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El chano volvió a rockear a lo grande







Tan Bionica dio el primero de sus cuatro shows en el Luna Park






Música Tan Biónica en el Luna Park.Con un Chano recuperado y en buena forma, la banda presentó “Hola Mundo”, y conformó a sus fans.




“Acá estamos: de pie. Porque necesitan de mucha gente para dejarnos en el suelo”, tiró Chano Moreno Charpentier, líder de Tan Biónica, al finalizar la primera de las cuatro funciones programadas por la banda en el Luna Park, para presentar su álbum Hola Mundo.

Con La melodía de Dios como cortina para el ritual de regalarle a una fan su capa, y en casi dos horas de show, fue esa la única referencia sobre el incidente automovilístico que hace un mes lo tuvo en el centro de la polémica. Aunque fue lo de menos, porque (casi) nadie llegó al estadio en busca de explicaciones: aunque se vieron algunos huecos, los tickets estaban agotados desde antes del choque contra ocho autos y la posterior paliza que le valieron un par de huesos rotos.

El foco, entonces, estuvo puesto en el estreno del cuarto y hasta ahora último disco del grupo que completan Bambi Moreno Charpentier (bajo y dirección musical), Seby Seoane (guitarra) y Diega Lichtenstein (batería), en un estadio que de tan cómodo que les queda (cuando termine esta serie, habrán tocado once veces en menos de cuatro años), decidieron reformarlo a su medida: montaron el escenario en el medio del campo, con dos pasarelas a sus costados coronadas por balcones vip enjaulados (adquiridos por su público más… cautivo), pudiendo desplazarse y mostrar su poder de fuego a 360 grados. El recurso, acentuado por una impecable dirección de cámaras (planos cortos en HD), surtió efecto entre los más fanáticos, ya que por momentos lograron una cercanía casi única con sus ídolos, algo más difícil de conseguir cuando formás parte de una multitud.

En cuanto a lo sonoro, el show arrancó saturado, perjudicado por la maldita acústica del Luna: la bola de ruido aplanó las letras de Tus horas mágicas y Las cosas que pasan, mientras Chano llegaba rápidamente al límite de sus posibilidades vocales, al borde del grito. Pero a medida que pasaron las canciones, todo se acomodó, y quedaron expuestos los distintos matices, y también algunos defectos del grupo. Si bien con el nuevo álbum el grupo amplió su paleta, tomando a la canción como faro y despegándose (un poco) de la pista del boliche, repite viejos trucos, algunas metáforas ya explotadas y yeites que les quedan cómodos.

La novedad pasó por un guiño a los fans, con versiones alternativas de sus hits más célebres: una lectura casi de cabaret de Ella (amplificada por los vientos de Juan Cruz de Urquiza, Juan Luis Canosa, Richard Sergio Nant y Víctor Skorupski) y el dramatismo de Arruinarse montado en la módica y minimalista melodía del combo piano, bombo, redoblante y guitarra acústica.

Amén de un paso teatral (Chano actúa su muerte y es llevado al ¿cielo? por dos angelitos culones tras La manera que eligió para matarme) y un intervalo de bailarines en leds, el show se distinguió de otros por su momento íntimo, interactivo & acústico. Un recurso al que muchas bandas apelan cuando dan shows grandes, pero que aquí resaltó la hermandad entre Chano y Bambi, frente al piano, para una oda a su padre (No me atreví a sugerirte que te mueras), fallecido hace dos años. También mostraron influencias con un cover improvisado de I Think Ur A Contra, de Vampire Weekend. Y le hicieron caso al pedido de la multitud, tocando La ensalada, una de su álbum debut de 2007.

Tras una enorme entrega física, que exigía dar muchas vueltas por el escenario, bailes para la tribuna y… cantar, Chano se mostró recuperado de los golpes, y entero para encarar lo que viene. Ellos ya están lanzados a una misión, que intentan cada noche: tratar de conquistar al mundo. Tal vez lo logren.













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