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Demoraron una hora un vuelo para que suba Rudy Ulloa y

Demoraron una hora la salida de un vuelo de Aerolíneas Argentinas para que embarcara Rudy Ulloa y su familia



08/10 – 15:30 - El vuelo de Aerolíneas Argentinas del último domingo a la mañana, que estaba presto para salir a horario desde Aeroparque, con destino a Río Gallegos, fue demorado por una hora, a la espera de cuatro pasajeros que debían abordar la máquina. Lo anunció el Comandante de la nave, quien le dijo al pasaje, a través del intercomunicador, que la orden fue impartida desde Presidencia de la Nación. Malestar, insultos y broncas contra CFK, Recalde y el ex chofer de Néstor Kirchner. Un relato en primera persona.

El hombre que aún se mostraba indignado ante nuestro cronista, es un conocido comerciante de Río Gallegos, que alguna vez abrazó el peronismo, al que definió como “un partido que fue representativo hasta que llegaron los gatos, Kirchner y sus palos blancos”. Fue éste y no otro motivo – se apuró a explicar – lo que terminó por decidir su “pase a retiro”, partidariamente hablando.

Pero el tema, que contó en primera persona y con lujos de detalles Mariano C, es otro; menos ideológico, menos mítico y más mundano.

El día domingo 5 de octubre, un avión de Aerolíneas Argentinas, estaba listo para despegar desde Aeroparque, con destino a Río Gallegos, cumpliendo un horario normal y ya se encontraba con los motores en marcha, la puerta cerrada para la presurización y los móviles del servicio de asistencia, se habían retirado de la pista de rodaje y hasta se le habían sacado los frenos.

Con los cinturones puestos y esperando la salida a cabecera de pista, se encontraba el avión, ocupado en un 70% de sus plazas. Cuando la partida parecía inminente, la espera comenzó a ser interminable. En un momento – siempre sobre el relato del empresario Marcelo C, pasajero del vuelo – se activó el altavoz y sonó monoaural un saludo del Comandante de la nave, que inmediatamente comenzó a prologar su anuncio con una extensa disculpa. Al cabo de la misma expresó: “hemos recibido un llamado de la presidencia de la Nación, para pedir que se demore la salida de este vuelo, dado que cuatro personas deben abordar la nave, por lo cual, le pedimos a los señores pasajeros sepan disculpar las incomodidades que esta situación puede causar” y otro rosario de disculpas que no lograron disimular la cara de disgusto que produjo, en todos, saber que el avión zarparía fuera del horario normal.

El ambiente dentro de la máquina, transcurría entre bromas, algunas subidas de tono, en relación a los funcionarios que abordarían la nave, hasta aquellas chanzas donde no estaban ausentes las chicanas políticas y las dudas de si los que llegarían, serían algunos kirchneristas que Cristina se había apurado a devolver a la provincia, antes de la llegada del 2015.

Así, entre risas, rabias declaradas y algunos sarcasmos, pasaron exactamente 72 minutos. En ese momento, ya la molestia del pasaje era indisimulable. Desde algunos asientos, esos que nunca faltan y hablan más alto que el resto, hacían chistes de grueso calibre sobre el peso de las maletas que traerían “las cuatro personas” y otros ninguneaban a los retrasados pasajeros de la Presidencia, pretendiendo que valían menos que los diarios, atendiendo a la costumbre de CFK de transportar los diarios capitalinos en el tango 10, cada vez que se encuentra descansando en El Calafate o en Río Gallegos.

En un momento, las azafatas y el comisario de abordo comenzaron a moverse, se acercaron a la puerta, la destrabaron, ésta se abrió y se acopló la escalinata. Minutos después comenzaron a ingresar al interior del avión, un hombre, una mujer y dos niños. Eran: Rudy Ulloa Igor, Jésica Uliarte, su mujer y los hijos.

Obviamente las miradas de todos los pasajeros estaban puestas en esa puerta y pocos o solo algunos, lograron, en el primer momento, darse cuenta de quiénes eran “los pasajeros que retuvieron el avión por pedido de la Presidencia de la Nación”. Cuando Ulloa, algo agitado por el apuro, con la mirada clavada al fondo de la máquina como tratando de evitar un posible contacto con alguna cara conocida y su mujer, comenzaron a transitar por el estrecho pasillo que los conducía a sus asientos, el malhumor de muchos se hizo tan evidente y notorio, que comenzaron a escucharse bromas de mal gusto y, especialmente las mujeres, insultaban a la pareja, a la presidenta y a Mariano Recalde.

¿Por qué a la presidenta?, se preguntaban algunos, porque el Comandante fue muy explícito al decir que la demora se producía “a pedido de la Presidencia de la Nación”, con lo cual, hasta ese momento, los pasajeros pensaban que se trataba de funcionarios que en el último momento debían tomar el vuelo y si bien se cruzaban chanzas al respecto, resultaba más tolerable eso que ver que por más de una hora, el avión estuvo demorado, para que el señor Ulloa y su familia, no perdieran el vuelo hacia Río Gallegos.

Durante las largas 3 horas que tarda la travesía, solo los primeros minutos se sintieron quejas, risas, cargadas e insultos en contra del ex chofer; después hubo tranquilidad y silencio. Ya en el aeropuerto Piloto Fernández de Río Gallegos, las miradas de furia de algunos pasajeros, se esforzaban por cruzarse con las del empresario espontáneo o con las de su señora que, disimuladamente, esquivaba los ojos inquisidores de quienes habían proferido todo tipo de insultos en contra de ellos y de la propia presidenta, en nombre de la cual se demoró la salida del vuelo por más de una hora.

La familia Ulloa se retiró del aeropuerto raudamente. Vaya a saber si en el próximo viaje y ante una posible demora en llegar a Aeroparque, Mariano Recalde vuelve a interceder de parte de la presidenta Cristina Fernández, obligando a quienes han pagado religiosamente su caro pasaje, deban permanecer más de una hora esperando a que la familia amiga de la presidenta, llegue para embarcar fuera de horario. (Agencia OPI Santa Cruz)
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