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El “blue” cerró a $ 13,15 y se achica la ventaja cambiaria

El “blue” cerró a $ 13,15 y se achica la ventaja cambiaria
A medida que se extiende el litigio con los “holdouts” y crece la inflación, aumenta la demanda de divisas. Empresas que necesitan importar compran bonos para pagar a sus clientes externos.



Sin noticias que permitan 
prever una normalización del frente financiero externo de la Argentina y sin cambios de política económica que auguren una menor inflación, la incertidumbre de los mercados volvió a golpear ayer a la puerta del dólar.

La cotización del dólar paralelo cerró alrededor de $ 13,15 luego de tocar hasta los $13,30 en algunas “cuevas” porteñas. Es un valor récord incluso en relación con los topes que se habían alcanzado en las semanas posteriores a la devaluación de enero, cuando había llegado a $ 13,10.

Con este salto de 20 centavos, el blue trepó un 1,54 por ciento en un solo día. En el año, el paralelo anota una suba de 31,50 por ciento.

En tanto, el oficial se mantuvo a $ 8,29, con lo que la brecha entre ambos valores se amplió a 58,6 por ciento, lo que revela una mayor expectativa devaluatoria.

La mayor avidez por divisas se nota en varios indicadores. Por ejemplo, las ventas de dólares para ahorro que el Gobierno autorizó a empleados, monotributistas y autónomos para flexibilizar el cepo cambiario, tras la devaluación, vienen subiendo. En lo que va de julio, rozan los 15 millones de dólares por día hábil. En julio habían sido de 9 millones por día hábil. Y, en total, en julio ya se había vendido un 27 por ciento más de dólares que en junio.

Hay más señales preocupantes. El Banco Central bajó esta semana en un punto las tasas de interés que paga a los bancos para que estos les presten el dinero de sus depositantes a través de Letras del Banco Central (Lebac). Esto se lee en el mercado como un triunfo del Ministerio de Economía, que por un lado no reduce el gasto público y por el otro lado rechaza la consecuencia recesiva de estas altas tasas (rondan el 25 por ciento anual). El Central las subió precisamente para absorber en el sector privado los pesos que debe girar al Gobierno para financiar el gasto público. Para muchos, esto anticipa una política fiscal y monetaria que alimentará la inflación. Y el menor interés de las Lebac lleva a volcar mayores recursos sobre las distintas
variantes de las divisas extranjeras.

Hay más. La Secretaría de Comercio de la Nación sigue aprobando permisos de importación que piden las empresas al mismo ritmo. Pero el Central, sentado sobre los dólares, retacea la liquidación de divisas a las empresas para que estas
paguen a sus proveedores externos. Eso llevó en las últimas semanas a muchos importadores, que necesitan los insumos, a volcarse a la operación del 
dólar “contado con liqui”. Así, compran bonos en dólares del Estado argentino, los venden en el exterior y, con ese dinero, 
pagan al proveedor. Implica 
pagar un dólar mucho más caro que el oficial.

“Si esto se confirma, en los hechos es una especie de devaluación asimétrica para las importaciones; es como si hubieran subido aranceles”, explicó Marcelo Capello, presidente del Ieral.

Por eso, ayer la cotización implícita de este dólar también avanzaba a $ 11,50.

Gastón Utrera, presidente de Economic Trends, estimó que la subida de los precios internacionales ya se “comió” casi toda la ventaja cambiaria lograda con la devaluación de enero. “El tipo de cambio subió 28,9 por ciento en enero respecto de diciembre. Los precios han subido 23,4 por ciento a junio, así que nos quedan unos cinco puntos de ‘colchón’”, sostuvo.

Capello tiene un cálculo 
similar. “A este ritmo, en octubre ya estaríamos igual que como estábamos en diciembre desde el punto de vista de la competitividad cambiaria de la economía”, explicó.

La cuestión es espinosa. Con altas tasas de interés internas y menor competitividad cambiaria, el panorama recesivo parece complicarse.

Opiniones

Jorge Capitanich. Jefe de Gabinete Gobierno de la Nación. “Vamos a ser respetuosos de sus opiniones, como siempre (...). Supongo que la Conferencia Episcopal Argentina tratará de un modo detallado el impacto que tiene la acción de grupos minúsculos, denominados fondos buitre, respecto a la afectación soberana del país”.

Jorge Oesterheld. Vocero Conferencia Episcopal. “El 24 de junio, inmediatamente después del fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos, mediante una declaración (...), la Comisión Ejecutiva (de la Conferencia Episcopal) expresó su preocupación por las consecuencias del pago a los fondos buitre”.
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