Diagnóstico de la economía venezolana

Diagnóstico de la economía venezolana




En el caso venezolano, objeto de este escrito, realizar un diagnóstico integral resulta una tarea nada fácil, como consecuencia de la polarización que existe en el país, lo que nos obliga a ser lo más objetivo posible y apartar el sesgo político en nuestro análisis.

Eso es precisamente lo que intentaremos hacer. El Producto Interno Bruto es el tamaño de la economía. Si este indicador crece, nuestra economía igualmente se incrementará y viceversa.
El PIB, por sus iniciales, constituye el valor monetario de todos los bienes y servicios finales que se producen en un país durante un año determinado.

De acuerdo a cálculos de algunos analistas económicos y del propio Banco Central de Venezuela, el Producto Interno o la Producción Nacional ha venido decreciendo paulatinamente en los últimos dos años, al pasar de alrededor de 400.000 millones de dólares en diciembre de 2012 a 370.000 millones de dólares, aproximadamente, en diciembre de 2014.

Según cifras del instituto emisor, en este último año el Producto decreció 4.1%, habiendo disminuido consecutivamente durante los cuatro trimestres del 2014.

La teoría económica señala que si el Producto Interno Bruto de un país decrece durante tres trimestres seguidos, esa nación se encuentra en una etapa de recesión económica, que es precisamente uno de los preocupantes síntomas que demuestra palmariamente nuestra economía.
Si a esto le agregamos que la tasa de inflación a diciembre de 2014 fue del 68%, según cifras del BCV, entonces un diagnóstico precoz de nuestra economía sería que la misma atraviesa una muy difícil etapa denominada "receflación” o "estanflación”.

Otra de las variables a considerar sería la liquidez monetaria, la cual se define como la cantidad de dinero existente en poder del público y del sistema bancario en un momento determinado.

Milton Friedmann, premio nóbel de economía, ha señalado con propiedad que "la principal causa del incremento en la tasa de inflación no es otra que el aumento sostenido de la cantidad de dinero en una economía”.

Esto es lo que ha venido ocurriendo en nuestro país. En los últimos dos años la liquidez se ha expandido en más del 100%. Tan sólo en 2014, la misma creció en 62,5%, según cifras del instituto emisor, ubicándose en dos billones de bolívares a finales de ese mismo año. Lo contradictorio de esta considerable variación es que la misma no fue el resultado del crecimiento de la economía, pues, como señaláramos líneas atrás, el Producto Interno o la Producción Nacional disminuyó en ese mismo lapso en más del 4%.

Lo grave es que fue como consecuencia de lo que se denomina "crecimiento inorgánico de dinero”, que no es otra cosa que poner a funcionar la máquina de hacer billetes propiedad del Banco Central de Venezuela, ha generado nocivas distorsiones en el funcionamiento de nuestra economía, pues no sólo ha sido fuente primaria del aumento de los precios de bienes y servicios, sino que, adicionalmente, ha provocado una demanda cuasi infinita de dólares que ha conducido el mercado paralelo a niveles nunca antes conocidos, el cual por cierto se ha nutrido de una exagerada dosis de especulación.

El siguiente indicador a considerar sería, sin orden de importancia, el gasto público, que, en términos muy generales, no es otra cosa que la cantidad de dinero que el gobierno inyecta a la economía por distintas vías relacionadas con sus funciones de garante social.

En el caso de nuestro país el clientelismo político y un gobierno altamente populista han hecho del sector público un ente muy costoso e ineficiente y ahora cuando los ingresos petroleros han mermado considerablemente, al gobierno no le queda más alternativa que generar mayores déficits fiscales, que en los últimos tres años, aún con altísimos precios petroleros, han provocado un déficit promedio de 17% del Producto Interno Bruto, financiado con emisión inorgánica de dinero y elevados niveles de endeudamiento público.

La expansión del gasto público anunciada por el ciudadano Presidente de la República en la presentación de la Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional, en momentos de recesión económica, no sólo resulta un contrasentido en materia económica, sino que también hará aumentar, aún más, la cantidad de dinero en manos del público, lo que generará presiones nocivas tanto en el nivel general de precios, atizando la ya elevada tasa de inflación, como en la tasa de cambio del mercado paralelo.
En suma, la indisciplina fiscal que ha exhibido el Gobierno nacional en los últimos años, irónicamente con los más elevados niveles de ingresos petroleros de la historia, ha generado una "indigestión financiera” que nuestra alicaída economía no ha podido asimilar y constituye otra de las causas que han alimentado las distorsiones macroeconómicas por las que atraviesa el país.

En conclusión, la sintomatología que presenta nuestra economía nos permite diagnosticar que la misma presenta importantes niveles de desequilibrios macroeconómicos que la han conducido a una crisis económica, reconocida por el propio Presidente en su alocución ante la Asamblea Nacional, caracterizada por una recesión económica, medida a través de la sistemática reducción del Producto Interno Bruto, acompañada de una de las tasas de inflación más elevadas del mundo.