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El dólar blue sube, mientras el Gobierno busca "peces gordos

Finanzas Por Federico Mc Dougall


Viernes 17 de Octubre de 2014 18:00:00


El dólar blue sube, mientras el Gobierno busca "peces gordos" y la city se llena de "especuladores hormiga"


17-10-2014 La postal de estos días del microcentro porteño, con la Gendarmería recorriendo sus calles en busca de "conspiradores", hace recordar las épocas de Guillermo Moreno y sus intentos de domar a la fuerza el billete informal. La historia se repite, los métodos también ¿será distinto el resultado?









Las "fuerzas" del Gobierno parecieran están centradas en un único objetivo: bajar la cotización del dólar blue.

Es que mientras que la divisa oficial se negociaba a $8,49 para la venta, la paralela ganó 5 centavos y cerró en $14,70 en las cuevas del microcentro porteño.

Esto hizo que la brecha quedara en el 73%, valor que desvela al Gobierno ya que supera el porcentaje alcanzado previo a la devaluación de enero de 2014.

La Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), dirigida por Carlos Gonella, es hoy la encargada de "hacer el trabajo sucio" e ir tras los "peces gordos" que, según el Gobierno, especulan y manejan el mercado del blue.

El propio titular del organismo fue quien aseguró que el Ejecutivo tomó la decisión de allanar las cuevas y, para esto explicó que se reúnen en una "mesa de trabajo permanente con las autoridades del Banco Central para hacer un seguimiento más de cerca y tener un mejor control" sobre esas operaciones "que afectan el normal desarrollo de la situación monetaria y cambiaria" en el país.

En diálogo con Gustavo Sylvestre en radio Del Plata, Gonella confirmó que se han realizado unos 60 allanamientos en la Capital Federal y explicó que, curiosamente, las cuevas que funcionan fuera del microcentro "son las que más dinero manejan o, por lo menos las que más tienen al momento el procedimiento".

Sin embargo, a diferencia de lo que explican algunos economistas, quienes afirman que existen "especuladores hormiga" que se mueven entre el mercado oficial y el paralelo para hacerse de una diferencia monetaria, Gonello afirmó que el Gobierno va a ir detrás de los "verdaderos responsables, que son los que fondean las cuevas" .

Consultado por el tema de los arbolitos que vocean a la vista de todo el mundo en la calle Florida, respondió que "sería muy poco estratégico concentrar los esfuerzos en perseguirlos".

"En la absoluta mayoría de los casos son personas con un perfil socioeconómico y culturalmente vulnerable, muchos de los cuales trabajan al borde de la explotación laboral. Claramente no podemos criminalizar a estos sectores ni a la gente que va a comprar plata a una cueva", agregó y concluyó: "Nuestro desafío es concentrar nuestra energía hacia los verdaderos responsables, que son los que fondean la cueva".

El Gobierno también apuntó a controlar el contado con liqui y el dólar bolsa con mensajes a las sociedades que operan bonos y acciones en dólares y en pesos y, el jueves, con una denuncia específica contra los operadores Mariva y Facimex.

El rol del "especulador hormiga"
Para Tomás Bulat, el propio público es el que hace caer por unos días al blue, mediante un arbitraje entre el dólar legal y el paralelo.

La operatoria que describe Bulat es muy simple: luego de cobrar su salario, muchos ahorristas invierten el 20% de su ingreso mensual -el tope permitido por la regulación- para comprar "dólar ahorro" (a $8,49 más 20%) para luego revenderlo al precio del paralelo.

Con esta simple operatoria, se hacen de una ganancia que puede superar el 50%. Al tratarse de un mercado chico, el hecho de que haya una proliferación de pequeños ahorristas que salgan a vender logra empujar el precio hacia abajo por unos días.

"Conozco gente que lo hace y me dicen ‘para mí la posibilidad de ganar $2.000 todos los meses es importante'. Así que se está transformando en una práctica habitual. Es por eso que cada mes, en la primera semana se observa una baja y luego un repunte", afirma el economista.

Por consiguiente, se anima a pronosticar que en las próximas semanas, se volverá a ver el mismo ciclo: "A fines de octubre va a subir y a principios de noviembre va a volver a descender".

Los números parecen darle la razón: el 1° de octubre los ahorristas compraron u$s74 millones, una cifra récord para un solo día, pero paulatinamente fue descendiendo hasta ubicarse en los u$s16 millones.

En otras palabras, los días de blue calmo, que siguieron a la renuncia de Juan Carlos Fábrega, coincidieron con el período en el cual el público dispuso de una mayor cantidad de dólares comprados a precio oficial.

Al ser un mercado chico, resulta lógico el argumento de que si una porción de los "dólares ahorro" se vuelca al circuito ilegal, haya influencia para anestesiar al precio al menos por unas jornadas.

Aprietes y amenazas
Resulta muy discutible la eficacia de los métodos policiales y las amenazas que los funcionarios hacen a los banqueros y cambistas de la city como forma de domesticar el precio de la divisa informal.

Los economistas creen que, tal como ya quedó demostrado durante el "reinado" de Guillermo Moreno, estas iniciativas, en caso de ser efectivas, tienen muy corta duración. Tarde o temprano, el blue vuelve a manifestarse con fuerza.

"Si piensan que al dólar se lo va a dominar con la policía y con los gendarmes, estamos complicados. Las cuevas que estaban en el microcentro se van a ir a Caballito, pero lamentablemente van a seguir existiendo", sostiene Martín Redrado, ex titular del Central.

En la misma línea, el economista José Luis Espert destaca que los antecedentes históricos muestran una larga lista de fracasos en los intentos por dominar a este mercado.

Este economista se muestra crítico con la actitud de "criminalizar el único dólar libre que existe para el ahorrista".

"No entienden la libertad, creen que todo son negociaciones espurias, aprietes o piñas. De ninguna manera van a parar al blue con la ley penal cambiaria", pronostica.

El punto central que marcan los analistas es que el dólar sube porque hay inflación y entonces una gran cantidad de pequeños ahorristas buscan refugio para su dinero. El Gobierno, en cambio, piensa que es producto de maniobra especulativas llevadas a cabo por "buitres internos" y grandes corporaciones.

En consecuencia, al equivocar el diagnóstico, crece el escepticismo de los economistas respecto de que pueda darse un largo período de estabilidad del billete informal.

"Si no se resuelve el problema de fondo, que es la inflación -que orilla el 40% anual- siempre va a haber alta expectativa de devaluación", argumenta Ricardo Delgado, director de Analytica.

Mientras tanto, el Gobierno complementa sus amenazas a los "cueveros" con una artillería de medidas destinadas a deprimir el mercado paralelo. Entre ellas, destaca la presión a las compañías de seguros para que desarmen sus posiciones en dólares.

Las nuevas autoridades del Central indujeron a la baja del "contado con liqui", ya que se generó una sobreoferta de bonos utilizados para esta operatoria. Pero claro, no es un efecto que pueda durar eternamente.

"Es una bala menos que le queda en el cartucho al Ministerio de Economía", observa el consultor Salvador Di Stefano, otro de los que se muestra escéptico.

"Si hacen siempre lo mismo, obtendrán similares resultados. Cuanto más intervengan el mercado, más subirá. Cuanto más demoren el alza del dólar oficial, más grande será el ajuste a futuro", agrega.

Por otra parte, hay quienes ponen en duda que la represión al "conta con liqui" sea efectiva para tirar abajo la cotización del blue.

A fin de cuentas, si una empresa tiene una urgencia y no puede recurrir a la triangulación de bonos, no le queda otra alternativa que conseguir divisas en el circuito marginal, donde el volumen es mucho menor y, por consiguiente, los precios son más volátiles.

El repunte que viene
Por lo pronto, la expectativa generalizada es la de nuevos incrementos. Especialmente por parte de aquellos que creen que lo que alimenta al blue es el desequilibrio fiscal.

Muchos economistas adhieren a la tesis de que su precio se determina por el criterio de "convertibilidad". Es decir, el que surge de dividir el total de pesos que circula en la economía por los dólares en las reservas del Banco Central.

Las estimaciones dan cuenta de que hasta fin de año la cantidad de pesos se incrementará en $100.000 millones -un aumento de la base monetaria de aproximadamente 20%-. Esto, por sí solo, ya implicaría una suba de al menos $3.

"El dólar blue a fin de año puede estar en $17. Y no tiene nada de raro, simplemente va a seguir a la inflación", apunta Bulat.

Por otra parte, no hay que olvidar que entrarán a jugar factores estacionales: a partir de noviembre comienza una demanda fuerte de billetes verdes para financiar las vacaciones de argentinos en el exterior.

Todo indica que este verano, a pesar del recargo del 35%, volverá a haber una fuerte afluencia de turistas que, tras sacar cuentas, observan que sigue siendo más conveniente ir al Caribe en cuotas que a Pinamar o Cariló (ver nota: "Paradoja: mientras la industria sufre por la escasez, hay dólar barato para turismo").

Pero estas son las estimaciones que sólo tienen en cuenta los factores monetarios. Además, están las que incorporan el componente político.

Estas hacen referencia a que ante una situación de incertidumbre extrema, como la que pueda surgir de una devaluación brusca o de problemas de gobernabilidad, el blue podría subir mucho más allá de su valor "técnico", simplemente impulsado por el temor de los ahorristas.

La previsión, en definitiva, es que por más "cara de perro" que los funcionarios le pongan a los banqueros, cambistas, titulares de sociedades de bolsa y "cueveros", el blue seguirá gozando de buena salud.
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