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Doctrina Cutzarida, el comisario que quiso aplicar fue preso

La Biblioteca Nacional se había convertido en un coto de caza para robos y delitos de todo tipo. Un comisario a cargo de la seguridad en la biblioteca quiso ponerle freno, ¿adivinás como terminó?





Para los jóvenes que no tienen referencias de lo que fue la finalización del edificio de la Biblioteca Nacional. Por décadas fue un proyecto inconcluso hasta que Carlos Menem (sí, el mismo que fue Presidente), lo concluyó y hoy es una joya de la que debemos orgullecernos los argentinos. Que vivamos tiempos en que la lectura no es una costumbre muy de moda (casi casi lo que quiso expresar alguna vez en su idioma tan especial Karina Olga Jelinek), lo cierto es que ahí está nuestra pequeña Biblioteca de Alejandría.

Hace años el escritor y funcionario radical y menemista Pacho O´Donnell recibió denuncias a granel que a toda hora del día proliferaban los asaltos y robos pirañas alrededor del edificio de Barrio Norte. Quiso ponerle fin y buscó un comisario retirado que supiera combatir el delito sin ferocidad (para no hacer como dice la frase, "comerse a los caníbales para terminar con el canibalismo), designó un hombre de antecedentes de policía de calle, no de escritorio. O sea, experiencia de combatir el delito.

Willy Trimarchi fue nombrado a cargo de la seguridad de la Biblioteca y además se le pidió que garantizara las zonas aledañas donde la policía no llegaba, para que los jóvenes lectores estuvieran seguros y colmaran las instalaciones. Ya era un rumor a voces que la plaza cercana al lugar casi parecía zona liberada por los delincuentes.

Willy Trimarchi cumplió las ordenes porque además, como policía de sangre, atrapar criminales aunque fueran jovencitos fue su gran vicio de por vida.

Empezó a limpiar la zona y todo aquel que cayera bajo sus garras era remitido a la comisaría de la zona, tuviera 14 años o 70. No usaba guante blanco para caerles a sus presas, pero no era más violento de lo que las circunstancias ameritaban. Pero nunca titubeaba ni se amedrentaba porque los jovencitos usaran sevillanas de hoja larga y afilada.

Alguien se molestó feo aunque el ex comisario no se propasaba con los detenidos. Entonces de la nada apareció una denuncia por delitos de "lesa humanidad" contra el policía retirado. Lo primero que hicieron fue renunciarlo de su cargo en la Biblioteca (otra vez zona liberada) y con un solo testimonio fue a parar a la cárcel con otros represores.

Pero los denunciantes no contaron un detalle fundamental. Si bien Trimarchi figuraba en los diarios de la época (1976-77) despidiendo los restos de policías muertos con discursos muy comunes, tipo "te vengaremos" y cosas así, cuando se le adjudicó el delito que lo llevó a Marcos Paz, el comisario estaba internado en el Hospital Churruca.

Su defensa se ocupó de pedir la historia clínica del ex comisario y el antecedente de su internación era suficiente para excarcelarlo y denunciar a sus acusadores por falso testimonio.

Pero no fue tan sencillo. Los denunciantes rechazaron la solicitud de su defensa aduciendo que la ficha médica pudo haber sido adulterada.

El peritaje técnico tardó una eternidad, en total Trimarchi estuvo en prisión casi tres años, y cuando fue liberado inocente (nada de falta de méritos, la denuncia había sido un invento pero sus acusadores no recibieron el falso testimonio que ameritaba la mentira), su salud física -fumador empedernido-, y psicológica estaba arruinada.

¿Se entiende entonces por qué muchos policías que no están en el negocio de "zonas liberadas" cuando ven un delito muchas veces miran para otro lado?

Trimarchi solía decir de los pibes que tenían el cerebro limado a causa del "paco" que si estaban enfermos el Estado tiene la obligación de rehabilitarlos, pero no pueden ser asesinos en potencia y andar por las calles como si nada.

El actor Cutzarida armó un revuelo de órdago con sus declaraciones, pero cuando Trimarchi intentó cumplir las órdenes de Pacho O`Donnell le arruinaron la vida. Una sugerencia final: si vas a la Biblioteca Nacional entrá y salí por Avenida Las Heras. Es más seguro que cruzar la plaza desde Av. Del Libertador. No cambió mucho el panorama en la última década.


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