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El Estado Islámico amenaza a China

El Estado Islámico entrena a terroristas chinos

Uigures de la región musulmana de Xinjiang se suman a los extremista









El yihadismo también se extiende por Extremo Oriente. Además de en el Sudeste Asiático, donde opera un grupo terrorista vinculado a Al Qaida (Jemaah Islamiyah), China ha detectado la presencia de uigures de Xinjiang, una convulsa región musulmana sacudida por el separatismo, entre las filas del Estado Islámico (EI) en Irak y Siria. A tenor del diario «Global Times», altavoz del Partido Comunista, algunos de estos uigures han huido del país para «entrenarse como terroristas» y luego perpetrar atentados en suelo chino.

«No solo quieren recibir formación en técnicas terroristas, sino también expandir sus conexiones con otras organizaciones a través de la entrada en combate para ganar apoyo a sus actividades en China», denunció un experto citado por el «Global Times», según Reuters.

Es la primera vez que un medio chino reconoce la implicación de ciudadanos de este país en el yihadismo internacional, ya sea luchando junto a las milicias del EI en Irak y Siria o en contacto con sus redes del Sudeste Asiático. Entre ellos destacan cuatro uigures de Xinjiang detenidos este mes en Indonesia, adonde habían llegado tras huir de China cruzando la frontera con Camboya. Desde allí se dirigieron a Tailandia, donde se hicieron con unos pasaportes turcos falsos que les permitieron volar hasta Indonesia tras pasar por Malasia. Debido al control y la represión que impera en Xinjiang, al noroeste de China, los uigures que quieren escapar de China se ven obligados a recorrer todo el país hasta el sur, donde las fronteras son más porosas.

«Pero su objetivo final sigue siendo volver para luchar en China», alertó al «Global Times» Pan Zhiping, un experto en Asia Central de la Academia de Ciencias Sociales de Xinjiang. A 4.000 kilómetros al oeste de Pekín, Xinjiang es una región estratégica para China por sus reservas de petróleo y gas, y sus fronteras con Rusia, Mongolia, Pakistán, Afganistán, India y varias repúblicas exsoviéticas. Junto al Tíbet, es la región más levantisca del país porque sus habitantes autóctonos, los uigures musulmanes, aspiran desde los años 30 del siglo pasado a lograr la independencia para formar el Turkestán Oriental.

Ansias secesionistas
Unas ansias secesionistas que han sido cortadas «manu militari» por el régimen de Pekín, que ha colonizado con chinos de la etnia «han» esta región que triplica en tamaño a España. Destinados en masa durante los duros años de la «Revolución Cultural» para construir carreteras y ferrocarriles, los «han» ya suponen el 41 por ciento de los 20 millones de habitantes de Xinjiang, donde los uigures representan el 45 por ciento y otras minorías étnicas, como kazajos, tayikos, kirguises y uzbecos, se reparten el resto.

Tras sufrir décadas de represión y desigualdades sociales, ya que los «han» controlan el Ejército y los negocios mientras la mayoría de los uigures son pobres campesinos, Xinjiang asiste periódicamente a brutales estallidos de violencia. Durante el último año, unas 200 personas han perecido en salvajes ataques a machetazos y atentados – los últimos el pasado fin de semana–, lo que ha llevado a Pekín a lanzar una agresiva campaña con cientos de detenciones y docenas de ejecuciones.
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