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Déjennos contaminar un poquito

Dejó de presidir la comisión de Ambiente. La semana pasada había dicho la frase en referencia a los dos proyectos mineros que debe autorizar el Senado.




Hoy a las 9 se reanuda el tratamiento de la declaración de impacto ambiental (DIA) de los proyectos mineros Hierro Indio y Cerro Amarillo.

En las comisiones de Ambiente y Energía del Senado estarán presentes representantes del Departamento General de Irrigación y del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla).

La gran novedad trascendió en la mañana de ayer: la senadora peronista Silvia Calvi ha declinado presidir la comisión de Ambiente del Senado durante el tratamiento de estos dos proyectos.

Calvi fue la legisladora que tuvo una serie de desafortunadas declaraciones en la reunión del jueves de la semana pasada, cuando dijo: “Déjennos contaminar un poquito”.

Según el presidente del bloque de senadores del Frente para la Victoria (FpV), Fernando Simón, dará un paso al costado para “asegurar la objetividad en el tratamiento de los dos proyectos”. Así es que durante los encuentros para debatir Cerro Amarillo y Hierro Indio quien presidirá esa comisión será el radical Sergio Moralejo.

Otra novedad que trascendió acerca del tratamiento de los dos proyectos es que una serie de entidades ambientalistas ha presentado notas de rechazo a los dos proyectos y a cualquier intento de modificación de la ley 7.722, por la que se prohíbe el uso de químicos en la explotación minera.

Las dos notas ingresaron por mesa de entradas del Senado la semana pasada, pero recién se conocieron ayer cuando en el orden del día se dejaba constancia de su ingreso y acumulación a los expedientes de ambos proyectos. Las misivas las firman Fundación Cullunche, Asamblea por el árbol, Grupo Ecomonitor y Red Forestal.

Las entidades expresan que “las actitudes del Poder Ejecutivo provincial resultan enigmáticas, sino contradictorias, con aplicación de estrategias para nada serias desde un principio, cambiando de opinión permanentemente para desorientar a la ciudadanía”.

Párrafo adelante, las organizaciones sentencian que “después de tantos errores y mentiras en el campo económico, ese mismo Ejecutivo viene a descubrir en la megaminería metalífera la única solución a sus propias falencias, que generaron la pérdida de numerosas fuentes de trabajo en casi todos los ámbitos”.

Cabría preguntarse si las duras misivas de las entidades ambientalistas, así como también la declaración de Calvi de la semana pasada son el adelanto del debate que se viene, más allá de las cuestiones objetivas que puedan argumentarse.

El otro dato acerca del tenor del debate que se viene es que los dos bloques mayoritarios del Senado han dado libertad de acción a sus miembros para que voten según la realidad de sus departamentos; una frase que en realidad significa que se deja a los senadores la posibilidad de plegarse a los designios de sus pueblos para poder sobrevivir políticamente.

Por lo pronto, en la mañana de hoy se esperan sendos informes de neto corte técnico a cargo de Irrigación y el Ianigla que ilustren sobre la disponibilidad de agua para la exploración y si alguno de los yacimientos a explorar están en zona de periglaciares.

Cabe recordar que las dos declaraciones de impacto ambiental que están bajo análisis son para exploración, una etapa previa a la explotación, y que ambas requieren de DIA independientes una de otra.

En el oficialismo la posición es no adelantarse a los hechos y aprobar esta etapa de prospección y que luego se analice la explotación de minerales, sin adelantar ahora el debate por la extracción. Desde el radicalismo se esgrime que inevitablemente hay que adelantarse en algunos aspectos y no dar un aval político a futuro a explotaciones que después posiblemente haya que rechazar. Mejor decir no, ahora, y no demorar la definición.

El problema es que el oficialismo está usando estos dos proyectos a manera de tester y de ablandamiento de las duras posiciones contra la minería. Por eso, relajar y lograr la aprobación es de vital importancia.

En parte por eso es que la senadora Calvi debió dar el paso al costado. Su frase de la semana pasada fue como un salvavidas de plomo en un tema altamente sensible. De hecho, hasta hubo malestar en los grupos empresarios que buscan que se abra una ventana para la minería.

Calvi seguirá en la comisión, votará y firmará despachos, pero saldrá de la conducción de la ahora estratégica comisión de Ambiente, para bajar el perfil y la conflictividad.
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