Check the new version here

Popular channels

Diez mil usuarios por día piden mantener el subsidio al gas




Son vecinos de Capital y el Conurbano, que empezaron a recibir facturas con subas de hasta 300%. Las oficinas de atención al publico de las empresas están colapsadas. Las esperas pueden durar horas.

“Hace un año me llegaron $ 170 de gas, pero ahora mirá”, pidió Angela, y mostró una factura por $ 518,26. Ella es una jubilada que vive con su marido, también mayor, en una vivienda precaria de Quilmes Este. “Vine a pedir que me devuelvan el subsidio porque los dos cobramos la mínima, estamos enfermos y no podemos pagar tanto”, explicó, envuelta en una gruesa bufanda. Le esperaba una cola de al menos dos horas, en la vereda, hasta que un empleado le selle la solicitud y pueda irse.

Son estos días intensos para las empresas de gas de todo el país. Porque sigue avanzando la reducción de subsidios al gas anunciada en marzo, que se sumó a un alza de tarifas. Y frente a facturas que llegan a los hogares con aumentos de hasta el 300%, un aluvión de vecinos hoy satura las oficinas de atención de las distribuidoras, en busca de algún tipo de alivio.

Sólo en Capital y el Conurbano, según pudo saber Clarín, se están recibiendo 10 mil pedidos por día para mantener los subsidios. Muchos de ellos de jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales, que son algunas de las condiciones para poder entrar en el “Registro de Exceptuados a la Política de Redireccionamiento de Subsidios” .

“La llegada de gente se aceleró en los últimos 15 días. Las empresas reforzaron la dotación de personal y están haciendo lo posible por ampliar la atención, pero la capacidad física de los locales es limitada”, reconoció una fuente del sector, que pidió no ser identificada.

Es ese, justamente, el panorama que periodistas de este diario vieron repetirse, en las últimas semanas, en diez oficinas de atención de Metrogas y Gas Natural Fenosa de Capital y puntos clave del Conurbano como Quilmes, Banfield, San Miguel, San Martín, Castelar, San Justo, Laferrere, Tigre y Olivos.

En esas sucursales las demoras pueden superar las tres horas. Y las colas de usuarios suelen exceder los locales para seguir por la vereda una o dos cuadras más, doblando la esquina. “Frente a esto, ahora se está hablando con los municipios y con las defensorías del pueblo para abrir nuevos puntos de recepción de declaraciones juradas”, añadió la fuente. Algo que ya ocurrió en algunos partidos, como Tigre, San Fernando y Almirante Brown.

En la calle, las quejas se repiten. Oscar Whittal, en Quilmes, contó que venía pagando boletas por cerca de $ 400, pero ahora le llegó una por $ 1.500. “Soy jubilado y no tengo por qué pagar semejante suma. Encima en las oficinas hay filas de uno y otro lado de la cuadra. Es infinito el trámite”, protestó. “Tengo cuatro hijos chicos y muchos gastos, y este mes nos llegaron $ 400 de gas. Con mi marido trabajamos, pero no nos alcanza”, lamentó a su vez Noelia, en las oficinas de su empresa en San Miguel.

A la saturación de sucursales contribuye que miles de usuarios también van allí cada bimestre para pagar sus facturas sin el cargo por “gas importado”. Un ítem de la boleta cuya constitucionalidad está siendo analizada por la Justicia.

Por una medida cautelar vigente en esa causa, los usuarios pueden negarse a abonar ese monto, que en muchas facturas ahora supera los $ 200 o $ 300. Pero esto debe pedirlo el titular del servicio cada vez que quiera la excepción. Y las empresas advierten que, si luego la Justicia deja firme el cargo, estos usuarios tendrán que pagar todo junto lo que se fueron ahorrando.

“Las facturas están llegando con aumentos fuertísimos y recibimos muchas consultas. Nosotros aconsejamos que, si pueden pedir tener subsidios, lo hagan. Y que vayan cada vez a la empresa de gas a pagar la factura sin el impuesto al gas importado”, indicó Héctor Polino, de Consumidores Libres.

La Defensoría del Pueblo porteña, en tanto, inició una campaña sobre el tema tras recibir más de 3.000 consultas y reclamos en una semana. “Eran en especial de jubilados, pero también de personas con dispacidad y otros vecinos con dificultades”, detalló Alejandro Amor, titular del organismo.

La reducción de subsidios anunciada en marzo, que prevé eliminar entre el 17 y el 80% de esas bonificaciones al consumo, se instrumentó en tres bimestres sucesivos y todavía no se reflejó por completo en las facturas. Por eso, se prevén más sorpresas desagradables en los próximos meses. Y más gente haciendo los trámites. La forma de evitar la poda es reducir el consumo más de un 20%, pero no todos tienen esa posibilidad.
0
0
0
0
0No comments yet
      GIF
      New