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El estilo de vida 'Halal' para los no musulmanes

Lo definen como un concepto global, como un valor positivo que el Islam puede aportar a la sociedad

Halal es un término árabe que significa, literalmente, “permisible” y que designa aquello que el Islam permite a sus fieles, opuesto a Haram, que sería todo aquello prohibido. El halal incluye todo tipo de prácticas relativas al comportamiento, el lenguaje, la vestimenta y las normas dietéticas, y es precisamente a este último aspecto al que normalmente se relaciona de manera más habitual con la idea de lo Halal.

Hasta la fecha, estaba limitado al Islam y sus practicantes, pero según Tomás Guerrero, investigador de ESADEgeo y director del Instituto Halal, "en la actualidad el concepto ha rebasado las connotaciones religiosas del término para convertirse en sinónimo de productos y servicios de calidad, saludables y sostenibles”.

El Islam establece la archiconocida prohibición de comer carne y la gastronomía andalusí era famosa por su uso intensivo de las legumbres y las verduras, pero también se veta el consumo de sangre, beber alcohol y las sustancias estupefacientes o alucinógenas, amén de un sinfín de muchos de los controvertidos aditivos que son de uso común en la industria alimentaria actual, por proceder del cerdo u otros orígenes Haram.

Desde hace un tiempo hay entidades que suman esfuerzos para promover el estilo de vida Halal como un concepto global y como un valor positivo que el Islam puede aportar a la sociedad. Con mucha frecuencia, los únicos aspectos del Islam que llegan a occidente son normalmente los más negativos.

Desde esta perspectiva, el Halal ya no sería algo exclusivamente dedicado a los fieles musulmanes, sino la contribución musulmana para una alimentación y un estilo de vida que, partiendo de los prácticas Halal, sirviera para “sensibilizar a la población sobre la importancia de lograr una soberanía alimentaria, el mantenimiento de un comercio justo, concienciar sobre el respeto y la protección del medio ambiente y los animales y finalmente divulgar los valores de la economía ética y las finanzas Halal”, según se explica en el programa de la feria Halal, un concepto global que se celebrará en Córdoba en marzo de este año.

Para Tomás Guerrero es “más que obvio que el boom que vive lo Halal en Europa, proviene no solo de musulmanes practicantes, sino de gente de otras confesiones”. Si no fuera así, resultaría difícil explicar que en Reino Unido se consuma, por ejemplo, tanta carne sacrificada según el rito islámico.

Según Guerrero “o bien los musulmanes de Reino Unido consumen carne cuatro veces más que los musulmanes de otros países o bien hay mucha gente no musulmana que cada vez compra más este tipo de productos”.

Tampoco es un problema de renta per cápita, ya que “aunque es cierto que los musulmanes de Reino Unido son los que disponen de una renta más alta, si se compara con otros países de Europa con rentas similares, los consumos de Reino Unido siguen estando muy por encima”.

En España, explica Guerrero, aunque no se dispone aún de datos sobre el consumo Halal por parte de los no musulmanes, también es un tipo de producto cuyo consumo crece. “Hay gente que prefiere comprar el cordero Halal, porque es más tierno y sabroso”, dice Tomás Guerrero.

Además, el estilo de vida Halal presenta aspectos éticos, más allá de la alimentación, que pueden resultar muy atractivos en estos momentos, en que el comportamiento, a veces poco decoroso, del sistema bancario occidental se pone en cuestión.

La Sharia no permite ni la esclavitud ni la usura y no permite cargar intereses (riba) en productos financieros, lo que implica, por ejemplo, hipotecas en las que solo es necesario devolver el capital. Hay quien interpreta esta prohibición como la imposibilidad de cobrar intereses abusivos o que los intereses se entiendan como una participación en los beneficios del banco.

En Reino Unido, la avanzadilla del estilo de vida Halal en Europa, el sistema financiero islámico funciona desde hace más de treinta años y en junio de 2014 el Tesoro británico realizó su primera emisión de bonos soberanos islámicos conocidos como sukuk, con la que recaudó 2.800 millones de euros.

Para que en España sucediera lo mismo serían necesarias una serie de modificaciones legales que, según Guerrero, “el Gobierno ya tiene en su agenda, puesto que tanto el Banco de España como el Tesoro están muy interesados en que se produzcan”.

Pero el impacto del sector Halal es de ida y vuelta ya que es también una potente industria desconocida para la mayoría de los españoles, que mueve miles de millones de dólares, especialmente en los sectores de alimentación y el turismo.

Los musulmanes gastaron 140.000 millones de dólares en turismo en 2013, el 13% aproximadamente del gasto global en turismo de ese año, y se espera que en 2018 esta cantidad supere los 181.000 millones, según datos aportados por Guerrero y por tanto una gran oportunidad para las empresas españolas.

“Hay que tener en cuenta que las proyecciones demográficas indican que en los próximos 20 o 30 años, la población musulmana en el mundo alcanzará los 2.000 millones de personas y por tanto es un mercado en el que las empresas españolas deberían tratar de posicionarse bien”.

El mercado agroalimentario Halal va más allá de la carne, y se abre camino incluso en los sectores gourmet, del lujo, los cosméticos y el turismo. "Las oportunidades de mercados Halal para las empresas españolas son reales", subrayó a Efe María Salvador, directora de la primera feria Halal de España y una de las pocas de Europa (Expohalal Spain 2015, Mediterranean Food, Tourism and Lifestyle Exhibition).
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