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El aborto entra en la etapa final. La ley no sale

La sesión en el Senado superó las diez horas y ya expusieron más de la mitad de los legisladores. En la votación, el "no" saca ventaja.


El Senado de la Nación cumplía, a las 20:26, más de 10 horas debate del proyecto de legalización del aborto, en una histórica sesión en la que el rechazo parece abrirse paso ante la preocupación de manifestantes en las calles, que esperan que esa tendencia se revierta.

Los 72 senadores decidirán -en una votación que se espera para pasada la medianoche- si apoyan o rechazan la iniciativa aprobada ajustadamente por la Cámara de Diputados el 14 de junio que despenaliza y legaliza la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación y que llegó al Congreso por el apoyo y militancia de agrupaciones feministas.




El debate era seguido con fuerte expectativa por miles de manifestantes a favor vestidos con prendas verdes y otros muchos en contra, que lo hacen de celeste. Los ojos de la comunidad internacional también se posan sobre Argentina, al punto que medios como The New York Times o estrellas de primer orden se expresaban sobre el tema.


El senador Omar Perotti, peronista de la provincia de Santa Fe, fue la última de las confirmaciones que se esperaban, aunque su decisión no cambia en nada la mayoría holgada que tenía el no. Antes de eso, la vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Gabriela Michetti, les pidió a los legisladores que apuren el debate. "Por cuestiones de seguridad, nos están pidiendo que no supere las 10 de la noche", dijo.

Michetti ya había sido noticia por un duro cruce -con insulto incluido- que tuvo con el presidente del bloque Cambiemos, el radical de Formosa Luis Naidenoff, a quien llamó "pelotudo" por discutir el tiempo máximo que debían respetar los discursos.

Más allá de eso, el senador opositor Pedro Guastavino, presidente de la Comisión de Justicia del Senado, calificó la discusión de histórica y la comparó con las que derivaron en la aprobación del divorcio en los años 80 y del matrimonio igualitario hace ocho años.

Guastavino dijo que estuvo en contra de la práctica abortiva y que finalmente comprendió que "la única forma de entenderla es desde la salud pública". Así, cuestionó los abortos clandestinos "que ponen en riesgo la vida" y señaló que los costos en el sistema de salud disminuyen con prácticas seguras.

Los defensores de la iniciativa sostienen que desde 1983 murieron más de 3.000 mujeres por abortos clandestinos. En Argentina se calcula que se practican hasta 520.000 abortos anuales, según el Ministerio de Salud.


Sin embargo, Mario Fiad, presidente de la Comisión de Salud, cuestionó que el proyecto sea "violatorio de la constitución" y de tratados internacionales suscritos por Argentina.

Asimismo criticó que abra las puertas al aborto sin límites ya que lo acepta después de las 14 semanas de gestación en caso de violación o si la vida o salud de la mujer estuvieran en riesgo.


Otros contrarios a la iniciativa han señalado al respecto que ésta recoge el concepto de salud de la Organización Mundial de la Salud, que es "amplio", por lo que una mujer podría alegar que está deprimida para llevar a cabo la práctica.

Según los conteos, 38 senadores están en contra de la práctica, 31 a favor y habría un indefinido, una abstención y una ausencia.




Ambas posturas atraviesan transversalmente a todos los partidos aunque el peso de las provincias norteñas, más conservadoras, ha ganado fuerza.

Cerca del Congreso, estudiantes, sindicatos, políticos de izquierda y organizaciones feministas esperaban que la ola verde encuentre un resquicio para avanzar.

Daiana Anadón, de la agrupación Oleada feminista, dijo a The Associated Press que ella y sus cientos de compañeras aguardarán "hasta el último momento porque creemos en el poder de la calle para torcer la situación".


Anadón indicó que las feministas no están de acuerdo con una tercera alternativa que intenta abrirse paso en el Senado -entre el rechazo y el apoyo a la iniciativa- consistente en la introducción de algunos cambios en la versión aprobada por los diputados.

Entre ellos está reducir el límite para la realización del aborto de las 14 a las 12 semanas, permitir la objeción de conciencia institucional que demandan centros médicos privados y eliminar las penas de cárcel para los galenos que no aseguren la realización de la práctica. Proyectos alternos deberían retomarse hasta marzo del año que viene



Un pequeño paso para la humanidad, pero un gran paso para la Argentina

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