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Director del FMI, yo te banco

Agujeros negros en la detención de Rodrigo Rato


La precipitación, el aviso a la prensa, el papel de la Fiscalía, el agente dirigiendo con su mano la cabeza de Rato al coche sin motivo aparente...



A medida que se conocen más detalles de la detención de Rodrigo Rato
aumentan las dudas sobre la operación. ¿De qué se le acusa concretamente? ¿Por qué tanta sobreactuación policial? ¿Qué pinta la Fiscalía de Madrid? ¿Qué diferencia este caso de otros en los que no se han practicado detenciones?
Los datos, por el momento, son los siguientes:

Fuentes del entorno de Rodrigo Rato aseguran que "una treintena de periodistas y cámaras de televisión ya estaban a las puertas de la casa del exvicepresidente en la calle Ramón de la Cruz en el barrio de Salamanca de Madrid, una hora antes de iniciarse el registro. Rato sospecha que fueron avisados desde Moncloa.
Poco después, en medio de una gran expectación mediática, Rodrigo Rato salía de su casa escoltado por por policías nacionales. Pese a no ir esposado (cuando uno es detenido lo normal es que sea esposado), uno de los agentes le bajó la cabeza para empujarle dentro del coche policial, gesto que solo se hace cuando el detenido va esposado a la espalda para que no se golpee con el techo del vehículo. La imagen dio la vuelta al mundo.
El vehículo policial trasladó al detenido a su despacho para realizar los registros. El despacho se encuentra... a 300 metros del domicilio del exministro Economía. ¿A qué tanto despliegue?
El juez de guardia (y no el juez Andreu de la Audiencia Nacional, instructor del caso Bankia) tuvo que firmar, a instancias de la Fiscalía, una orden de detención para que el exdirector del FMI pudiera ser obligado a salir de su domicilio y presenciara los registros. Sin esa orden hubiera sido una detención ilegal.
El Servicio de Aduanas dependiente de la Agencia Tributaria (o sea de Hacienda, o sea de Montoro), que tiene las mismas atribuciones que la Policía, solicitó un calabozo a la comisaría de la calle Rafael Calvo para que Rodrigo Rato pasara allí la noche. Al final, la Fiscalía pidió al juez que lo dejara en libertad. Fue la Fiscalía de Madrid quien denunció ante el juzgado de instrucción número 35 de Madrid y pidió la detención.
La Agencia Tributaria (o sea, el Gobierno) no acudió a la Fiscalía Anticorrupción encargada hasta ahora de la investigaciones que afectan a Rato (Bankia-tarjetas Black-Lazard) en la Audiencia Nacional, sino a Manuel Moix, fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que dirigió personalmente el registro, en contacto con la Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal, recientemente nombrada a dedo por Mariano Rajoy, tras la dimisión de Eduardo Torres-Dulce. De hecho, el malestar en la Fiscalía Anticorrupción ante esta maniobra es notable. En el departamento que dirige Antonio Salinas no se entiende por qué razón Hacienda encargó la investigación a la Fiscalía de Madrid y va a reclamar a Consuelo Madrigal la causa de Rato.
Fuentes judiciales explican que las indagaciones se llevaban haciendo desde hace un tiempo, de la mano de inspectores de Hacienda y fiscales adscritos al Tribunal Superior de Justicia de Madrid. En todo caso, ninguna de las mencionadas instancias podían registrar el domicilio o el despacho de Rato sin contar con autorización judicial. Los fiscales del TSJM pidieron el mismo jueves al juez de guardia, el número 35 de los de Instrucción, la preceptiva autorización para la entrada y el registro. También aseguran que la fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, conocía desde antes la existencia de la investigación.
Una de las denuncias es por delito fiscal. Tal y como explicó el exdirector de la Agencia Tributaria Ignacio Ruiz Jarabo en En Casa de Herrero de esRadio, en estos casos el procedimiento habitual se inicia con una inspección de Hacienda, que puede durar varios meses, y que debe ser realizada por inspectores de Hacienda. Sin embargo, la investigación y el registro en casa de Rato lo realizaron funcionarios de vigilancia aduanera, que tiene una competencia y conocimientos para otros temas, pero no para la investigación tributaria. Por tanto, a Rato no se le habría hecho un proceso de inspección tributaria previo para llegar a la presunción de que ha cometido un delito fiscal.

El exdirector de la Agencia Tributaria advirtió de que ha existido "nerviosismo" en "entornos políticos", algo que habría provocado "un exceso de premura en la denuncia" contra Rato. Por otro lado, dijo que viendo lo que se le imputa "las probabilidades de que todo quede en nada existen". "En estos delitos, una cosa es cómo se inicia y otra cosa es que acaben siendo ciertos y se demuestren. Y es esto último es muy raro", indicó Ruiz Jarabo.

Periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión estaban en el domicilio de Rato horas antes de que comenzara el registro. Lo cierto es que prácticamente en el mismo momento que comenzaba el registro, el secretario de Estado de relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, mano derecha de la todopoderosa vicepresidenta del Gobierno,ya sacaba pecho ante los periodistas y decía que el Gobierno iba a ser "implacable".

Curiosamente, en su editorial de este viernes (publicado con más premura de la habitual en el diario de Prisa), el diario El País utiliza la detención de Rato para cargar las tintas contra el PP, el de Aznar (del que ya formaba parte Rajoy) y el actual, apuntando claramente a Cospedal, aunque sin nombrarla. También dispara contra el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. La única que sale indemne, una vez más, en la vicepresidenta del Gobierno.
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