio y "hay mucha esperanza puesta en esto, no sólo boliviana, sino también latinoamericana y universal".

Galeano piensa que Morales "tiene conciencia que la esperanza implica una gran responsabilidad".

Pero también recordó que "los escritores del realismo socialista decían, mintiendo, que la esperanza es de acero. No es de acero, es de cristalito nomás".
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De la mano de la "izquierda boba"
Asoma en la región un nuevo racismo: indios contra blancos
Con Evo Morales, Ollanta Humala y Hugo Chávez, la raza se vuelve ideología
La Nación.com/ 20 de enero de 2006
LONDRES.– La gira por Europa de Evo Morales, presidente electo de Bolivia, que pasado mañana asumirá la primera magistratura de su país, ha sido un gran éxito mediático.

Su atuendo y apariencia, que parecían programados por un genial asesor de imagen –no altiplánico sino neoyorquino–, han hecho las delicias de la prensa y elevado el entusiasmo de la "izquierda boba" a extremos orgásmicos.

Pronostico que el peinado estilo "fraile campanero" del nuevo mandatario boliviano, sus pulóveres rayados con todos los colores del arco iris, las casacas de cuero raídas, los vaqueros arrugados y los zapatones de minero se convertirán pronto en el nuevo signo de distinción vestuaria de la progresía occidental.

Excelente noticia para los criadores de auquénidos bolivianos y peruanos y para los fabricantes de pulóveres de alpaca, llama o vicuñas de los países andinos, que así verán incrementarse sus exportaciones.

Lo que más han destacado periodistas y políticos occidentales es que Evo Morales es el primer indígena que llega a ocupar la presidencia de Bolivia, con lo cual se corrige una injusticia discriminadora y racista de cinco siglos, cometida por la ínfima minoría blanca contra los millones de indios aymaras y quechuas bolivianos.

Aquella afirmación es una flagrante inexactitud histórica, pues por la presidencia de Bolivia ha pasado un buen número de bolivianos del más humilde origen, generalmente espadones que habiendo comenzado como soldados rasos escalaron posiciones en el ejército hasta encaramarse en el poder mediante un cuartelazo, peste endémica de la que Bolivia no consiguió librarse sino en la segunda mitad del siglo XX. Para los racistas interesados en este género de estadísticas, les recomiendo leer Los caudillos bárbaros, un espléndido ensayo sobre los dictadorzuelos que se sucedieron en la presidencia de Bolivia en el siglo XIX que escribió Alcides Arguedas, historiador y prosista de mucha garra, aunque demasiado afrancesado y pesimista para el paladar contemporáneo.

No hace muchos años, parecía un axioma que el racismo era una tara peligrosa, que debía ser combatida sin contemplaciones, porque las ideas de raza pura, o de razas superiores e inferiores, habían mostrado con el nazismo las apocalípticas consecuencias que esos estereotipos ideológicos podían provocar. Pero, de un tiempo a esta parte y gracias a personajes como el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y la familia Humala en el Perú, el racismo cobra de pronto protagonismo y respetabilidad y, fomentado y bendecido por un sector irresponsable de la izquierda, se convierte en un valor, en un factor que sirve para determinar la bondad y la maldad de las personas, es decir, su corrección o incorrección política.

Plantear el problema latinoamericano en términos raciales como hacen aquellos demagogos es una irresponsabilidad insensata. Equivale a querer reemplazar los estúpidos e interesados prejuicios de ciertos latinoamericanos que se creen blancos contra los indios, por otros, igualmente absurdos, de los indios contra los blancos. En el Perú, don Isaac Humala, padre de dos candidatos presidenciales en las elecciones del próximo abril -y uno de ellos, el teniente coronel Ollanta, con posibilidades de ser elegido- ha explicado la organización de la sociedad peruana, de acuerdo a la raza, que le gustaría que cualquiera de sus retoños que llegara al gobierno pusiera en práctica: el Perú sería un país donde sólo los "cobrizos andinos" gozarían de LA NACIONalidad; el resto -blancos, negros, amarillos- serían sólo "ciudadanos" a los que se les reconocerían algunos derechos.

Si un "blanco" latinoamericano hubiera hecho una propuesta semejante, hubiera sido crucificado, con toda razón, por la ira universal. Pero como quien la formula es un supuesto indio, ello sólo ha merecido algunas discretas ironías o una silenciosa aprobación.

Llamo a don Isaac Humala un "supuesto" indio, porque, en verdad, eso es lo que han dictaminado que es sus paisanos del pueblecito ayacuchano de donde la familia Humala salió para trasladarse a Lima. Una socióloga fue recientemente a husmear los antecedentes andinos de los Humala en aquel lugar, y descubrió que los campesinos los consideraban los mistis locales, es decir, los "blancos", porque tenían propiedades, ganados, y eran, cómo no, explotadores de indios.

Tampoco el señor Evo Morales es un indio, propiamente hablando, aunque naciera en una familia indígena muy pobre y fuera de niño pastor de llamas. Basta oírlo hablar su buen castellano de erres rotundas y sibilantes eses serranas, su astuta modestia ("me asusta un poco, señores, verme rodeado de tantos periodistas; ustedes perdonen", sus estudiadas y sabias ambigüedades ("el capitalismo europeo es bueno, pues, pero el de los Estados Unidos no lo es" para saber que don Evo es el emblemático criollo latinoamericano, vivo como una ardilla, trepador y latero, y con una vasta experiencia de manipulador de hombres y mujeres, adquirida en su larga trayectoria de dirigente cocalero y miembro de la aristocracia sindical.

Cualquiera que no sea ciego y obtuso advierte, de entrada, en América latina, que, más que raciales, las nociones de "indio" y "blanco" (o "negro" o "amarillo" son culturales, y que están impregnadas de un contenido económico y social. Un latinoamericano se blanquea a medida que se enriquece o adquiere poder, en tanto que un pobre se cholea o indianiza a medida que desciende en la pirámide social. Lo que indica que el prejuicio racial -que, sin duda, existe y ha causado y causa todavía tremendas injusticias- es también, y acaso sobre todo, un prejuicio social y económico de los sectores favorecidos y privilegiados contra los explotados y marginados.

América latina es cada vez más, por fortuna, un continente mestizo, culturalmente hablando. Este mestizaje ha sido mucho más lento en los países andinos, desde luego, que, digamos, en México o en Paraguay, pero ha avanzado de todos modos al extremo de que hablar de "indios puros" o "blancos puros" es una falacia. Esa pureza racial, si es que existe, está confinada en minorías tan insignificantes que no entran siquiera en las estadísticas (En el Perú, los únicos indios "puros" serían, según los biólogos, el puñadito de urus del Titicaca.)

En todo caso, por una razón elemental de justicia y de igualdad, los prejuicios raciales deben ser erradicados como una fuente abyecta de discriminación y de violencia. Todos, sin excepción, los de blancos contra indios y los de indios contra blancos, negros o amarillos. Es extraordinario que haya que recordarlo todavía y, sobre todo, que haya que recordárselo a esa izquierda que, arreada por gentes como el comandante Hugo Chávez, el cocalero Evo Morales o el doctor Isaac Humala están dando derecho de ciudad a formas renovadas de racismo.

No sólo la raza se vuelve un concepto ideológico presentable en estos tiempos aberrantes. También el militarismo. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acaba de hacer el elogio más exaltado del general Juan Velasco Alvarado, el dictador que gobernó el Perú entre 1968 y 1975, cuya política, ha dicho, continuará en el Perú su protegido, el comandante Ollanta Humala, si ganase las elecciones.

El general Velasco Alvarado derribó mediante un golpe de Estado el gobierno democrático de Fernando Belaunde Terry e instauró una dictadura militar de izquierda que expropió todos los medios de comunicación y puso los canales de televisión y los periódicos en manos de una camarilla de mercenarios reclutados en las sentinas de la izquierda. Nacionalizó las tierras y buena parte de las industrias, encarceló y deportó a opositores y puso fin a toda forma de crítica y oposición política. Su desastrosa política económica hundió al Perú en una crisis atroz que golpeó, sobre todo, a los sectores más humildes, obreros, campesinos y marginados, y el país todavía no se recupera del todo de aquella catástrofe que el general Velasco y su mafia castrense causaron al Perú. Ese es el modelo que el comandante Chávez y su discípulo el comandante Humala quisieran -con la complicidad de los electores obnubilados- ver reinstaurado en el Perú y en América latina.

Además de racistas y militaristas, estos nuevos caudillos bárbaros se jactan de ser nacionalistas. No podía ser de otra manera. El nacionalismo es la cultura de los incultos, una entelequia ideológica construida de manera tan obtusa y primaria como el racismo (y su correlato inevitable), que hace de la pertenencia a una abstracción colectivista -la nación- el valor supremo y la credencial privilegiada de un individuo.

Si hay un continente donde el nacionalismo ha hecho estragos es América latina. Esa fue la ideología en que vistieron sus atropellos y exacciones todos los caudillos que nos desangraron en guerras internas o externas, el pretexto que sirvió para dilapidar recursos en armamentos (lo que permitía las grandes corrupciones) y el obstáculo principal para la integración económica y política de los países latinoamericanos.

Parece mentira que, con todo lo que hemos vivido, haya todavía una izquierda en América latina que resucite a estos monstruos -la raza, la bota y el nacionalismo- como una panacea para nuestros problemas.

Es verdad que hay otra izquierda, más responsable y más moderna -la representada por un Ricardo Lagos, un Tabaré Vásquez o un Lula da Silva- que se distingue nítidamente de la que encarnan esos anacronismos vivientes que son Hugo Chávez, Evo Morales y el clan de los Humala. Pero, por desgracia, es mucho menos influyente que la que propaga por todo el continente el presidente venezolano con su verborrea y sus petrodólares.

Por Mario Vargas Llosa
Para LA NACION
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14Comments
      Heimdall22

      Aguante Galeano...

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      jaco

      Too Large!!!

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      G-Loc

      posta rapa
      ademas lee hermey es una masa 😄

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      Rapaterro

      miren que milone es una mina, y estamos pegando onda ojo con ella.
      g-loc tubiste tiempo y lo aprovechaste muy bien parece.

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      cabaso

      se que parecere un nabo y cualquier insulto que se les ocurra pero......como hago para
      poner una imagen en mi perfil?? en el avatar digo....desde ya gracias

      0
      alexnfsfan

      mil0ne dice:
      el debate es entre Vargas llosa y galeano brutos, porque no leen aunque sea un
      poquito antes de largarse a opinar y a "forrear"

      "Opino que sos un forro."

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      G-Loc

      el texto esta muy bueno, pero acuerdense

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      cabaso

      se que parecere un nabo y cualquier insulto que se les ocurra pero......como hago para
      poner una imagen en mi perfil?? en el avatar digo....desde ya gracias

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      Rapaterro

      me lo borraron????.
      uh no me di cuenta gracias igual te doy puntos por que me caes bien.

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      mil0ne

      ta bien no leas no hay problema, muy bueno lo de la coca, pensas boludeces pero por
      lo menos pensas, te iba a dar puntos por eso, pero te lo borraron

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      Rapaterro

      no pienso leer tanto al menos que me masajees la poronga milone.
      Igualmente Aguante los pobres!!!!.
      (Asi quedo bien con todos)

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      mil0ne

      el debate es entre Vargas llosa y galeano brutos, porque no leen aunque sea un
      poquito antes de largarse a opinar y a "forrear"

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      Kayne

      A que le borren el post por generar foreo...creo que es feliz haciendo eso 😟

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      alexnfsfan

      ¿a que queres llegar?

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