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Dos pitbull mataron a una anciana en Villa San Martín

La habitual tranquilidad de la mañana sabatina de Villa San Martín se vio convulsionada al conocerse un tremendo episodio ocurrido en una vivienda: dos perros pitbull habían atacado hasta provocar la muerte de una mujer mayor.

El hecho volvió a encender el debate sobre la tenencia de perros de razas consideradas “peligrosas”, y las responsabilidades que le caben a sus propietarios.

Fuentes policiales indicaron que alrededor de las 9 de la mañana, a través de un llamado al 911, se alertó de lo ocurrido en la casa de Sargento Cabral 163. Quien llamó era el hijo de Angeles Centurión, de 61 años, quien al llegar a su domicilio la encontró gravemente herida por lo que, se supuso, fue el ataque de los perros pitbull con que convivía. Al llegar al lugar los agentes de la Comisaría Octava, la mujer ya había fallecido.








Morir con el mejor amigo

Ni accidente, ni homicidio. Fueron sus perros, de la raza popularmente llamada pitbull, pero que la enciclopedia define como american staffordshire terrier, los que la atacaron hasta causarle la muerte. Los especialistas destacan en esta raza su agresividad, sea en ataque o defensa, su gran resistencia al dolor y su tenacidad, que en determinadas circunstancias los convierten en incontrolables para cualquier humano.







“Estos perros eran agresivos y atacaron varias veces a otros animales, por eso le advertimos, en más de una ocasión, que por la seguridad de todos no los tenga más”, nos dice un vecino de la cuadra. Sólo un par de casas más allá, la versión cambia radicalmente: “Teresita tenía un montón de gatos y algunos perros, y no hace mucho trajo esta pareja de pit bulls, que de vez en cuando parece que maltrataban bastante a los otros, porque se armaba una de ladridos…”. El vecino que le cuenta estos detalles a NORTE dice que, sin embargo, sacando esos esporádicos escándalos “Muy poco se los veía a los perros. Ella los tenía siempre en el patio de atrás, y nunca hubo problemas en el barrio.

El museo Schulz separa reciamente al macrocentro del Villa San Martín. Caminando sólo cien metros desde la avenida Laprida, al llegar a la Sargento Cabral se entra en el mundo del barrio. La casa de Ángeles Centurión -Teresita para los vecinos- donde sucedió la tragedia, ha sido bonita, pero hace tiempo que pasaron sus mejores años. La mujer, de 61 años, vivía con su hijo, que salió en la noche del viernes y regresó en la mañana del sábado.

Al entrar en la vivienda no la encontró, por lo que fue a buscarla al patio. La vio en el piso, ensangrentada. Dicen que aún habría estado con vida, pero cuando llegaron los agentes de la Octava ya no era así. Según fuentes policiales, las heridas, por su tipo y profundidad, señalaban a por lo menos uno de los dos perros en cuestión, cuyas dentelladas habrían bastado para causarle la muerte. De todos modos, la autopsia, que aún no se ha realizado, dará el veredicto. Los perros fueron alojados en la división canes de la Policía, hasta que el juzgado defina su destino.


Una versión distinta

Aunque la principal hipótesis sobre la tragedia ocurrida en Villa San Martín apunta al accionar de los perros, lo cual fue ratificado por fuentes policiales, anoche trascendió una versión alternativa sobre el hecho.

Según un testimonio que pudo conocer NORTE a partir de personas cercanas a la familia de María de los Angeles, el cuerpo de la mujer “no presentaba múltiples mordeduras y heridas tan graves” como para causar su deceso. En este sentido, se dejó entrever de la posibilidad de una “muerte natural” por un episodio cardíaco (tenía antecedentes) y que, tal vez en el suelo, haya recibido mordidas.

Esta versión indica que “el cuerpo no estaba destrozado”, sino que tenía “heridas pero no tan grandes”. Cabe destacar que esto contradice a lo que de manera preliminar la policía dejó trascender, aunque igualmente se dejó en claro que para dilucidar cualquier duda se deberán esperar los resultados de la autopsia.
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