Te damos la bienvenida a la comunidad de T!Estás a un paso de acceder al mejor contenido, creado por personas como vos.

O iniciá sesión con
¿No tenés una cuenta?
El separatismo en España.Fueron a votar más de 2,2 millones de los 5,4 habilitados para hacerlo. La consulta impulsa al soberanismo en Cataluña.



El presidente de la Generalitat (gobierno catalán), Artur Mas, acompañado por su vice, Joana Ortega, comenta los resultados finales de la consulta participativa de ayer. AFP

Fue una gran sorpresa el resultado del escrutinio final del la consulta participativa por la soberanía catalana: participaron 2.236.806 votantes, 80,72% de los cuales apoyaron la independencia y el voto negativo llegó al 4,45 de los sufragios, más de 90.000 personas.

"Ha sido un triunfo total. Cataluña ha demostrado que puede gobernarse a sí misma. Nos lo hemos ganado", proclamó el gran héroe de la jornada para los catalanes, Artur Más, presidente de la Generalitat (gobierno).

El proceso de participación ciudadana que se celebró ayer fue impugnado por el gobierno español y suspendido por el Tribunal Constitucional: los votantes debían responder a una doble pregunta: "¿Quiere que Catalunya sea un Estado?" y, en caso afirmativo, "¿Quiere que sea un Estado independiente?".

Apoyaron la independencia 1.806.336 personas, el 80,72 % del total, mientras el quienes apoyaron la opción de que Cataluña sea un estado, fueron 225.609 votantes, un 10,09% del total.

El 4,54% de los votos, 101.601 sufragios, se opusieron a que Cataluña se convierta en un estado. Los votos en blanco fueron 12.538, el 0,56% del total, mientras que los nulos -que han quedado englobados en el apartado de "otros"- han sido 68.885, el 3,08%.

Se estima que podían haber participado 5,4 millones de personas. En 2012, en los comicios autonómicos adelantados el número de votantes se situó en 3.657.753 votantes, el 67,76% del censo electoral. En el otoño de 2011, el último refrendum en Catalunya sobre el estatuto autonomía, fueron 2.594.167 de los 5.310.103 ciudadanos llamados a las urnas, el 48,85% de los electores. En las últimas elecciones generales, de otoño de 2011, estaban convocadas 5.396.341 personas, y votaron el 66,83% o sea, 3.510.353 ciudadanos. En las últimas elecciones europeas, las de junio de 2014, marcadas por el debate soberanista, el porcentaje de participación fue del 47,63%, y participaron 2.532.629 ciudadanos residentes en Catalunya.

Ambiente de triunfo en las filas soberanistas e independentistas de Cataluña y de frustración entre los partidarios de mantener la integración con España. Aunque las cifras demuestran que quienes rechazan la secesión tienen un caudal enorme que representa el muro de contención más eficaz contra los independentistas.

En Madrid, el PSOE e Izquierda Unida claman por una negociación política que ponga la reforma constitucional a la orden del día y que se pueda superar la fractura con Cataluña mediante la construcción de un estado federal, la eterna propuesta de los socialistas.

En el PP un gran desconcierto que se suma a la fatídica estela de los escándalos de corrupción y el descalabro social que ha conducido a la amarga sorpresa representada por Podemos que encabeza los sondeos sobre intención de votos. Un logro que ha cosechado en solo diez meses de existencia y constituye un caso único en Europa y quizás el mundo entero.

Pero los conservadores españoles son esclavos de sus instintos "tatcheristas" que los hacen repetir, como decía Margaret Tatcher que "no hay otra alterativa" a su política de neoliberalismo radical. El PP se hunde en los sondeos, tiembla y conmueve a España con episodios gravísimos de corrupción que se suceden un día si y al otro, también.

La participación de más de 2.200.000 ciudadanos es superior al del caudal electoral conjunto de los cuatro partidos independentistas. "Esta es la cuarta gran marcha soberanista de Cataluña y ha sido la más importante", señala un comentarista político.

Para el gobierno español la consulta catalana ha sido un "simulacro estéril, una farsa" y no otorga credibilidad a las cifras dadas a conocer por el ejecutivo catalán.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha afirmado que el proceso participativo de ayer es un "simulacro inútil y estéril" que carece de cualquier tipo de validez democrática y sólo ha servido para "exacerbar" la división entre los catalanes y tensar las relaciones políticas.

Ha acusado a Mas de promover el 9N para "ocultar su fracaso" de no haber podido celebrar la verdadera consulta, y ha recordado que la Fiscalía recaba datos para ver si existen responsabilidades penales y, de ser así, actuar en los próximos días. Fuentes del Gobierno también han estimado que el comportamiento del presidente de la Generalitat durante la jornada "dificulta mucho el futuro".

Hoy es el día después y Artur ha Mas ha prometido una rueda de prensa para mañana martes 11 donde explicará sus planes para el futuro. La incógnita clave es si Mas convocará a elecciones regionales anticipadas convirtiéndolas en plesbicitarias (constituyentes). Para Esquerra Republicana un acuerdo entre los partidos soberanistas permitiría aprobar un nuevo parlamento que proclame unilateralmente la independencia y ponga en marcha un proceso constituyente. A partir de allí se organización las instituciones de la Republica Catalana basada en una nueva Constitución.

Pero Artur Mas no quiere ir tan rápido y propone que una vez que la coalición triunfe en los comicios plesbicitarios se inicie una negociación con Madrid para no precipitar una ruptura. Hasta ahora estas diferencias entre Convergencia y los republicanos liderados por Oriol Junqueras, un brillante profesor universitario, se mantienen sin ceder un palmo y va a ser difícil avanzar sin que la brecha se cierre.

El principal dirigente del PSOE, y más que posible candidato a presidente del gobierno en las próximas elecciones internas, Pedro Sánchez señaló que "hoy tenemos que abrir un nuevo tiempo en la política española en la que Catalunya no esté fuera de España, sino a la vanguardia del cambio que conduzca a una España federal".