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Desmintiendo: Las pruebas de que CFK es abogada

El Título De CFK Y La (Nueva) Operación De Infobae



EL DIPLOMA SIGUE SIN APARECER






Hace exactamente 24 horas, anticipé que mañana viernes voy a hacer pública una entrevista con una autoridad de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) que refrenda que Cristina Kirchner nunca terminó sus estudios. Es más, aportó un documento que será también dado a conocer y que dará qué hablar.

Inmediatamente, comenzaron a moverse las usinas del kirchnerismo para intentar neutralizar el reportaje y en la UNLP empezó una suerte de caza de brujas para intentar saber quién habló conmigo en las últimas horas.

Es curioso, porque dos funcionarios del gobierno —solo dos, ojo— insisten en decir que la presidenta sí se recibió de abogada. ¿Por qué entonces tanto temor?

Como sea, frente a la inminencia de mi entrevista, este jueves Infobae decidió publicar una nota firmada por Omar Lavieri titulada “La justicia no duda, Cristina es abogada”. Antes que nada, debo decir que es ingenioso cómo fueron utilizadas las palabras, ya que el periodista no afirma que la jefa de Estado “es abogada”, sino que “la justicia no duda”.

El artículo de Lavieri no tiene nada de nuevo, ni novedoso (¿Por qué se publica entonces?). Suspicazmente da a conocer partes aisladas y descontextualizadas del expediente que inicié en 2007 junto a mi entonces abogado Fabián Bergenfeld.

Lo curioso es que da por buena la ficha de entrega de título de Cristina, la cual ya se demostró adulterada y que corresponde en realidad a un hombre llamado Valentín Olmos que vive en Salta.


Por otro lado, da a conocer la supuesta acta donde constaría que la hoy presidenta obtuvo su diploma de abogada.

Lo que no explica Lavieri —ni se lo pregunta, por cierto— es por qué, según ese documento, Cristina comienza su carrera en 1972 y supuestamente la culmina el 1/10/79, surgiendo incorporado su título al Acta 710 folio 237; mientras que el extinto Néstor Kirchner, quien comienza antes su carrera, en 1969, y la culmina también antes, el 3/7/76, tiene incorporado su título al Acta 758 folio 253, es decir un número correlativo posterior al de su cónyuge.

¿Nadie se percató de ese “pequeño” detalle? Ciertamente, el juez que tuvo la causa en sus manos es Norberto Oyarbide. Ello explica todo, incluso el hecho de que no me permitió apelar su decisión judicial de archivar el expediente en 2008.

No obstante, hay dos cuestiones a las que debe prestarse atención en la nota de Lavieri, porque son harto relevantes. Lo primero: los funcionarios de la UNLP que se presentaron en el Juzgado de Oyarbide — Hernán Gómez y Julio César Mazzotta— jamás llevaron el título de Cristina ni su certificado analítico, que es lo que habíamos pedido junto a mi abogado desde un primer momento.

Lo segundo: el entonces fiscal Luis Comparatore siempre sospechó respecto del título de Cristina y hasta planteó que Oyarbide no era competente para investigar el hecho. Sus dudas las planteó públicamente, ya que —según él— lo único que podía saldar la discusión era la aparición del analítico de la mandataria.

Por eso, cuando el juez archivó el expediente, Comparatore decidió apelar la decisión. Sin embargo, Germán Moldes, quien era su superior, desistió del recurso.

¿Por qué no se permitió la apelación, ni al fiscal ni a los denunciantes? ¿Qué temía la justicia que pudiera ocurrir? ¿Por qué nunca se dejó a los jueces de La Plata tomar cartas en el asunto, siendo que es la jurisdicción de la UNLP?

Lo que ocurre a nivel judicial no sorprende a nadie, menos aún cuando aparece Oyarbide en el medio. Lo sorprendente es que haya periodistas que se dejen “operar” por el gobierno para sostener algo que no tiene sustento.

¿Por qué un hombre de prensa daría por cierto la existencia de algo que jamás vio? ¿O acaso Lavieri pudo observar el título y/o analítico de Cristina? No lo hizo, ciertamente.

Quienes sí juran que lo hicieron —Laura Di Marco y Walter Curia— ni siquiera coinciden en las calificaciones de la presidenta: mientras que la primera dice que tenía notas bajas, el segundo asegura que se recibió con promedio de 9.

¿A nadie le llama la atención tan grosera contradicción? Se ve que no. ¿O será que el periodismo está para otras cosas?

En 2007, cuando empecé con mis notas sobre el título de Cristina, me sorprendí porque a ningún colega le llamaba la atención que la hoy presidenta no se pusiera de acuerdo respecto de cuándo comenzó a estudiar derecho. Según quien la entrevistara, aseguraba que había comenzado en 1974, 1975 o 1976.

Esas contradicciones se acentuaron con el paso de los años y fue lo que hizo que me internara más y más en investigar a la hoy jefa de Estado. Hablé con más de 20 fuentes calificadas —muchas de ellas en “on the récord”— y pude documentar gran parte de lo indagado. El resultado se puede ver en esta nota de investigación, la cual nunca pudo ser refutada.

http://periodicotribuna.com.ar/12802-los-elementos-que-demuestran-que-cristina-no-es-abogada.html




A esta altura, insisto con dos preguntas obvias: ¿Por qué no muestra Cristina su analítico y termina con esta discusión? ¿Por qué no aparecen fotos de graduación de la presidenta, por las cuales sigo ofreciendo 10 mil dólares de recompensa?




Finalmente

Si hay algo que no existe, ni en el periodismo ni en los ámbitos judiciales, son las casualidades ni las ingenuidades.

Ya lo dice el viejo dicho: “Si tiene pico de pato, camina como pato y hace cua cua, es un pato”.

En este caso, ocurre algo parecido: si tiene pinta de operación, está escrita como operación y aparece en un medio que opera…. Es una operación.


Ella dijo que su fortuna hizo por ser una exitosa abogada, si lo expresado en la nota del Sr.Sanz no se puede desmentir, no solo la causa por "Usurpación de títulos y honores" debe prosperar, sino que la causa por "Enriquecimiento Ilícito" se debe reabrir, porque su enorme fortuna no puede justificar .Que bajo esta cayendo todo en nuestra Argentina
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