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El "Dragón" de Los Exterminators

¿Qué estará haciendo el dragón de Los Exterminators en este instante?

fuente: www.redmarcial.com.ar

NESTOR VARZÉ
"Me voy a morir con el cinturón puesto"
Fue el "Dragón" de la saga cinematográfica Los Exterminators y el hombre que rompía las barras de hielo en la televisión. Además de contar con varios records mundiales es el único latinoamericano que fabrica réplicas de armaduras samurai.
Con cuarenta años de trayectoria en las artes marciales, enseña Karate de manera tradicional. Entrar en una de sus clases es como "entrar a otro siglo", lo que hace que tenga muy pocos alumnos. Néstor Varzé nos cuenta, en una charla cargada de buen humor, anécdotas que marcaron su vida, entre ellas la famosa y polémica pelea con Héctor Echavarría en Mar del Plata.


¿Qué fue lo que lo acercó al karate?

Me gustaban las películas de guerreros, no me interesaba otro tipo de películas. Todos mis juegos de chiquito eran con espada, que en ese momento las hacíamos con madera de cajón de verdulería.

Hizo varios deportes al mismo tiempo...

Yo empecé a los siete años, era un enfermito... Empecé a ver revistas - las que traían los artículos de Charles Atlas - entonces yo los veía y empecé a hacer gimnasia. Mi papá me hizo con tachos de pintura llenos de arena pesas para que yo hiciera gimnasia, jugaba al fútbol y me puse a hacer atletismo.
Yo quería hacer algo que tuviera que ver con la lucha pero antes no había nada, lo único que se conocía era el Judo, pero no me enganchó.

¿Y qué fue lo que lo engancho del Karate?

De chiquito era muy nervioso - ahora existe la palabra "hiperactivo" - entonces mi tío, que hacía lucha greco-romana, le decía siempre a mi papá que yo tenia que hacer deportes de lucha, porque a mi me gustaba y me iba a calmar.
Me llevaron a un lugar donde hacían Judo. Cuando lo vi dije: "Si, pero estos no se pegan...", "y bueno - dijo mi tío - abajo están haciendo Karate, vamos a ver lo que es."
Cuando lo vi dije "¡Esto quiero hacer!" pero no me dejaban, mi mamá no quería, "le van a pegar al nene", único hijo...
Cuando cumplí ocho años me anotaron en la escuela de Sensei Hideo Suchia, que tenia una filial en Avellaneda que manejaba Sensei Omar Calaio.

Con sus cuarenta años de práctica ¿Qué cosas cree que se deberían cambiar y qué cosas se tendrían que conservar de la manera en que se difunde el Karate hoy?

Cambiar la parte comercial. Las artes marciales nunca fueron comerciales. Es más, yo siempre dije que con las artes marciales me iba a morir de hambre...
Hay una cosa que no saben de mí, yo toda la vida trabajé en gimnasios, viví de la gimnasia, del Karate pude vivir dos años nada más. Paralelamente yo daba clases de gimnasia y enseñaba Karate.

Ud. trasmite el Karate a la manera antigua ¿cómo lo asimilan los chicos de hoy?

No tenes gente. De hecho yo tengo siete alumnos, no más. Hoy a una persona le exigís lo que nos exigían a nosotros hace años atrás y se dan vuelta y se van.
Cuando yo empecé con Suchia, éramos ciento veinte y llegamos dos solos. Nadie resistía los castigos, los entrenamientos...

¿A qué le llama "castigos"?

Hacías una mueca y ya te estaban retando y te imponían un castigo que era chocar los antebrazos contra un cinturón negro y te vieras con los antebrazos como los de Popeye: hinchados.
Te lo voy a simplificar en esto: hay un dicho de las artes marciales que viene de la época de los samurais que dice que el guerrero tiene que llorar en el dojo para reírse en el campo de batalla.
Hoy se ríen en el dojo, entonces ni hablemos del campo de batalla...

¿Cómo es una clase suya?

Como era antes. Entras al dojo y entras a otro siglo.
Las artes marciales son artes de guerra, entonces se tienen que enseñar con un régimen militar. Entendieron mal lo de la hermandad de las artes marciales... sí hay una hermandad, el clan, llamalo como quieras, pero adentro del dojo no porque sino no aprendes. Vos te tenes qua adaptar a las artes marciales y no al revés.

Entonces su dojo queda al margen de la cultura light en la que vivimos ¿No hay manera de integrarse?

¡No puedo yo! En las clases que hacíamos nosotros la única voz que se escuchaba era la del maestro. Nunca escuché, en los siete ocho años que me llevó llegar a cinturón negro, la voz de un compañero. No podíamos ni preguntar. Preguntábamos después de la clase.

¿Qué se tiene que conservar entonces?

El respeto al maestro, el respeto al alumno que hace más tiempo que está, la tradición.
Yo estoy un poquito podrido de que venga un pibito de quince años y me diga "qué haces Néstor como te va", cuando yo a mi maestro en ocho años le dirigí la palabra dos veces nada mas y porque el me la dirigió a mi. Igual teníamos un apego bárbaro porque el tipo nos cuidaba, nos enseñaba...
Yo tengo alumnos que hace 23 o 24 años que están conmigo, me tratan de Ud. y yo conocí a toda la familia, soy como el padre para ellos...

¿Por qué se desvinculó de los torneos?

Porque me canse de ver que no había imparcialidad. Mis alumnos decían siempre: "Vamos a un torneo que por casualidad no nos toque el Sensei de árbitro", porque yo los tiraba a matar a mis alumnos, como era un alumno mío ya tenia un punto en contra. Y me cansé de ver tipos que como eran alumnos de ellos tenían dos puntos a favor.
Otra cosa que no entendieron: el torneo es una parte del arte marcial, como el kobudo, como la meditación, como la preparación física y como el kata. Todo conforma el arte marcial. Hoy como es comercio hay escuelas solamente deportivas, que sólo se dedican a competir, escuelas donde solamente hacen kobudo.
Me cansó eso.

¿Cuál fue el último en el que participó?

Hacía 10 años que no competía, mi mamá tenía cáncer y estaba en silla de ruedas, nunca me había visto competir. Entonces me invitaron de la Municipalidad de Avellaneda porque inauguraban el estadio José Maria Gatica, para que fuera y que me vieran los chicos - porque yo había estado en las películas - entonces fui a presentarme y saludar a los chicos. Mi mamá me quería ver, entonces me anoté para competir en formas ¡Y cuando anunciaron que iba a competir "El Dragón" fue una fiesta! Esto fue hace 8 años.

Se hizo famoso rompiendo las barras de hielo en el programa de Gerardo Sofovich ¿Cómo lo hace sentir que los karatecas de hoy lo conozcan más por eso que por ser un campeón de Karate?

Me gusta porque cuando yo empecé a practicar lo primero que me llamó la atención fue la rotura. Fue la meta mía: "yo tengo que tirar una pared abajo de una piña".

¿Esa popularidad fue la que le brindó la posibilidad de hacer películas?

Si. Cuando Argentina Sono Film dice que van a hacer las películas Exterminator no tenían el villano. Y Carlos Mentasti (productor) me vio pasar por la puerta un día que yo iba a Canal 2, y le dijo a su socio: "ese es el que rompe las barras de hielo, ese es el que yo quiero que haga el papel del Dragón". Me localizaron, me citaron y fui.

¿Y cómo fue la experiencia de la filmación?

¡Y fue otro sueño! Fue buena. El primer día iba y hacia lo que me decían, al tercer día ya estaba haciendo lo que se me antojaba a mí, armaba las peleas, ya era un desastre...

¿Pero se lo había planteado como meta?

No, yo quería ser campeón mundial de roturas. Yo quería tener un record mundial. Y después fue ¡qué bueno hacer una película!
¿Sabes por qué no se hacen películas de artes marciales acá? Porque los productores no tienen cabeza, no es por falta de plata.
Cuando hacen algo de artes marciales acá lo encaran por el lado de los chicos. Se hizo Exterminator y fue un éxito total, se hizo Exterminator 2 y fue un éxito también. Cuando se fue a hacer Exterminator 3 un grupo de compañeros y yo fuimos y le dijimos a Carlos Mentasti: "vamos a hacer la película de artes marciales seria ahora". Nos dijo: "¿para qué? Si ya sabemos que esta fórmula da resultado".

No tuvo visión. En Hollywood los profesores de artes marciales están contratados para armar las peleas, hacer de dobles... ¡No se qué cuerno hago yo sentado acá!

Justamente en esas películas argentinas surge otra figura de las artes marciales que también se hizo popular, que fue Héctor Echavarría. El siguió una carrera artística ¿Por qué Ud. no?

¡Por que él ya se había ido! El venía de allá. Llegó a la Argentina y no lo conocía nadie. Yo estaba con Gerardo Sofovich rompiendo las barras de hielo. El llegó y nadie le daba bolilla. Entonces fue al programa a desafiarme a mí. ¡Y por eso también trabaja en las películas!
Esto lo sabe muy poca gente: cuando se arman las películas me llaman Carlos Mentasti y Carlos Solveira y me preguntan por la pelea que habíamos tenido en el Superdomo de Mar del Plata (1989), para aprovechar publicitariamente la polémica que hubo.
O sea que Héctor Echavarría trabaja en las películas gracias a la pica que tenía conmigo...

¿Qué provocó esa polémica?

Esto lo hemos hablado con Héctor, no somos ni amigos ni enemigos. No hay una rivalidad pero sí una distancia...
Viene y me propone hacer una pelea de full contact en el Superdomo y otra en el Luna Park, exhibición. ¡Me encantó! Armamos una pelea de seis rounds donde en los tres primeros rounds me lucía yo y en los otros tres se lucía él. Al final era empate porque era exhibición.
Arma la pelea con los productores y me llevan a Mar del Plata. Se publicitó en todos lados. Cuando llegamos vimos los afiches, y ¡me encuentro que iba a pelear por el título del mundo! me puse loco, llamo por teléfono a los productores ni bien llego al hotel y vienen con Héctor y me dice que es todo publicidad.
Pero yo en ese momento competía, estaba en televisión, era secretario de la Federación de Karate... "¿con qué cara me presento después?" le dije. Me contesta que ya estaba todo pactado, todas las entradas vendidas, toda la prensa...Al final me obligan a pelear.

Dos minutos antes de la pelea viene Héctor con su hermanastro - que era el árbitro - y con los tres jueces, me pregunta si íbamos a pelear en serio o hacíamos la pelea exhibición.
Le contesto: "¿Ahora me salís con eso?". Yo no estaba capacitado para pelear en serio, ¡yo estaba entrenando hacía un año para romper barras de hielo!

Los tres primeros rounds yo me tenía que lucir ¿si? Suena la campana, salgo a pegarle y ¡me mete tres piñas! Me pegó todo el round, ¡nunca me pegaron tanto como me pegó ese cristiano!, casi me salva la campana. En el segundo round también me pegó como quiso.
Esto que te cuento está todo filmado. En el tercer round también salió a fajarme. Entonces empecé a pelear. Cobró hasta el sexto round, lo tiré cuatro veces... Terminó con cirugía en la cara.
¡Cuando se dijo Empate se armó una! Porque la gente sabía que no era empate, estaba enloquecida, me tuvieron que sacar del ring entre tres policías. ¡Pero yo fui a hacer lo mío!, Héctor no hizo lo de él.
Te cuento que nunca me pagaron.

¿Y qué pasó cuando vuelven a encontrarse para hacer las películas?

Cuando me lo vuelvo a encontrar en las películas él viene a saludarme y yo le dije: "de hoy en adelante decime hola y chau".
Después trajo a Randholp McClain diciendo que era campeón norteamericano y era cinturón amarillo de taekwondo, armaron la pelea en el Luna Park y se quemó ante 9000 personas.
Entonces viene el presidente de la Federación de Karate y me dice: "Nosotros tenemos la lista de los verdaderos campeones - en la cual no estaba ni él ni yo, te aclaro - los campeones en serio de Full Contact". Entonces fui al programa de Portal, al de Ginzburg con la lista y lo desafié, y me dejaron contar todo lo que te conté a vos. ¿Qué pasó? Desapareció.

Tenía un proyecto de hacer un programa de televisión...

Se pinchó. Los productores vieron que era un buen programa y pidieron mucho.
Entrené 18 personas durante dos años todos los días. Se filmó el piloto. Lo íbamos a estrenar con Gerardo Sofovich y la producción pidió mucha mas plata de la que creo que se podía manejar. Entonces hubo un desacuerdo entre ellos y Sofovich. A todos les encantó pero el problema siempre fue de plata.

¿Crees que en algún momento se puede llegar a concretar?

Yo se que siguen estando en eso.

¿Qué lo llevó a vivir un año en Japón?

Fue de casualidad. Un amigo (Daniel Kikuchi) me convenció y fuimos.
Lo de las armaduras fue también de casualidad. Por intermedio del tío de mi amigo conocí a un restaurador de armaduras y yo empecé a mirar, pensé que cuando volviera iba a hacer una armadura para mi.

¿Se convirtió en una vocación?

Si, se pinchó lo del programa y quedé destruido. Mi hija se quería ir a España porque no tenía trabajo. Me encerré en una burbuja, me quedé aislado, solo y mal. En ese ínterin la conozco a ella (su pareja Claudia) y me convenció de hacer la armadura, como terapia. En un mes me hice mi armadura. Quedó tan linda que me empezó a decir que hiciera otras.
Y yo sabía que algo tenía que hacer porque sino iba a terminar como Kung Fu: caminando por el desierto con una flauta y muerto de hambre...

Después pensamos cómo las publicitamos, ella se metió en internet, lo encontró a Carlos (Suárez) y terminé haciendo espectáculos en el Jardín Japonés y siendo el único en el país y en toda Sudamérica que hace armaduras, porque me llegan mail de todas partes del mundo.

Y ahí es donde metí todo: lo que me enseñaron mis maestros, lo que había visto en Japón, lo que menos pensé en mi vida es que iba a terminar teniendo una colección de réplicas de armaduras samurai y poniéndolas en escena. ¡Como la parte artística siempre está! Por suerte tengo el mejor escenario para mostrarlas, que es el Jardín Japonés.

¿Cuál es la próxima meta?

No sé. Lo que surja. El espectáculo que tengo yo entre manos no lo tiene nadie. Nadie puede montar en escena 10 armaduras samurai. Sólo Hollywood y nosotros. Sin ser un teatro estamos montando batallas y leyendas samurai, contando historias samurai coreográficamente con armaduras, las espadas, estandartes, con mis alumnos armamos las batallas...
Te voy a dar una primicia: el 28 de enero se inaugura una estatua de 3 metros de un Samurai en el Jardín Japonés y nosotros le hacemos la Guardia de honor con las armaduras.

Me llamaron de la producción de Tinelli para ver si me animaba a hacer un nuevo record para el año que viene, les dije que sí, así que no sé para donde va. Me siento como un Ronin, un hombre ola.
Tambien tenemos la idea de hacer un "Club del Samurai". La idea es armar un lugar acondicionado como un museo pero todo de arte samurai. Obviamente hay que montarlo, yo tengo todo, falta el lugar físico. No hay un lugar como ese, para chicos del colegio, para gente que le guste las artes marciales, la idea es esa.
¡Me voy a morir con el cinturón puesto!

Entrevista: Karina Ortiz

Página personal: http://www.redmarcial.com.ar/armaduras/index.html

Fotos:


Néstor Varzé representando a su personaje "El Dragón" en la saga Los Exterminator.


Junto a Héctor Echavarría, con quien protagonizó la polémica pelea en el Superdomo de Mar del Plata.


Néstor hoy, acompañado por Claudia, su pareja, quien fue la impulsora de su vocación por las réplicas de armaduras samurai.




Distintos momentos de la charla.


Con una de sus armaduras Samurai.
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