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Detrás de la calma del dólar

¿Hasta cuándo durará la nueva pax cambiaria? Esa es la pregunta que muchos se hacen tras la caída en la cotización del dólar blue , que ayer se desplomó de 13,10 a 12,40 pesos e hizo que la brecha con el tipo de cambio oficial se redujera al 45,5%, tras haber estado en determinado momento del año en torno del 90%, cuando el dólar marginal se vendía a casi 16 pesos.



Si bien la caída del dólar paralelo es atribuida por algunos operadores de la city porteña a los controles policiales y al miedo al nuevo presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli , tras la fuerte multa aplicada al Banco de Valores y las denuncias y sanciones contra otras empresas por supuesto tráfico irregular de divisas, algunos economistas encuentran otras razones para la baja.

Una de ellas es que el mercado paralelo está siendo abastecido en las últimas semanas por muchos compradores de dólares para ahorro en el mercado oficial (a 8,52 pesos más el 20% de anticipo de impuesto a las ganancias) que, ni bien los adquieren en los bancos corren a venderlos en las "cuevas", con una utilidad del 20% en el día.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se mostró públicamente halagada semanas atrás de que "obreros en relación de dependencia" tengan dinero para comprar dólares. Ignoró que la mayoría de esos obreros que está habilitados por la AFIP para adquirir moneda extranjera lo hace para obtener una rápida ganancia extra vendiendo esos dólares en el mercado marginal y, así, llegar a fin de mes. Tampoco mencionó la primera mandataria que esos trabajadores recibieron en promedio aumentos salariales del 32% en promedio, contra una inflación proyectada del 40%. A esa pérdida de poder adquisitivo, debe sumarse el cada vez mayor impacto del impuesto a las ganancias sobre los salarios.

Otros motivos explican también la caída del dólar. José Luis Espert, por ejemplo, sostiene que ha habido un "abrupto cambio" en la forma de financiamiento del déficit del sector público. Según él, se está recurriendo menos que antes a la emisión monetaria descontrolada y mucho más a instrumentos de endeudamiento público, como los bonos atados a la cotización del dólar oficial ("dollar linked"), las letras del Banco Central (Lebacs) y los pases pasivos.



Pese a que el economista considera que esta alternativa "es menos mala que la de emitir billetes", juzga que encierra otros peligros. Subrayó en tal sentido que la nueva forma de endeudamiento interno supera ya los 200 mil millones de pesos, más que duplicando el monto existente a fines de 2013.

Otro aspecto negativo es, tanto para Espert como para el último informe del Banco Ciudad, el creciente desplazamiento del crédito para el sector privado al sector público, ("crowding-out") con efectos contractivos.

El trabajo del Banco Ciudad detalla varias cuestiones que podrían justificar el aplacamiento de las expectativas de devaluación del peso en el corto plazo. Ellas son: 1) El primer tramo del swap de monedas con China, por el equivalente a 814 millones de dólares, al cual podría sumarse un segundo por unos 800 millones de dólares más; 2) la gestión de un nuevo préstamo del Banco de Francia por 650 millones de dólares para fortalecer las reservas del Banco Central ; 3) las liquidaciones que restan ingresar del sector agroexportador por 3800 millones de dólares, de los cuales 1500 millones de dólares corresponderían a un adelanto por la próxima cosecha; 4) un ingreso por unos 800 millones de dólares por parte de las empresas adjudicatarias de las licencias de telefonía 3G y 4G.
De acuerdo con estas proyecciones, cerca de 6000 millones de dólares ingresarían hasta fines de año y permitirían sostener las reservas cerca de los actuales niveles de 28 mil millones de dólares, pese a que se perderían unos 1000 millones por las compras de dólares para ahorro por el público y habría que normalizar pagos de importaciones adeudados por más de 5000 millones de dólares.

La contracara de esta situación está dada por los importantes vencimientos de deuda que deberá afrontar la Argentina en 2015 y que ronda los 15 mil millones de dólares, sin incluir posibles pagos adicionales si se acuerda con los holdouts .

Así las cosas, economistas como Agustín Monteverde consideran que vivimos "una fantasía cambiaria de magnitud". Indicó que sólo tomando la relación entre las reservas brutas que declara el Banco Central y la base monetaria, deberíamos hablar de un dólar de 14 pesos, un valor que ascendería a medida que se efectúe un análisis más pormenorizado de las reservas realmente disponibles.

La conclusión de Monteverde es que el Gobierno no podrá cumplir su promesa de que no devaluará. "Va a tener que devaluar el tipo de cambio oficial, y probablemente antes de fin de 2014, para generarle utilidades al Banco Central y que éste pueda redistribuirlas y seguir financiando al Tesoro Nacional".

Respecto del dólar en el futuro, Espert juzga que "sólo se podrá evitar una mayor depreciación del peso si el Gobierno estuviese dispuesto a soportar una recesión mayor a la actual en 2015, algo que parece difícil en un año electoral".
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