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El Chagas mató a Darwin

El Chagas mató a Darwin

(Por Camilo Taufic)Desconocen un detalle histórico fundamental. En la página web abierta por la Universidad de Cambridge el 18 de abril pasado, sobre la vida y Obras Completas de Charles Darwin, autor de la Teoría de la Evolución (http://darwin-online.org.uk) , nada se dice de un mortal contagio contraído por el sabio en Sudamérica, en 1835, en una exploración que partió desde Santiago de Chile…



Pocos misterios de la biología se le resistieron al naturalista Charles Darwin, mas hubo uno que lo atormentó durante décadas, y terminó causándole la muerte. No era un problema académico, sino una terrible enfermedad desconocida (algunos creyeron que inexistente), que lo convirtió en un semi-inválido y acabó por destrozarle el corazón una brumosa tarde de abril de 1882, en un lugar del sur de Inglaterra.

Ni el naturalista, ni sus médicos, ni sus biógrafos, llegaron a determinar hasta 1981 -casi cien años después de su deceso- el origen preciso del mal que lo aquejaba. Hoy se sabe que éste fue incubado en el curso de una exploración emprendida por Darwin desde Santiago, el 18 de marzo de 1835. (En Chile el Presidente de la República era el general Joaquín Prieto, y su súper ministro, Diego Portales).

Cuando Charles Darwin regresó a Inglaterra un año y medio más tarde, luego de su viaje alrededor del mundo en el navío ‘Beagle’, tenia recién 25 años y una constitución fuerte. Ya en la Universidad, donde el sabio fue un fracasado estudiante de medicina y un mal alumno de teología (tampoco llego a ser pastor), había destacado como deportista. Pero su larga vida de investigador, posteriormente, registró el derrumbe total de sus fuerzas.

CASI UN ZOMBI

A muchos les costará creer que la rutilante Teoría de la Evolución fue escrita por un Darwin amodorrado, que evitaba el contacto con la gente, víctima de permanente desgano, que apenas lograba trabajar durante un máximo de tres o cuatro horas diarias, recostado en el sofá de su biblioteca y "sufriendo dolorosas molestias intestinales con mucha flatulencia, vómitos frecuentes e insomnio por las noches".

Los médicos de la época -después de decenas de exámenes e interconsultas- no encontraron una causa orgánica para su enfermedad, ni menos pudieron remediarla, por lo que hasta hoy han abundado los análisis psicológicos del personaje, en busca de neurosis diversas, una probable misantropía o hasta "una rebelión contra la figura del padre autoritario" (incluso del Padre Eterno, por su teoría materialista del origen del hombre), que lo llevó después a una profunda depresión.

El naturalista falleció finalmente de una obstrucción circulatoria y un ataque cardíaco brutal. Tuvo que pasar casi un siglo para que el médico inglés S. Adler, en 1981, examinara en nuestra época la biografía de Darwin contrastándola con los avances de la medicina. Y así descubrió la casi total identidad del cuadro clínico darwiniano -incluso la muerte- con los síntomas del ominoso Mal de Chagas, que transmite la vinchuca, y cuyo agente, el "tripanosoma", parásito de la sangre, fue identificado recién en 1909, veintisiete años después del fin de Darwin.


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En el libro ‘Viaje de un Naturalista Alrededor del Mundo’ (el diario personal de Darwin, que también hemos consultado nosotros para este artículo), S. Adler encontró, además, la descripción del propio sabio sobre las repetidas picaduras de la vinchuca que sufrió en su excursión por la cordillera andina, en marzo de 1835.

Darwin había salido hacia Mendoza a caballo "por el camino de Portillo" –recuerda-, junto al arriero chileno Mariano González, que meses más tarde lo acompañaría en una cabalgata similar entre Valparaíso y Copiapó: 800 kilómetros. Pero fue al otro lado de la cordillera de los Andes donde empezó su muerte.

Darwin escribe en su diario: "25 de marzo de 1835... Pernoctamos en la aldea de Luján de Cuyo, rodeada de huertos, que constituye el distrito cultivado más meridional de la provincia de Mendoza... Aquella noche fui objeto de un ataque en masa (porque no merece otro nombre) por parte de la vinchuca, especie de chinche gigante de las Pampas. Es sumamente desagradable notar como estos insectos hacen su caminata por el cuerpo de uno, antes de clavarle sanguinariamente su aguijón...". (Darwin escribe «benchuca», sin duda por la pronunciación inglesa, así como escribe «Conchalee», lugar de su partida, aledaño a Santiago entonces, por la misma razón).

En su posterior viaje al Norte Chico, Darwin anota en su diario que se alojó al llegar al puerto de Coquimbo, en casa de -escribe textualmente- "Mr. Agustín Edwards" (mayo, 1835), de quien elogia su hospitalidad, pero se queja de las innumerables pulgas "que abundaban en todas las habitaciones de su casa" (pág. 416, El Viaje del Beagle, Editorial Fama, Barcelona, 1955).

Pero a diferencia de la vinchuca, que aún subsiste en algunas viviendas pobres en los márgenes de Santiago, las pulgas de los Edwards -pulgas de casa rica- fueron inofensivas entonces para el gran hombre de ciencia. Semanas después regresaría a Santiago, aparentemente, sin novedad.

Un cuarto de siglo más tarde, tras publicar en Londres, El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida (1859), Darwin se convertiría en uno de los íconos de la Cultura mundial, como otros fracasados estudiantes que se manifestarían en el siglo siguiente: Einstein, Bill Gates y Gabriela Mistral.


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