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El califato del Estado Islámico (ISIS) se desmorona



El califato de Estado Islámico (EI) se desmorona en todos los frentes. Luego de una semana de derrotas en Sirte (Libia) y en Manbij, una ciudad estratégica en Siria, los extremistas perdieron ayer diez pueblos a tan sólo 40 kilómetros de Mosul, uno de los principales bastiones jihadistas en la convulsionada Irak.





Las milicias kurdas, más conocidas como peshmergas, apoyadas por los aviones de la coalición internacional liderada por Estados Unidos lanzaron ayer una fuerte ofensiva en Irak contra EI, en la que murieron 120 extremistas.

Los kurdos liberaron así a diez pueblos cerca de Mosul, la segunda ciudad de Irak, y también a las localidades de Qarqasha y Abzag, y cercaron el pueblo de Quareitag, al nordeste de Mosul.





La de ayer fue una nueva derrota para EI, que en lo que va de 2016 perdió el 12% del territorio que controla en Siria e Irak, según un análisis de la revista militar británico-estadounidense IHS Jane's, publicado el mes pasado.

Una de las posibles consecuencias de la pérdida de territorio, advierten varios analistas, es que EI busque compensar esa debilidad local ofreciendo una imagen de fortaleza en la arena internacional, con grandes atentados en Occidente.


"Desafortunadamente esperamos un incremento de ataques con bajas masivas y sabotajes a infraestructuras económicas, en Irak, Siria y más allá, incluida Europa", reconocen desde IHS.






Otra crucial derrota que sufrió el grupo fue la pérdida de Manbij, anteayer. La ciudad es desde enero de 2014 uno de los principales feudos de EI en Siria. Tanto por su cercanía a la frontera turca, a Raqqa -la mayor ciudad que ocupa EI en Siria- y a Aleppo, la segunda ciudad del país, el enclave servía de puerta de entrada al califato y de distribuidor de suministros procedentes de Turquía.

El paso de combatientes extranjeros de EI desde Turquía, al igual que su salida hacia Europa, se verá a partir de ahora comprometido.

Con la caída de Manbij y una hipotética próxima caída de la fronteriza Jarabulus y de Raqqa, desde donde EI controla sus operaciones en Siria, el grupo verá seriamente comprometida su supervivencia.





La conquista de Manbij se produjo después de 73 días de combates casa por casa por las Fuerzas Democráticas Sirias (una alianza de rebeldes kurdos y árabes). El SDF contó con apoyo aéreo de la coalición internacional encabezada por Estados Unidos y de las fuerzas especiales norteamericanas sobre el terreno,

Manbij contaba con unos 75.000 habitantes en 2009, dos años antes de que comenzara la guerra en el país árabe.

EI trasladó ahora sus fuerzas a la ciudad fronteriza de Jarabulus, a orillas del Éufrates, la única vía importante para el suministro de armas y víveres desde Turquía que mantiene aún abierta.





Los rehenes utilizados en su huida fueron liberados anteayer y rescatados por la alianza de fuerzas sirias rebeldes.

Los habitantes de Manbij celebraron el fin de la tiranía de EI afeitándose la barba o fumando abiertamente en público, los hombres, o quemando los niqab (túnica negra que cubre todo el cuerpo menos los ojos), las mujeres.

En tanto, en Libia esta semana los extremistas perdieron el centro estratégico de Sirte, la ciudad que EI había logrado tomar en junio de 2015 en medio del vacío de poder que vive el país africano desde el derrocamiento de Muammar Khadafy.





Las fuerzas del gobierno de unidad nacional libio (GNA), que respalda la ONU, proseguían ayer su avance en Sirte, tras haber tomado el cuartel general del grupo.

"Los combates se libran casa por casa, puerta por puerta, con ayuda de la artillería", explicó Mohamad al Gasri, el vocero de la plataforma de milicias aliada al gobierno de Unidad nacional.

Durante la operación, en la que volvieron a participar aviones de combate extranjeros, se "limpiaron" varios nidos de francotiradores y se tomó el edificio que alberga la radio local, desde el que hace 14 meses los jihadistas proclamaron la conquista de este importante puerto petrolero.





Pese al avance militar del inestable gobierno libio, la situación política sigue siendo dramática en el país, donde conviven tres gobiernos. Uno tiene su base en Trípoli y está formado por un grupo de partidos islamistas.
El otro se encuentra exiliado en la ciudad libia de Tobruk y gozaba del reconocimiento de la comunidad internacional. Y el tercero en discordia es el que impuso la ONU sin conseguir la aprobación ni de Trípoli ni de Tobruk.

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