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Dudas sobre la aparición del nieto de Carlotto



Este martes, se dio un hecho histórico: la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo identificaron y restituyeron la identidad del nieto de la titular de la organización, Estela de Carlotto.

Según confirmó el portal oficial Infojus, Guido Carlotto vive en Olavarría, tiene 35 años, es músico y se habría presentado voluntariamente para hacerse los análisis.

Las crónicas oficiales cuentan de esta manera cómo fue el nacimiento del nieto de la titular de Abuelas: “Cuando la secuestraron, el 26 de noviembre de 1977, Laura estaba embarazada de dos meses y medio: por testimonios se supo en junio de 1978 tuvo un niño al que llamó Guido en el Hospital Militar. Luego del parto fue devuelta al centro clandestino ‘La Cacha’, sin su bebé y el 25 de agosto de ese año la joven fue asesinada y sus restos fueron devueltos a sus padres”.

La noticia es para celebrar, sin duda, aunque sorprende que justo coincida con uno de los momentos más complicados de la coyuntura argentina. Por ello, no está de más volver a repasar cómo fueron las circunstancias de la desaparición y la hija de Carlotto y cómo esta se enteró de que tenía un nieto.

Siempre llamó la atención cómo fue posible que Estela de Carlotto recibiera el cuerpo de su hija por parte de los militares durante la última dictadura, la más sangrienta de la historia. “El 25 de agosto de 1978 fue convocada por los militares y le fue entregado el cadáver de su hija”, dice la crónica oficial.

“Fueron muy pocos los desaparecidos muertos entregados a las familias...”, le recordó un periodista. “Sí, casi un privilegio”, admitió Carlotto.

Lo segundo que llama la atención es cómo la titular de Abuelas se entera de la existencia de su nieto: “Buscando información sobre otros chiquitos en el año 80 me encuentro con gente en San Pablo (Brasil), cuando venía el papa, y ahí una chica me empezó a hablar de una chica liberada llamada Rita que había tenido un nene varón, a quien habían liberado el 24 de agosto en las últimas horas de la noche para que se encontrase con su familia y su hijito. Cuando me contaba que esa chica Rita tenía un papá con negocio de pinturas me di cuenta de que estaba hablando de Laura”.

La propia Carlotto duda en ese momento: “’Mirá, vos estás hablando de Laura, mi hija, pero mi hija no fue liberada; mi hija fue asesinada’, le dije”.

Cuando denuncia la desaparición de su hija, la titular de Abuelas jamás menciona estado de embarazo alguno, de acuerdo a la constancia del caso 2085 de la CONADEP.

Esto se puede confirmar, no solo analizando el documento mencionado, sino además hurgando en la causa judicial iniciada por el juez Adolfo Bagnasco, que investigó la suerte de la hija de Carlotto.

En ese expediente no hay testimonios ni evidencias sobre embarazo, parto y sustracción de menor alguno. Lo único que aparece es la declaración de dos testigos que afirman haber visto a la mujer luego de un presunto parto que no les consta.

Allí aparece el rastro de un tal Vaello, preso en la cárcel y presunto ex CNU, quien dijo que el bebé fue entregado a un médico del cual indica nombre, datos y domicilio. Esto fue dicho en 1984 al juez que investiga este caso en forma puntual.

Sin embargo, no hay ninguna declaración del tal Vaello ante la causa, jamás se lo pudo encontrar. La propia Carlotto dijo el 17 de marzo de 2004 ante la Justicia: “Dudábamos de su testimonio”.

Lo único que hay son testimonios ante la CONADEP de Alcira Ríos y su marido, desde México, afirmando que supieron de un parto en prisión anterior a su reclusión, “por comentarios” de terceros. No sabían si era o no Laura Carlotto, pero ambos supusieron que sí.

La propia Estela de Carlotto, cuando debió explicar cómo sabe que su hija había sido mamá, asegura vagamente: “Yo vi a Laura. Vi los huesitos de Laura. Por los huesitos de la pelvis, supe que había sido mamá”.

Lo dicho no significa que quien apareció no sea el nieto de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, pero genera desconfianza, más aún cuando el hallazgo se da en un momento tan oportuno para el Gobierno nacional.

No basta con el estudio del Banco Nacional de Datos Genéticos, cooptado en su momento por el kirchnerismo y cuyos resultados han demostrado errores en algunos casos específicos.

Hace falta un estudio independiente, allí sí podrá hablarse de la aparición del nieto de Carlotto, de quien no deja de reconocerse su lucha en favor de los derechos humanos y la aparición de tantos nietos de desaparecidos.
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